Ingredientes

140 g de claras de huevo a temperatura ambiente (aproximadamente 5 claras)

260 g de azúcar glas

160 g de almendra en polvo

25 g de cacao

40 g de azúcar blanca

 

¿Cómo se hacen?

Antes de comenzar es muy importante que prepares la bandeja donde vas a hornear tus macarons. Existen en el mercado tapetes de silicon muy prácticos con los círculos ya dispuestos para que todas nuestras galletitas salgan del mismo tamaño. Si no lo tienes, no importa. Puedes bajar de Internet, la plantilla para macarons o hacerla dibujando círculos del mismo tamaño y espaciados unos de otros, sobre un papel de horno o papel encerado.

Otra cosa que hay que aclarar antes de comenzar, es el tema de la almendra molida. Si vives en una ciudad donde tienes a disposición harina de almendra pues perfecto, porque mientras más fina, mejor. Si no es así, tendrás que hacerla en casa: muele la almendra y tamízala tantas veces como sea necesario hasta lograr un polvillo suelto y muy fino. Recuerda que debes tener cuidado de no molerlas demasiado, porque se convertiría en mantequilla de almendra.

Ahora sí, a los macarons…

Tamiza la harina de almendras un par de veces, apartando todos los pedacitos de almendra que hayan podido quedar. Mezcla el azúcar glas con el cacao y tamízalos juntos. Vuele a tamizarlos antes de agregarlos a la harina de almendras. Cuando los ingredientes secos estén unidos, tamiza de nuevo unas 3 veces y reserva.

Aparte, monta las claras a punto de nieve. Recuerda que tanto el envase donde montarás las claras así como las varillas, deben estar muy limpias, libres de grasa, para que tus claras suban como la espuma. Comienza batiendo las claras a velocidad media-alta, cuando hayan espumado, añade el azúcar blanca y continua batiendo. Sabrás que has alcanzado el punto perfecto cuando puedas formar picos firmes.

Ha llegado el momento del “Macaronage”

Macaronage es el proceso de unir los ingredientes secos con las claras a punto de nieve. Hay muchos mitos en cuanto a este paso. En algunas recetas hasta se establece el número de movimientos que hay que hacer para lograrlo. Nuestro consejo es que en un envase grande y profundo, incorpores los ingredientes secos a las claras y lo hagas con movimientos envolventes pero presionando contra las paredes del bowl. Esta mezcla debe quedar ligera y suave como lava. Tampoco debes mezclar en exceso pues tiende a volverse cada vez más liquida con cada movimiento.

Cuando hayas logrado una mezcla suave pero con cuerpo, debes preparar la manga pastelera con una boquilla redonda y lisa. Si no tienes la boquilla, puedes cortar con sumo cuidado la punta de la manga.

Una vez cargada la manga, forma los macarons sobre el patrón, manteniendo la manga recta perpendicular a la bandeja mientras aprietas suavemente para dejar caer una porción de mezcla que no supere el 70% de círculo, ya que los macarons se expandirán un poco más. No olvides dar unos golpecitos suaves a la bandeja para que se asienten.

Una vez que hayas vertido todos los macarons (necesitarás varias bandejas, pues salen bastantes, dependiendo del tamaño que los hagas) es importante dejarlos secar. El tiempo de secado va a depender de la humedad del lugar donde los prepares, pero el truco es que sequen hasta que puedas tocarlos sin mancharte. Esto toma aproximadamente 1 hora.

Antes de hornearlos, precalienta el horno a 150ºC  y luego comienza a hornearlos en el orden en que fueron hechos. Toma 12 minutos aproximadamente. Déjalos reposar en una rejilla y no trates de despegarlos hasta que estén completamente fríos.

 

Mientras se enfrían puedes preparar la ganache y llevarla a la nevera.

Para rellenar los macarons, retira la ganache de la nevera unos minutos antes para que no esté tan dura y puedas utilizar una manga con boquilla rizada. En caso de que no tengas manga, pues no pasa nada. Rellena tus macarrons a cucharaditas y ¡disfruta de ellos!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *