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La cocina en letras: pasos para escribir una receta

Por Ángela Feijoo Vázquez

Compartir los secretos de aquello que hemos creado, aprendido o heredado en los fogones es un gesto generoso, una manera de preservar sabores y tradiciones y también una forma de dejar un legado.

Lo que sí hay que tener claro es que además de gratificante, es una tarea que exige cierto rigor: Pesos, tiempos, técnicas, orden, temperaturas y hasta las claves que nos ofrecen determinados aromas y texturas, entre otras advertencias, deben estar correctamente expresados si deseamos que quien sigue las instrucciones logre los resultados esperados o al menos se acerque a ellos (otra cosa es su destreza en la cocina o su disposición a seguir indicaciones, pero nada podemos hacer al respecto).

Aquí tienes algunas recomendaciones para que comiences a escribir tu recetario:

Sobre el título y encabezado

-El nombre de la receta debe permitir entender rápidamente de qué se trata. Si el título requiere explicación, inclúyela debajo.

-Si conoces al autor de la receta o fue tomada de un libro, es bueno apuntarlo. Y si es una “adaptación”, también.

-En lo posible, indica el número de raciones que se obtendrá al realizar la receta o, por ejemplo, el tamaño y la forma del molde que usaste.

-Si hay procesos que requieren preparación de horas o días previos, adviértelo al principio.

-Si quieres recomendar con qué acompañar ese plato, incluye esta útil información en el encabezado. (Todo el mundo agradece esto y muy pocas personas lo hacen).

-La historia de la receta, la anécdota personal o familiar con la que está relacionada, el dato curioso que te gustaría que se conociera sobre la preparación o sobre alguno de sus ingredientes principales, puedes incluirla aquí. Esto convierte la receta en una bonita experiencia incluso antes de empezar a prepararla.

 

Sobre los ingredientes:

– Si la receta incluye distintas preparaciones, es más fácil si muestras separadas las listas de ingredientes por elaboración.

-Apunta los ingredientes en forma de lista, junto a sus medidas y en el orden en el que serán utilizados.

-Indica las cantidades en las mismas unidades de medida y trata de que sean las más fáciles y comunes. Si usas tazas o cucharadas, indica los tamaños o su equivalente en peso o volumen, ya que esto se presta a muchas interpretaciones.

-Ofrece sustitutos para obtener resultados similares en caso de que falte algún ingrediente o si con ellos se pueden obtener otras versiones de la receta igual de apetitosas.

 

Sobre el procedimiento:

-Antes de empezar a escribir debes tener clara la estructura de la receta y verificar el orden de los pasos.

-Separa los pasos por párrafo. Será más sencillo de entender y de seguir. Cuanto más conciso escribas, mejor.

-Si hay que precalentar el horno, ese es el primer paso que debes indicar.

-Establece el tiempo verbal que utilizarás y manténlo a lo largo de todo el texto. Toma en cuenta la proximidad que quieres establecer con quien lee la receta. Por ejemplo, puedes usar el infinitivo si deseas que sea más impersonal: “batir”, “mezclar”  y el imperativo si prefieres que sea más cercano: “bate”, “mezcla”.

-En cada paso del procedimiento asegúrate de ofrecer información relevante sobre el estado de la preparación (color, textura, viscosidad, temperatura, etc). Si la persona nunca ha preparado ni ha visto elaborar esa receta, necesitará esta orientación.

-Piensa o indaga en lo que puede salir mal en esta receta y cómo puedes avisar al lector para que no caiga en el error.

 

Sobre la verificación: 

Al terminar de escribir la receta, confirma que los ingredientes que aparecen en la lista están en los pasos y viceversa.

-Lee la receta en voz alta cada uno de los pasos y síguelos mentalmente, para asegurarte de que el orden es correcto y que no omitiste alguno.

 

Ángela Feijoo Vázquez

Ángela Feijoo

Vázquez

Soy una periodista enamorada de la Psicología Positiva, convencida de la importancia de promover el bienestar y de que al corazón de la gente se le llega con un ponqué de naranja cubierto de chocolate.

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