Gente que sabePortada

Los postres de Mariana Montero

Mariana Montero

El momento en el que Mariana Montero decidía a qué dedicarse luego de salir de bachillerato, escuchó de su papá un consejo distinto al que suelen oír sus colegas. “Me dijo: ‘Si cocinas y te gusta, por qué no lo ves como una alternativa’. Su vocación temprana era genuina y manifiesta. Yo empecé a cocinar desde muy pequeña porque me encanta comer”.

La decisión, además, no era de extrañar entre sus parientes. La antecede una estirpe de buenos sabores que hacía de su casa de la infancia un lugar de ricos postres habituales: su mamá, María Eugenia Montero, prepara insignes tortas de dátiles o islas flotantes al igual que hiciera su tía y varias generaciones de sabores en la familia. Un tejido genético que llega hasta la manos de Montero, quien desde los 17 años comenzó a trabajar en distintos restaurantes y desde hace cinco es la artífice de los postres de restaurante Leal, el lugar en el que lidera las cocinas junto a su esposo y colega Edgar Leal.

Allí hay postres que han llegado a la carta para quedarse como el negro en camisa o el fondant de chocolate, con la tenacidad de quienes se saben con muchos fieles. El primero, una propuesta suya del postre tradicional venezolano que aparece en detalle en el libro rojo Mi cocina de Armando Scannone y que felizmente volvió a algunas cartas de restaurantes.

El periplo de Montero comenzó temprano en lugares como La Confiture y el restaurante Ara, siguió en escuelas como Ferrandi de París y el Centro de Estudios Gastronómicos (CEGA) en Caracas, donde quedó como instructora de postres. Luego, junto con Edgar Leal, llevó las cocinas de Cacao en Miami. Allí, cuenta, luego de quedar embarazada de su primer hijo, se mudó a la estación  de los postres para quedarse.

En ese territorio hay ciertos códigos distintos a las fronteras de lo salado: “En la parte dulce todo es más medido. También más tranquilo. Necesitas más paciencia. Tienes que conocer muy bien las bases de todo para hacer un cambio”. En el terreno dulce de las indulgencias, las recetas son menos flexibles a la hora de aceptar cambios. “A veces cuando no se consigue algún ingrediente es preferible cambiar el postre”.

 

Fotografía: Mauricio Villahermosa

Deja un comentario