Algo salió mal: el ponqué (bizcocho, torta) se quemó, se hundió, no subió, se pegó, se abrió… El escenario es terrible.

Tú frente a la escena del “crimen” pensando en el tiempo que invertiste, en el costo de los ingredientes, en cuál habrá sido la causa y sobre todo, en qué vas a hacer ahora. Lo peor es que lo pruebas y está delicioso.

Respira profundo.

En momentos de crisis la creatividad florece, así que toma lo que puedas del bizcocho y contempla alguna de estas opciones:

Convertirlo en trufas: mezcla el ponqué con una crema de chocolate, con leche condensada o con arequipe, y luego haces bolitas que pasas por chispas de chocolate, coco rallado, almendras o pepitas de caramelo.

Cortarlo en cuadros o triángulos y servirlo individualmente.

Hacer una torta fría, humedeciendo el bizcocho y luego agregando con crema pastelera o inglesa y chantilly. Que nada se interponga entre el dulce y tú.

 

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