Isbel Delgado

El té: una bebida y un (dulce) momento

Aunque en Latinoamérica no había una cultura del té tan arraigada como en Europa o Asia, poco a poco comienza a instalarse la costumbre de “tomar el té”. Salvo algunas excepciones, la tradición del café tiene larga data en la región y había sido difícil que el té encontrara su lugar. Hasta ahora.

Los comprobados beneficios del té para la salud fueron la puerta de entrada para que el público masivo comenzara a interesarse, especialmente en los últimos veinte años.  Ya hoy en día es posible encontrar casas de té en las grandes ciudades de Latinoamérica y su consumo se considera habitual en muchos lugares.

Del árbol a la taza de té

Pero, ¿sabemos exactamente qué es el té? ¿Es té la bebida de la abuela que nos reconforta cuando estamos enfermos? ¿Se puede llamar té a las preparaciones en bolsita que encontramos en el supermercado? Vamos a aclarar alguna de esas dudas:

El té es un árbol cuyo nombre científico es Camellia sinensis y a su vez, tiene dos subespecies: Camellia sinensis, variedad sinensis y Camellia sinensis, variedad asamica. Estas, a su vez, tienen varietales diversas e incluso híbridos entre sus especies, lo que da como resultado un abanico de opciones de té muy amplia. De hecho, existen unas 20 mil variedades.

Dicho esto, se entiende que todo lo que no provenga de la Camellia sinensis en cualquiera de sus especies o variedades, no puede llamarse té, así que el “té de malojillo de la abuela”, no es té. El “té de flor de Jamaica” no es té. La manera correcta de llamarlos es infusiones o tisanas (¡siguen siendo igual de reconfortantes y deliciosos, pero no es té!).

El té está clasificado en 6 grandes grupos.

  • Té blanco
  • Té verde (quizá el más conocido en términos comerciales en Norteamérica y Latinoamérica)
  • Té amarillo
  • Té Oolong
  • Té negro
  • Té Pu-erh

Cada uno de ellos tiene características propias y ameritan tiempos de infusión y temperaturas distintas (de todo ello hablaremos próximamente).

Hay muchas presentaciones comerciales de té. La más fácil de identificar son las bolsitas, pero también se comercializa en hebras, en cápsulas, en polvo, en bebidas Ready to Drink o en tortas, una presentación en la cual las hebras están amalgamadas en un paquete circular, de allí su nombre.

El té no es sólo una bebida, es un momento para compartir con los afectos, para leer un buen libro o para la contemplación y la meditación. Cuando se convierte en el centro de una tertulia se suele acompañar de diversas comidas y postres que armonicen con las hebras elegidas.

En la foto, pueden apreciar las delicadas hebras de un Quangzhou Milk Oolong, de la casa Caracas Tea Company, un té con delicadas notas cremosas y dulces que nos recuerdan la agradable sensación infantil de entrar a una pastelería. Para reforzar ese recuerdo dulce, se acompañó con pasteles italianos rellenos de crema. Una tarde para recordar y agradecer los momentos en los que nos permitimos darnos un espacio para compartir y recargarnos de energía para seguir.

 

Fotografía: Cortesía @isbel_tea

1 comentario

  1. Excelente explicación, me encanta la manera didáctica y simple en como una bebida milenaria puede tener la capacidad de ser innovación en otras culturas.

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