En 2019 se cumplen 30 años de transmisión de Los Simpson. Fox se ha encargado de recordarlo durante meses con una serie de transmisiones especiales, varias de ellas temáticas cada semana.

El programa ha sido uno de los más famosos de la cultura pop occidental reciente. Sus personajes, estereotipos, referencias históricas, homenajes y vicisitudes describen y satirizan a parte de la sociedad estadounidense.

La serie puede ser analizada desde varios puntos de vista, pero hay un tema que sin dudas está prácticamente presente en casi todos los episodios: la comida.

En Los Simpson la cocina es uno de los lugares más importantes. Es ahí donde la familia comienza el día mientras toma el desayuno. Homero suele leer el periódico y  comenta lo que ve, mientras Bart y Lisa cuentan alguna anécdota o expresan alguna de sus inquietudes. Pero ellos están ahí de paso. No es el lugar al que pertenecen. La cocina es de Marge.

Luego están las conversaciones en la mesa de la sala, donde disfrutan la comida principal. Comentan sus logros y fracasos diarios. En ese contexto, Marge suele ser la mediadora entre los conflictos que deben atender los demás, e incluso que aparecen entre ellos. Panquecas, tocineta, pan, puré y carne son algunos de los alimentos que consumen.

El personaje de Marge Simpson puede resultar controvertido por su confinamiento al hogar. De hecho, durante estas tres décadas han sido varios los episodios en los que se constatan intentos frustrados de la madre cuando toma otros derroteros, especialmente en su juventud. Brevemente ha sido policía, vendedora de inmuebles, escultora, activista en pro de una mejor programación en la televisión o camarera. Pero al final, es en el hogar donde este personaje se desenvuelve la mayor parte del tiempo. Ser ama de casa es su oficio perenne.

En el libro Los Simpson y la filosofía se lee que lo más importante para ella es el bienestar de su familia. Las cotidianas tareas del hogar no le resultan una molestia. “Al contrario, la hacen feliz porque contribuyen al bien de su adorada familia”, indica el texto, que agrega: “Marge se encuentra arraigada con firmeza en la tradición de la maternidad de las series de los años cincuenta y sesenta. Y si Marge se mantiene dentro de los límites de la tradición no es sólo a causa de su temperamento (…), sino porque al igual que tantas de sus predecesoras, se ha quedado en casa”.

Tomando en cuenta este aspecto, es en la cocina y en la mesa donde Marge suele tener mayor influencia. No solo porque es quien provee del alimento preparado para los integrantes del hogar, sino porque es ahí donde todos convergen. La televisión es otro sitio de vital importancia, pero frente a la pantalla chica, el poder está en la emisión de los espacios televisivos que atraen la atención de cada uno de ellos.

Vale recordar cuando en el capítulo “El sustituto de Lisa”, la pequeña se enamora del profesor sustituto, el Sr. Bergstrom, y durante una cena, cuenta en la mesa que está muy afectada debido a lo que experimenta. El padre no le presta atención, y ella en un ataque de rabia, lo llama orangután y sube a su habitación. Marge, reprende a Homero y le exige que hable con ella, quien necesita a su padre.

Homero Simpson puede ser cuestionado por sus desplantes a Marge, especialmente cuando ella emprende un proyecto. Incluso, cuando él ha tratado de impulsar las iniciativas de Marge, ha sido poco prudente en elegir las formas. Uno de los emprendimientos más recordados de Marge fue la realización y venta de pretzels. No solo ella es entusiasta con dar otro rumbo a su vida, sino que involucra a los niños en el negocio, una lección del trabajo como medio para obtener riquezas.

Para acabar con la competencia, y así garantizar la satisfacción de Marge, Homero acude a la mafia que lidera el gordo Tony. Ella lo ignora, e ingenuamente celebra su éxito como vendedora, pero finalmente tiene que enfrentar la realidad: sus logros se debe a la injerencia de este grupo criminal.

En el capítulo “Marge, la rebelde”, Homero incluso se arrepiente: “Perdona que no haya sido un mejor esposo, perdóname por aquella vez que preparé salsa en la bañera, y por usar tu vestido de novia para encerar el carro. Lamento todo nuestro matrimonio hasta el día de hoy”.

La frase resume todo lo desconsiderado que puede ser Homero, pero igualmente muestra la reivindicación que suele haber en cada una de las historias.

Más allá del emprendimiento que supuso el negocio de los pretzels, la cocina ha sido un elemento de apoyo moral y de unión en principios, especialmente con Lisa, como ocurre en el episodio “Lisa, la vegetariana”. La niña se niega a comer carne de cordero que Marge había preparado. Al ver el plato, no deja de pensar en la oveja que poco tiempo antes había conocido en una granja. Uno de los momentos más cómicos ocurre cuando Bart y Homero interpretan una canción que dice: “No vives de ensalada”. Nada extraño para el comportamiento de ambos, pero Lisa se altera cuando ve que su madre los secunda y baila con ellos. Marge se disculpa. “No estoy de acuerdo, pero la tonada es pegajosa”, afirma.

Otro episodio clásico es “Dos autos en cada cochera y tres ojos en cada pez”, en el que conocemos a Blinky, el pez de tres ojos que Lisa y Bart encuentran cuando pescan en los alrededores de la planta nuclear. El señor Burns niega que sea producto de la contaminación por la planta nuclear. Como él está en campaña para un cargo político, acepta ir a cenar casa de los Simpson. Ahi, Marge en una demostración de principios, desafía al magnate y sirve como plato principal al pescado. Burns no tolera el primer bocado y escupe. La prensa estaba en la casa, y  catastrofe electoral.

Marge es la madre abnegada y con principios morales bien marcados cuyos cumplimientos le han sido beneficiosos como personajes. Es una referencia para sus hijos, e incluso ha sido en ocasiones líder de su comunidad cuando decide salir del hogar. Para los escritores ha sido interesante colocarla en situaciones en la que sus creencias pueden ser cuestionadas. Pero sale bien librada, no sólo al momento de apegarse a sus creencias, sino también cuando es capaz de dar un giro y reflexionar a favor de un cambio de postura.

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