Los muffins son esos pequeños bizcochos que puedes comer durante el desayuno o en la merienda, acompañados con café o té.  En español se conocen también como ponquecitos y son originarios de la Inglaterra de 1700, pero su versión más dulce se ha popularizado en todo el mundo.

Su forma peculiar –de hongo– los hace fácilmente reconocibles. Los muffins son horneados en moldes con forma de cilindro y su base debe ser envuelta en papel encerado o aluminio para evitar que se adhieran a los moldes.

Suelen ser confundidos por sus «parientes cercanos», los cupcakes, que son bizcochos originalmente horneados en moldes con forma de taza y pensados como una forma personalizada de servir un bizcocho.  

Las recetas de ambos bizcochos es muy parecida, considerando que en la actualidad existen mil variantes y sustitutos para cualquier receta. Ambas incluyen como base harina, huevos, leche, esencia (de vainilla generalmente), aceite, polvo para hornear y azúcar.

La preparación de los muffins empieza por mezclar los ingredientes secos, luego los líquidos y, finalmente, homogeneizar todos pero sin incorporar demasiado aire a la mezcla.

La diferencia más visible es que los cupcakes son decorados, llevan glaseado o buttercream en el tope, mientras que los muffins van desnudos o o con un poco de azúcar glas por encima.

En la tienda Dulcear podrás adquirir un molde para muffins y expositores . Además, te dejamos una receta de muffins de banana y chispas de chocolate.

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