El azúcar es parte de nuestras vidas. Las chucherías me transportan a la infancia desde que escucho el sonido del papel plástico que las envuelve. Mis favoritas son las que tienen chicle en su interior: las mastico con furia y las devoro en tiempo récord (espero que esto no sea leído jamás por mi odontólogo).

Comencé a leer sobre el azúcar hace un par de años cuando estudiaba una materia llamada ¨Funcionalidad de los alimentos¨. Aquello me enamoró de tal forma que no sólo me limité a la bibliografía asignada por la cátedra, sino que además investigué por mi cuenta.

Mi gran descubrimiento: “EL Azúcar no es sólo energía y dulzor”. Nosotros, los trabajadores de lo dulce, podemos atribuirle muchas funciones:

-La humedad de los bizcochos y tortas.

-La textura de nuestras mermeladas y su conservación.

-La misión de fijar los aromas y sabores.

-El apoyo en la fermentación de los panes.

-Cuando elevamos su temperatura, se convierte en chupetas y caramelos. Y al combinarla con glucosa o gelatina, obtenemos gomitas o malvaviscos.

 

Cuida el que tienes en tu despensa: es sensible a la humedad a los olores y a las temperaturas, aunque no lo creas esto puede alterar el resultado de tus recetas.

 

Y si te animas consigue un termómetro de caramelo, enciende el fuego y realiza estas deliciosas gomitas.

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