En el día 15 del octavo mes de cada año lunar, en China se celebra el Festival de Medio Otoño. Por llevarse a cabo en una noche de luna llena, a esta fecha también se le conoce como Festival de la Luna. Mientras dura la festividad, es una tradición de varios siglos contemplar el cielo nocturno y servir pequeñas tortas a las que se les llama pastelitos de luna o mooncakes, que se pican en partes y se sirven con té. Se ofrecen como regalo a familiares, amigos y conocidos, pues son un símbolo de unión y felicidad y se usan para desear salud, armonía, prosperidad y larga vida.

Estas mini tortas, que rondan los tres a cinco centímetros de alto y de cinco a diez centímetros de diámetro, pueden tener sabores dulces o salados según la región en la que se preparan. Tienen una masa fina por fuera y un relleno muy denso o expresamente sólido, que además debe poder conservarse en buen estado a temperatura ambiente.

El relleno más común es el de pasta de frijol rojo, así como el de pasta de semillas de loto. Los hay igualmente de frutas, chocolate, flores comestibles y té verde, mientras que otros llevan por dentro frutos del mar, pato o jamón. Por lo general, contienen como parte del relleno una yema entera de huevo de pato como parte de la tradición, pues esta alude a la presencia de la luna.

Uno de los aspectos más interesantes de los pastelitos de luna es su presentación, pues vienen decorados con caracteres en relieve que simbolizan los buenos deseos. Para ese fin se usan moldes, que también pueden decorarlos con figuras de flores u otros motivos.

Hay quienes aseguran que la popularidad de estas tortas fungió incluso como medio de comunicación secreta para derrocar el dominio de Mongolia sobre China, al cortar de ciertas formas algunos mooncakes y armar un mensaje en rompecabezas, con los símbolos por cuadrantes de distintos pasteles.

Usualmente se procura entregar estos dulces en empaques bonitos o lujosos (que a veces superan en costo al propio postre), lo cual eleva el valor simbólico del detalle. Los mooncakes generalmente se dan y se reciben como obsequios, más que adquirirse para consumo propio. Los familiares, empleadores y amigos comienzan a enviarlos o entregarlos unas dos semanas antes de esta fecha. Si bien pueden hacerse en casa, su preparación es muy laboriosa, por lo cual lo más frecuente es comprarlos hechos: bien de marcas industriales o en comercios que los preparan expresamente para la ocasión.

Este postre también es popular en países como Japón,  Indonesia, Vietnam, Malasia y Tailandia.

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