¿Qué es lo que hace que un lote de fresas dure mucho o poco, que tenga buen sabor y que su estado dentro de una receta sea el adecuado? Para empezar, una fresa fresca, en un punto óptimo de madurez y en buen estado es de un color rojo intenso y brillante. No tiene moho ni magulladuras, es fragante y su consistencia es firme al tacto (no es muy dura, pero sí sólida). Sus hojitas deben ser de un color verde brillante y estar frescas, no mustias ni marchitas. Deben tener tallos bien unidos a las frutas.

Si se te antoja Dulcear y preparar alguna receta como una cheescake de fresas o una torta de fresas al estilo de nuestro columnista Alberto Lindner, estos son otros elementos que debes tomar en cuenta al hacer tu compra:

  • A la hora de elegirlas, mientras más rojas sean las fresas, mejor, pues serán más jugosas y dulces. A diferencia de otras frutas, que siguen madurándose después de ser recogidas, las fresas mantienen el estado en el que se cosecharon, por lo cual no es recomendable elegirlas medio verdes ni con diámetro blanco alrededor del tallo con la esperanza de que maduren en casa.
  • En cuanto al tamaño, las mejores suelen ser las medianas, pues las grandes pueden venir huecas y las pequeñitas pueden ser más duras y con poco sabor. Las más gustosas son las que se compran en mercados locales más que en automercados, ya que estas últimas se cosechan con mayor antelación y suelen tener menos sabor. Si ya vienen preempacadas en bandejas o cajas plásticas, es importante inspeccionarlas por todos los ángulos y elegir los lotes que no contengan ninguna fresa mohosa o magullada.
  • Lo ideal es lavarlas justo antes de consumirlas, pues las fresas tienden a absorber muchísima agua y a reblandecerse y perder gusto si no se comen un par de horas después del lavado. Se limpian con agua fría y corriente, y solo después de que ya están limpias, bien escurridas y listas para comer se remueven los tallos. Es importante lavar solamente las que se vayan a usar en el momento.
  • Si se van a consumir el mismo día, no hace falta refrigerarlas. Si se van a usar varios días después, pueden guardarse sin lavar y con sus tallos (de nuevo, para que no se saturen de agua ni se pongan mohosas). Estas frutas resisten bien en la nevera durante dos o tres días, siempre que se dispongan, sin apretujar, en un plato semicubierto, amplio y con toallas de papel por encima y por debajo de las fresas que absorban la humedad. Es importante cambiar el papel cada cierto tiempo y revisarlas periódicamente para remover del lote cualquier fresa descompuesta, que en muy poco tiempo enmohecerá el resto.
  • Si el plan es usarlas mucho más adelante, lo ideal es congelarlas, aunque hay que tener presente que su textura y apariencia cambiará y que serán más adecuadas para hacer salsas, jugos, mermeladas, etc. En ese caso se lavan, se remueven los tallos y se guardan enteras o cortadas por la mitad en una bolsa sellada, preferiblemente al vacío.
  • Si las fresas van a usarse como decoración o relleno de postres, lo mejor es comprarlas lo más frescas y maduras posibles. Procura dejar el paso de lavarlas y cortarlas para el último momento (siempre que se pueda, justo antes de presentar o servir el plato) pues refrigerarlas cortadas hace que los bordes se frunzan y que la fresa pierda sabor y aroma.

 

 

Fresas: ricos usos en la repostería

Torta de fresas

Receta de Cheesecake de fresas

 

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