Cremor tártaro es un ingrediente que todos hemos leído alguna vez en algún recetario de postres de la abuela. Hay países en los que es más común su uso que otros, pero a todos los que nos gusta la repostería nos conviene conocer detalles sobre los ingredientes y cómo sacarles provecho.

¿Qué es el cremor tártaro?

El cremor tártaro es una sal ácida llamada de esa manera en el habla cotidiana. Su nombre científico es bitartrato potásico y fue aislado en el siglo XVIII por el sueco Carl Wilhelm Scheele. Se produce de manera natural en algunas plantas.

La verdad es que se conoce por ser un subproducto generado del vino: al añejarlo, se produce una especie de costra cristalizada en la base del barril. Una vez producida naturalmente, se extrae y purifica para destinarlo a otros usos. El ácido tartárico está presente en la piel de las frutas, y se mezcla con hidróxido de potasio.

El cremor tártaro forma parte de los ingredientes de impulsores químicos (también llamados levaduras químicas) como el polvo para hornear. Acerca de este último, puedes visitar nuestra nota aquí.

Siempre es importante fijarse en la fecha de caducidad al adquirir este producto, pues pierde su efectividad generalmente al año, y también es clave guardarlo en un lugar seco, pues la humedad también lo afecta.

Usos del cremor tártaro

  1. Estabilizar las claras de huevo. Es decir, mejorar su tolerancia a temperaturas altas y su volumen.
  2. Evitar la cristalización del azúcar en jarabes, almíbares y caramelos.
  3. Como ya hemos dicho, se combina normalmente con el bicarbonato de sodio para generar la levadura química.
  4. Da firmeza a los glaseados.
  5. Como aditivo se denomina E-334 y se usa también en la elaboración de bebidas carbonatadas.

Cómo sustituir el cremor tártaro

  1. Zumo de limón o vinagre: agrega un par de gotas a las claras de huevo antes de montarlas, para que adquieras una consistencia firme y elevada.
  2. Bicarbonato de sodio.
  3. Polvo para hornear.
  4. Levadura.
  5. También puedes obviarlo: si deseas montar claras o nata, puedes hacerlo con cuidado y paciencia, sin necesidad de añadir el cremor tártaro.

Deja un comentario