Los moldes de silicón son de las cosas que más agradecen tanto amateurs como profesionales de la pastelería…

Al asumir el proceso de desmoldado de un bizcocho, algunos pasteleros ­–profesionales o aficionados– contienen la respiración, aprietan los músculos del abdomen, tensan los brazos, estiran los dedos al máximo y mantienen la concentración de un médico ante una cirugía mayor. Se trata de uno de esos instantes de vida o muerte, en los que es posible demostrar una gran habilidad y salir airoso de la prueba o fallar hasta sentirse frustrado. Pues, sepa que esa experiencia encontró un aliado en el químico estadounidense J.F. Hyde, quien inventó el polímero inorgánico llamado silicón o silicona. 

Desde su creación, en 1938, la silicona ha ocupado un lugar destacado en la fabricación de productos para la industria mecánica y automotriz, en electricidad, medicina y electrónica. En el ámbito que hoy nos ocupa, ese compuesto inorgánico constituido por átomos de silicio y oxígeno se utiliza en la elaboración de moldes para hornear, congelar, hacer fondant o flanes, entre otras cosas.

Los fabricantes de estos utensilios han puesto su creatividad al servicio de quienes se hartaron de raspar el fondo de la tortera para despegar el pastel al que dedicaron ingredientes y esmeros.

El silicón facilita infinidad de labores en la cocina, por ejemplo, mediante agarraderas que aíslan el calor, utensilios como espátulas o cucharones y moldes antiadherentes y flexibles para pasteles, chocolate, galletas, fondant, helados, hielo y más (mira todos los que encuentras en la Tienda Dulcear).

Así, la torta, el pan o el bizcocho, una vez templados, pueden retirarse con suavidad una vez horneados gracias a los moldes de silicón.

Este polímero plástico, similar al caucho, es inodoro, incoloro y no tóxico. Para fabricar los moldes se usa silicona elastomérica, que soporta temperaturas extremas y tiene resistencia química. El producto no cambia la composición del alimento y tampoco altera sus características organolépticas. La silicona o silicón de buena calidad es resistente y duradera y ofrece la mejor opción para preparaciones que requieran un perfecto desmoldado. Resiste comida caliente o fría. Son enseres prácticos, útiles, resistentes, flexibles, suaves, vistosos, no contaminan y hasta pueden servir para decorar la cocina. ¿Qué más se puede pedir?

Los muffins y cupcakes quedan perfectos en en estos moldes de silicón.

¿Cuál molde de silicón compro?

Si vas a adquirir tu primer molde de silicón para hornear, encontrarás de diferentes formas y usos. Para pies, tartas, cupcakes, bizcochuelos; para dar forma al chocolate; para paletas o helados, para hielo, para gelatina o gomitas. Provoca comprarlos todos, pero como eso no es fácil, aquí recopilamos las características y recomendaciones más sencillas para evitar equivocaciones o arrepentimientos tardíos:

  • Lee la etiqueta para asegurarte de que es para hornear, no para congelar o para algún tipo de manualidades.
  • Una vez en casa y antes de usarlo, lávalo con jabón suave y evita usar una esponja abrasiva, para eliminar cualquier microorganismo que pudiera haberlo contaminado durante el almacenaje y transporte. Esto vale para cualquier utensilio de cocina y cada vez que lo uses.
  • Es importante guardarlo seco con el fin de evitar que aparezca moho o bacterias.
  • Algunos fabricantes sugieren engrasarlo ligeramente antes del primer uso; posteriormente no sería necesario, lo que significa un ahorro.
  • Revisa las instrucciones del fabricante. Los de buena calidad resisten temperaturas de 220ºC (428ºF) y -50ºC (-58ºF). Seguramente, los moldes para hacer hielo no soportarán el calor del horno, pero son fabulosos para cubitos de jugo de limón o de hierbas aromáticas con aceite, por ejemplo.
  • Los que sirven para hornear (en horno de gas) puedes usarlos directamente en la rejilla (mejor la del medio) o sobre una bandeja. También, el microondas. Las instrucciones del fabricante le indicarán si es apto para horno eléctrico.
  • Algunos moldes son muy suaves y para llenarlos es recomendable colocarlos sobre una bandeja. Eso evitará que se derrame la preparación al moverlos.
  • Muy importante: permite que el alimento esté templado antes de desmoldarlo.
  • Los moldes de silicón son fáciles de lavar y soportan el lavavajillas. Lo ideal es usar agua tibia y jabón suave. En caso de que queden restos del alimento, se puede frotar con suavidad con una pasta de bicarbonato de sodio y agua.
  • Generalmente son poco profundos, lo que reduce el tiempo de cocción y permite ahorrar energía.

No y no

  • No deben ser sometidos al fuego directo, es decir, al calor de una llama o de una vitrocerámica encendida.
  • No se deben usar cuchillos o instrumentos filosos dentro del molde para no dañar la silicona.
  • No utilices estropajos metálicos o esponjas de alambre para lavarlos; tampoco líquidos  abrasivos.
  • No deben dejarse en remojo mucho tiempo porque el perfume del líquido lavaplatos puede impregnar el material.
  • No hornees un molde vacío porque puede dañar el material. Si, por ejemplo, no te alcanza la preparación en un molde, pon un poco de harina en la cavidad que no pudiste llenar.

Más fácil

Los moldes de silicona son ideales para magdalenas, muffins, ponquecitos o cupcakes (no te pierdas esta deliciosa receta de cupcakes tipo donuts). Se pueden utilizar capacillos o verter la mezcla directamente. Al engrasar antes, será más fácil desmoldar.

Si colocas cada moldecito individual dentro de un molde metálico, se logra que crezcan más, de acuerdo con pasteleros expertos.

Cecilia Torres
Periodista por vocación, con bastante experiencia en edición de textos. Felizmente celíaca por herencia de padre y madre, y ahora con hijos y nietos también gluten free. Me encantan los dulces.

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