El día de la Nutella

Fotografía: Franciest Poller

Desde hace 10 años los fanáticos de la Nutella de todas partes del mundo se unen cada 5 de febrero para festejar y compartir de maneras ingeniosas su devoción por la crema de chocolate y avellana.

Crear recetas, canciones, poemas, dibujos, pinturas, poses fotográficas, historias y hasta organizar una fiesta en honor a la Nutella son algunas de las ideas que propone la compañía Ferrero Rocher, dueña de la marca, para unirse a la celebración según el sitio oficial www.nutelladay.com.

Todo comenzó gracias a la bloguera estadounidense Sara Rosso, quien decidió espontáneamente instaurar en 2007 el Día Mundial de la Nutella, una iniciativa que con tantos adictos resultó ser todo un éxito que explotó las redes sociales.

En 2015, Rosso le transfirió la celebración a Ferrero Rocher, y en 2016 la empresa decidió que cada año elegiría a un Embajador(a) Jefe que tuviera el mismo fervor que la bloguera, para dirigir a los fans en la celebración.

Hasta ahora han sido dos mujeres las merecedoras de llevar el título: en 2016 fue nombrada Chrissy Eckman y este año es el turno de Hannah Westbrook. La primera es una joven de 22 años de edad que desde que comenzó a estudiar en la Escuela de Arte usó la Nutella como inspiración para sus creaciones; mientras que Westbrook es una aspirante a cineasta que probó por primera vez la crema de avellanas en una pastelería de España y de inmediato quedó enganchada con el sabor.

Este año, la Embajadora Jefe tiene una agenda llena de actividades divertidas para contagiar de la pasión por la Nutella a los habitantes y visitantes de su ciudad natal Dallas-Texas; también disfrutará de una semana en Los Ángeles, California, con experiencias gourmet inspiradas exclusivamente en la Nutella.

Tú también puedes tener en casa una experiencia gourmet con Nutella, preparando alguna de estas recetas:

Galletas rellenas de Nutella

 

Rositas de masa de almendras rellenas con Nutella y crema pastelera

Cómo atraer a la buena suerte comiendo crêpes

En Francia sí que saben hacer ofrendas divinas… Y como si fuera un gran sacrificio, todos los 2 de febrero, Día de La Candelaria, las familias y amigos se reúnen a preparar y comer muchas crêpes como un ritual para la prosperidad.

Esta tradición que viene de épocas remotas, está basada en la creencia de que si no se cocinaban las crêpes en esta fecha, el trigo se pudriría y perderían la cosecha de todo ese año, por lo tanto caerían en la ruina.

Pero no se trata solo elaborar crêpes como podrías hacerlo para el desayuno, un rico postre o la merienda, en Francia, durante el Día de la Candelaria la tradición manda ser místicos desde el momento de cocinarlas.

Si te animas a cumplir con el ritual francés, deberás utilizar solo tu mano derecha para voltear la crepe en el sartén mientras en tu mano izquierda guardas dos monedas. Así deberán cocinarlas todos los presentes en la reunión para llamar a la abundancia y la prosperidad económica durante todo el año.

Si eres supersticioso, cuidado con dejarlas caer al suelo al voltearlas, porque ¡es señal de mal agüero!

Si lo de la mala suerte no va contigo, solo lamentarás haber perdido una deliciosa crêpe, así que simplemente vuelve a intentarlo…

Lo que si no puedes dejar a la fortuna es el relleno. Puedes hacerlas saladas, combinando quesos y vegetales, y por supuesto, puedes preparar las favoritas de Dulcear: rellenas con crema de chocolate o con frutas (manzana cocida en azúcar y canela es un clásico) y ni hablar de la crêpe suzette, con su delicado sabor a naranja y toque de licor.

Para que te queden perfectas, aquí compartimos la receta del libro Mi Cocina, de Armando Scannone.

Ingredientes

3 huevos

3/4 de cucharadita de sal

2 cucharadas de azúcar

3 cucharadas de mantequilla derretida

2 y 1/2 tazas de leche

1 y 1/2 tazas de harina

1 y 1/2 cucharada de polvo de hornear

Mantequilla

Preparación

En un envase grande se baten ligeramente los huevos con batidor de alambre. Se les mezclan la sal, el azúcar, la mantequilla y la leche. Se revuelve.

Se agrega al envase la harina cernida conjuntamente con el polvo de hornear y se revuelven con batidor de alambre, solo lo necesario para mezclar.

Sobre una hornilla se pone una sartén a calentar, pero no demasiado. Se engrasa ligeramente, cada vez, usando un papel absorbente con mantequilla y se vierte  la mezcla, extendiéndola, si es necesario, para hacer las crêpes. Se voltean con una espátula para dorarlas por el otro lado.

*Si se desea hacer panquecas, usar una taza menos de leche.

 

 

El Conuco del Abuelo

Fotografía: Javier Volcán @jdvolcan

Hoy les ofrecemos un postre de Guillermina Restaurante, que con su propuesta de Cocina de bodega y una búsqueda de ofrecer los sabores tradicionales con sello propio, conquista paladares en La Asunción, Isla de Margarita.

El Conuco del Abuelo

Ingredientes

1 kg de mango

500 gr de azúcar

100 gr de casabe

100 gr de dulce de piñonate

10 gr de pimienta verde

Hojas de menta para decorar

Procedimiento

Sancochar el mango hasta que este blando.

Dejar escurrir hasta que enfríe luego pelarlo y pasarlo por un colador desechando la pepa y la concha.

Unir el azucar con la pulpa de mango y con una paleta de madera mover a fuego lento hasta que el azúcar se disuelva.

Romper el casabe sobre una bandeja y hornearlo con un poco de azúcar hasta que dore. Luego se muele completamente.

Colocar la jalea de mango en una copa baja y añadir  la tierra de casabe, tropezones de dulce de piñonate, la pimienta verde y decorar con las hojitas de menta.

Guillermina Restaurante
Dirección: Calle Unión, Nro. 26, La Asunción, Isla de Margarita.
Teléfono 0295 – 2423040.
Instagram: @guilleminarest

 

Un dulce Año Nuevo Chino

Las celebraciones del Año Nuevo Chino, con el Gallo de Fuego Yin como protagonista, inician el sábado 28 de enero y terminan el 11 de febrero con  el Festival de los Faroles. Como es de esperarse el dulce también es está presente como elemento activador de buenas energías en esta festividad.

Liliana Zúñiga, especialista en Feng Shui, compartió con Dulcear parte de las tradiciones que se realizan para garantizar que  la abundancia y  la prosperidad nos acompañen durante todo el año. Recomienda que al despertarse el sábado 28, lo primero que debe hacerse es consumir una cuchara colmada de miel de abejas, esto garantizará la dulzura en nuestras vidas durante todo el año e iniciar con buen pie la celebración asiática. En este día se deben preparar deliciosas comidas y platillos dulces para compartir con los familiares y amigos que visiten nuestro hogar.

El cuarto día de la celebración, este año el martes 31 de enero, se dedica al Dios de la Cocina (Zao Shen, Zao Jun, Zao Shen o Zhang Lang), considerado en la tradición china el más importante de los dioses domésticos para la protección del hogar y la familia. Existe la creencia que  Zao Shen informa al Emperador de Jade (Yu Huang) sobre las actividades de cada familia durante el año y basándose en el informe Zao Jun, les premia o castiga.

De acuerdo con Zúñiga, para que el testimonio sea positivo, se recomienda colocar miel pura de abejas en los labios de la imagen de Zao Shen, además de encender inciensos y ofrecer 7 tipos de diferentes granos. Esta imagen se debe ubicar en la parte alta de la despensa. Es propicio endulzar con miel los labios del dios al menos cuatro veces al año para que los alimentos abunden en el hogar.

Para celebrar la Fiesta de los Faroles, el sábado 11 de febrero, se debe decorar la mesa con abundante comida y la presencia de frutas que luzcan suculentas. Este día los dulces deben ser protagonistas, no sólo en el hogar sino como obsequio para nuestros familiares y amigos. Si quieres aumentar la energía Yang, que ayuentará a los malos espírituos, ofrece a tus seres queridos caramelos, galletas, suspiros y tortas cubiertas de pastillaje blanco.

La especialista en Feng Shui sugiere evitar durante la festividad los pensamientos negativos, decir groserías o maldecir. También recomienda evitar consumir dulces realizados con cacao, ya que para la tradición china el fruto del cacao es amargo, lo que contraviene la creencia de que la dulzura de lo que consumamos durante los días de la celebración perdurará a lo largo del año. Tampoco se recomienda el consumo de dulces con bases ácidas, como el pie de limón (pero solo durante los días de la celebración…).

Si deseas preparar un postre tradicional chino aquí te dejamos dos recetas de dumplings. Su forma, que asemeja los antiguos lingotes de oro, y su dulce sabor activarán energías excelentes de prosperidad y abundancia para el año del Gallo de Fuego Yin.

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Dumplings de manzana

Ingredientes

  • 1 ¼ taza de azúcar
  • 2 tazas de agua
  • ¼ cucharadita de canela
  • 1/8 cucharadita de nuez moscada
  • 1 ¼ taza de mantequilla
  • 4 manzanas
  • 2 tazas de harina
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de levadura
  • ½ taza de leche

Pasos

Preparar un almíbar; hervir el agua con el azúcar, la canela y la nuez moscada, por unos cinco minutos, luego agrega ¼ taza de mantequilla.

Pelar las manzanas, quítarles el centro y córtarlas en octavos. En un recipiente, tamizaer la harina junto con la sal y la levadura, poner el resto de la mantequilla tratando de deshacerla dentro de la harina. Agregar la leche y mezclar bien hasta que se pueda formar una masa suave y tierna.

Estira la masa dejando medio centímetro de espesor y corta cuadrados, pon cuatro trozos de manzana en cada uno, espolvorea con un poco más de azúcar y canela. Encima de la fruta colocar media cucharadita de mantequilla, juntar las puntas de la masa por arriba y unir los bordes.

Colocar los pañuelitos en una bandeja previamente enmantecada dejando tres centímetros de separación entre ellos. Verter el almíbar encima de cada uno. Hornear durante 35 minutos a 190ºC.

Receta:

http://www.blogrecetas.com/receta-de-dumplings-de-manzanas/

 

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Dumplings de manzana

Ingredientes para la masa:

1/3 de taza más una cucharada de margarina a temperatura ambiente.

1 taza de harina

1/2 cucharadita de sal

2 o 3 cucharadas de agua fría.

 

Preparación:

Mezclar la margarina con harina y sal, luego agregar el agua, fría. Mezclar hasta que se integren los ingredientes.

 

Ingredientes el relleno:

3 manzanas medianas

azúcar moreno

pasas

canela

200 ml de agua

1 taza y 1/2 de azúcar morena

 

Preparación:

Descorazonar las manzanas.

Mezclar un poco de azúcar morena con canela.

Hervir una taza y media de azúcar  morena con 200 ml de agua, reservar.

Dividir la masa en tres (para cada manzana).

Cortar la masa en forma de cuadrado, el tamaño de una servilleta.

Rellenar las manzanas con pasas y la mezcla del azúcar.

Unir las puntas para formar un pañuelo.

Pintar con el caramelo y hornear 40 minutos a 180º. Repetir tres veces esta operación, es decir mientras se hornea abrir el horno y pintar.

Enfriar y disfrutar.

 

Receta y fotografía: www.bettycrocker.com

 

Lo nuevo de Franca: café tostado en el Mercado de Chacao

Fotografías: Efrén Hernández @esefren

Cada local de Franca se caracteriza por ser un espacio que invita a sentarse a conversar y compartir. Para algunos son encuentros con amigos o familia, para otros son primeras citas, entrevistas y reuniones de negocios, y son muchos los que también van solos a trabajar o a leer. Las razones particulares para reunirse allí son muchas, pero hay una en común: degustar las tortas, los chocolates, los desayunos y, por supuesto, el café que allí se sirve.

Dulcear estuvo hace un par de días en la cuarta sede esta conocida cadena en Caracas, que abrió hace unas semanas y está ubicada en el Mercado de Chacao, y allí pudimos apreciar los productos por las que ya son conocidos, pero en un espacio que tiene dos protagonistas indiscutibles: la vista al Ávila y el aroma del café que se tuesta en la máquina que tienen allí mismo y que puedes pedir para llevarte a casa con el nombre de Glorias Café.

Franca Mercado de Chacao abre de miércoles a domingo desde las 6:30am y están ubicados en el Nivel Comercio del mercado municipal , Av. Mohedano entre calles Avila y Urdaneta, Chacao.

En las redes: @francaesfranca

 

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Gato por liebre

Meter “gato por liebre” en cocina querría decir elaborar un sucedáneo, que no necesariamente implica engaño malintencionado, como en el dicho popular, aunque el diccionario sí dice que sería como de menor calidad.

Hacer que por el aspecto del plato, la gente imagine una cosa, pero que al probar se de cuenta de que sabe a otra, es una manera de activar la imaginación. Lo importante es que el sustituto sea rico.

Tal es el caso del plato de hoy, que parece un “Dominó de vainilla y chocolate” pero que en realidad es un ponqué de cambur y ciruelas. Cuando preparé este plato, en realidad sí estaba pensando en el “Dominó de chocolate” y pensé en las muchas formas que hay para elaborarlo. Una de ellas es esta historia. Fue sin receta previa, solo saqué de la nevera lo que tenía a la mano y lo puse sobre la mesa. Todo comenzó con unas suculentas ciruelas negras sin semilla que tenían cercana la fecha de caducidad. Esta vez, la intuición se encargó de las otras proporciones.

Como en el “dominó” o “marmoleado”, pensé en que tendría que hacer una pasta base y luego dividir en dos partes. La parte base entonces fue la de cambur, como para no trabajar de más.

Puse en la licuadora, en este mismo orden:

  • 4 huevos completos
  • No tenía azúcar entonces usé 3/4 de tazas de papelón rallado
  • 1 taza de leche en polvo
  • 2 cambures, (bananas),sin concha. Les cuento que hice una de cambures con la misma concha y le da un sabor interesante. Antes de comer busqué en Google acerca de lo comestible de la cáscara del plátano y resulta que es además muy beneficioso para la salud. Activa algunos neurotransmisores que ayudan a disminuir el estrés. Cuando la vuelva a hacer les cuento acerca de las fuentes bibliográficas.
  • cucharadita de vainilla
  • 1 taza de agua
  • pizca de sal
  • 1 cucharada rasa de maicena
  • 3/4 tazas de aceite comestible. (Yo ahora pienso por como me han salido las cosas, que lo mas necesario para hacer una torta son el aceite y la harina de trigo. Ya hemos probado bien con maicena, mantequilla, mayonesa y etc)

Luego de licuar bien, separé el contenido en dos partes. La primera fue al molde, la segunda quedó en la licuadora y allí le agregué dos tazas de ciruelas negras peladas y sin semilla.

Al licuarse queda bien oscura, lo que recuerda un poco al color del chocolate. Luego agregué esta mezcla en sobre la primera, que ya estaba en el molde. Con una cuchara le di dos vueltas para crear el efecto marmoleado. Luego al horno a 380 grados por 1 hora, o a 1 hora y 10 minutos más después de que comenzó a oler a torta.

Creo que esta vez me aproximé bastante a lo que un ponqué casero debe ser. Con frutas, lo que recuerda a nuestras madres haciendo tortas de cambur porque “era bueno por el potasio”, ahora sabemos también que favorece la formación de serotoninas.

Lo mejor de inventar es mirar las caras de los que prueban, sus miradas y comentarios. No solo si está sabroso o no tan bien. Se trata de observar, siempre sabiendo que escuchar nos enriquece, nos nutre.

La escucha es una parte percepción, una parte interpretación y una parte validación. O sea, ves a la gente probar, interpretas lo que observas y luego como quien conversa, indagas y compruebas si lo que observaste coincide con lo que la gente siente.

La indagación, para quien le gusta cocinar, es una extraordinaria herramienta de feedback y de mejoramiento continuo, a la par de que nos sirve para recibir la verdadera recompensa: las emociones positivas compartidas.

Una recomendación: amigo o amiga, lector o lectora; nunca dé por supuesto u obvio lo que se siente al comer.  No de por sentado que “si se lo comió todo, es que le gustó”. Quien cocina solo espera recibir una señal, un gesto, una picada de ojos, una sonrisa, cualquier cosa. Basta una palabra. Salga del mundo de la obviedad, y comparta con la gente lo que siente; ya que es lo que espera escuchar quien cocina. Las emociones positivas, como dice la Dra. Punset, son contagiosas. Entonces coloquemos nuestro grano de arena en hacerles mejores los días, a nuestra familia o a nuestros compañeros de trabajo. Hagamos la diferencia.

Alberto.

PD: Por cierto al plato de hoy lo podemos llamar, “Dominó de frutas”

Alberto Lindner es arquitecto y coach. Y le encanta tanto cocinar como escribir. Este es su blog: https://cocinardepie.blogspot.com

Letras a la taza (y II)

 Tinta de chocolate

Los alimentos, la ingestión, el universo gastronómico, tienen dos vertientes, dos prácticas, dos formas de leerse: una es la esfera pública y otra es la esfera privada.

Los fragmentos anteriores hablan de lo público.

Y es que el cacao, sin procesarse, sin ser chocolate, está más cerca de lo descriptivo y de lo colectivo, que de lo poético y de lo individual. El chocolate es letra íntima, tiempo personal, experiencia lírica.

Vicente Gerbasi poetiza el hogar.

En Mi padre el  inmigrante acude al cacao para hablar del hogar tangible, de la casa de la niñez:

“Mi casa pintada de cal, allá en mi aldea,

escondida entre el café y el cacao.”
Y en Nacimiento de la Melancolía mira al chocolate para hablar del hogar como arcano:

“Todo se iniciaba en secreto:
el sabor del chocolate,
Tío Conejo entre árboles lunares”

Hablemos de infancia. Isabella Saturno y Freddy Gonçalves se visten de Pez Linterna para contarnos leyendas  que giran alrededor de Chamario: ponen a los colígrafos y a Eduardo Polo a brindar con guarapita de cacao a la salud de Eugenio Montejo en las tabernas de Puerto Malo, Rafael Arráiz Lucca con ¿De dónde viene el chocolate? acerca a los niños al misterio de la alquimia, Jesús Rosas Marcano lo aborda con infinidad de poemas convertidos en canciones: páginas dedicadas a los niños que quieren entender la magia del chocolate, que quieren aplaudir esa pausa pastosa y feliz que empegosta dedos, lengua, comisuras, dientes.
Los escritores regresan al paraíso perdido escribiendo sobre el chocolate.
Me gusta José Balza en Orinoco Profundo cuando describe cómo ayudaba a su tía a hacer caramelos con chocolates:
“Algo apurada, mi tía solicitó ayuda. El líquido había logrado su punto, y las restantes ollas comenzaban a burbujear. Pidió que fuera colocando los adornos mientras ella derramaba el verde dentro de los moldes .
Me senté cómoda y rápidamente e inicié sobre la mesa la excitante tarea. No sólo imaginar el sabor a vainilla o menta; no sólo distribuir las pasas o algún detalle de leche o chocolate me llenaba, (¿el cuerpo el estómago?) de gusto, sino también ir descubriendo los nuevos matices de los confites.
y el reflejo de la llama, al revolverse con la luz del día, sobre la mesa, convertía aquello en una fiesta.

 

Y claro que es fiesta. Fiesta en la fiesta y fiesta en el duelo.

Si no, basta leer las vicisitudes de María Eugenia y María Josefina, personajes de El exilio del tiempo de Ana Teresa Torres. La primera hacía responsable de su gordura a la segunda. María Josefina dejó a María Eugenia en Laussane para irse a París. María Eugenia se sentía tan sola y abandonada que lo único que la acompañaba en su aburrimiento era el chocolate:

y que ella así sola no se quedaba más porque se estaba aburriendo mucho y estaba engordando demasiado comiendo puro chocolate Toblerone

O la tristeza llorona de María Josefina frente a un helado de chocolate. Sus padres la separaban de su amor y para ello la enviaban a Europa en contra de sus deseos. María Josefina no encontró mejor paño de lágrimas que un delicioso helado de hot fugde:

y entre lágrimas seguía comiendo el helado y me decía que su papá estaba furioso y su mamá trágica porque le habían dicho que se iba a fugar con un mulato y lloraba y se secaba el chocolate con una servilleta de papel.


Así el chocolate es compañero de cuitas. Secamos nuestras lágrimas y nos reconfortamos al abrigo del cacao convertido en barra, en bombones, en helado, en tartas. ¿Para qué ahogar las penas en alcohol cuando puedes hacerlo con una joya gastronómica envuelta en papel de plata? ¿Quién quiere un bar cuando hay confiterías y pastelerías?
El chocolate es deseo, amor silencioso, amor incipiente, amor aspirante, propuesta que se queda en la punta de la lengua para adoptar el disfraz de una tableta compartida como en este fragmento de una Canción Alemana entonada por Juan Carlos Méndez Guédez:

“El chocolate compartido al salir de la película. Tu silencio como una excusa del diálogo”.

¿Cómo olvidar la merengada de chocolate que pide Julia mientras un pollito pía, suda y aletea dentro del bolsillo de Juan en Un regalo para Julia de Francisco Massiani?

¿O el chocolate que subía los grados del amor y los suspiros que Blanca Nieves le regalaba a Vicente Cochocho en Memorias de Mamá Blanca de Teresa de la Parra?

El tiempo de ultratumba, el reloj de lo obscuro, viene con los versos de José Barroeta. En El huésped, el poeta recibe al fantasma de Aquiles. Aquiles quiere ir a otros lugares, pero los ojos tristes, la cortesía, una partida de ajedrez y un espumoso chocolate, hacen que desista de otros viajes.

El chocolate fue amado y denostado a partes iguales. Es comprensible el temor a su poder si, como dice Pepe Barroeta, una taza de chocolate fue capaz de frenar al de los pies ligeros.

Madame de Sevigné, cultora de la literatura epistolar, veía en el chocolate grandes peligros. Sus cartas son el reflejo de su época. Gracias a ellas sabemos del suicidio de Vatel de primera mano. Y también gracias a sus letras conocemos la mala fama del chocolate. Una mujer culta como Sevigné y conocedora del universo gastronómico es capaz de escribir, sin que le tiemble el pulso, en una carta a su hija fechada en octubre de 1671 que el chocolate quema la sangre. Para reforzar su idea cuenta que la marquesa de Cöetlogon después de beber chocolate durante la gestación dio a luz a un hijo negro como el demonio que murió a las horas de nacer. No bebas chocolate, mijita, que te salen hijos negritos, imagino, riéndome, a Madame Sevigné aconsejando a su hija.

Balzac también habló de la perversidad del manjar. Conjeturaba el escritor si no sería el chocolate el culpable de la decadencia del imperio donde nunca se ponía el sol:

¿Quién sabe si el abuso del chocolate no tuvo algo que ver con el envilecimiento de la nación española, que, en el momento del descubrimiento del chocolate, estaba a punto de volver a empezar un imperio romano?

 

Lástima que Sevigné y Balzac no leyeran a Blanca Elena Pantin quien en un precioso poema titulado Chocolatier canta la tristeza que siente el chocolate al ser arrancado de su cuna:

Reducido a semilla, a polvo, a ridícula caja con lazo,

a vitrina, a declaración de amor,

a nada,

a esta señora que me traga.

Lo cierto es que hablamos de una ambrosía que doblega al temperamento más acre, convirtiendo negativas en entregas sin condiciones, abriendo las compuertas de la sobriedad y dando paso franco a la lujuria y al goce. Es por eso que es una figura que suele vincularse al erotismo en la literatura. A lo afrodisiaco. Pedro Lhaya, poeta barloventeño y cultivador de cacao fue uno de los escritores que más trabajó el fruto desde lo sensual amoroso. Sus versos hablan de senos de cacao y de miel, pechos de cacao y de sándalo.

El cacao también seduce al poder.
Acerca al pecado de la gula a los hombres que observan la continencia. Los sacerdotes son un ejemplo. Alejandro Rossi acude al chocolate para dibujar la conducta de los religiosos. En Edén leemos que un personaje habla de los curas españoles como los representantes de un catolicismo espeso, como el chocolate que tanto les gusta.


Rafael Cadenas
escribe en un poema cómo el chocolate debilita la mano firme de los tiranos cuando un generalísimo revisa expedientes de condenas a muerte mientras moja churros en una taza de chocolate. El poeta asegura que el placer que le hace sentir el sabor del chocolate es mayor al placer que le hace sentir que su firma mate.

Sin dudas el temor tiene que ver con el territorio ganado. Si bien el cacao para los venezolanos significa la tierra y el hogar tal y como lo cantó Andrés Bello en Silva a la agricultura de la zona tórrida, para el foráneo significa la recuperación del vencido. El cacao y el chocolate son la conquista de regreso, el revés de la colonización, el tiempo sonriendo con ironía ante el gesto de placer de quien lo prueba. Es el encantamiento hecho sabor, el hechizo conjurado en los bosques del trópico.

Las semillas de cacao fueron moneda comercial: un conejo valía tres semillas, un esclavo valía cien. En la vida era de ese modo y en la literatura el chocolate pinta los billetes metafóricamente comestibles de Uslar Pietri en el cuento Un mundo de humo:

billetes de banco con muchos colores frescos y apetitosos: morados de berenjena, o verde de lechuga, o anaranjado de naranja, o marrón seco de chocolate

 

O se acuña en monedas que guardadas bajo la almohada de infancia comparten protagonismo con Picasso, Chaplin y el amolador en el Credo de Aquiles Nazoa.

 

Esas monedas las comimos de pequeños, acaso sin saber que Nazoa les rezaba y también nos comimos fascinantes cucarachas de chocolate sin leer a Circe de Julio Cortázar.

 

Pero estaban allí, lengua y letras, en las historias escritas, en las letras que exhiben las tabletas (dame un cuadrito de chocolate a veces era dame la A), en los empaques con sus nombres cadenciosos, telúricos, de resonancias inglesas, francesas, con nombres de músicos, de ciudades lejanas, de árboles de bosque lluvioso.
Esta noche hablamos en Madrid de cacao y chocolate y mientras cuento todas estas cosas pienso en la niña que iba a la playa por una carretera precaria y llena de curvas imposibles.

 

Bajar a Cata pasaba por un viaje que atravesaba una montaña boscosa llena de árboles de cacao.

 

Yo miraba los troncos para contar las mazorcas y luego miraba a las copas para buscar el cielo.

 

Una vez paramos para comprar la pasta de cacao que vendían a orillas de la carretera.

 

De regreso a casa el intento de hacerme millonaria en barritas de chocolates fue un desastre: la pasta de cacao se derritió y se convirtió en una especie de fango.

¿Qué niño no ha soñado con hacer chocolate? ¿Quién no quiso aquel horno de juguete para hacer bombones?
A veces pienso que los autores escriben chocolate para satisfacer aquel deseo de la niñez: hacer chocolate. Crear chocolates con las letras.
Mientras preparaba esta charla y recordaba mis aventuras y desventuras de niña chocolatera pensé en Blas Coll, el personaje de Eugenio Montejo. Blas Coll escribía en cuadernos pero también en hojas de banano y de almendrones.

Ya Tulio Febres Cordero buscó el camino del chocolate y el chorote en nuestros Andes, desdijo a Humboldt, hizo de las hojas de los árboles sostén para sus letras y recogió una receta de carne con chocolate en un libro que publicó en 1899.

Más de un siglo después las hojas bailan en el aire, siguen hablando, susurran, tejen caminos invisibles que llevan a las ollas. Carlos García sigue esos caminos de decires, de fragancias, de reinvención en la marmita. Busca el chocolate como lo buscó Don Tulio y lo pone a borbotear en el fuego para que luego dance en nuestras bocas.ate como lo buschocolate. Los poate como lo buscde reinvencie llevan a las ollas. Carlos Garcedas.da un rara quchocolate. Los po

Trazos de cacao sobre papel vegetal para pintar poemas y relatos con gusto a chocolate.
Trazos de cacao sobre el mantel y sobre los platos para firmar historias de chocolate conversado y paladeado en la mesa.

Cuando comemos un chocolate hay un poema mudo en nuestra boca.
Y cuando eso ocurre nuestros árboles se llenan de letras: una tinta invisible escribe sobre sus hojas el relato del chocolate que se funde en nuestra lengua.

Cada chocolate trae consigo una historia: un amor que inicia, otro que acaba, una dieta postergada para el lunes que viene, el recuerdo de una amiga que nos piensa en otro continente, los bombones que la abuela nos daba los domingos, la cama lista para dormir en un hotel exquisito, los dedos que lamimos amorosamente, para limpiarlos, para saborearlos, aquella falda blanca perdida para siempre estampada con huellas dactilares de chocolate pero ¿qué importaba perder una prenda cuando el camino del romance estaba descrito en ella?
Vibra mi pantalla con letras titilantes. Un mensaje enviado desde Caracas me dice que los poetas no hablan de chocolate. Los poetas hablan chocolate. Lee la dulzura de Montejo, siente la untuosidad de Julio Miranda.
Tiene razón el remitente: eso que se nos queda en la boca después de leer a algunos poetas, esa voluptuosidad que se hace esfera que explota sin deshacerse, que nos embarra, que nos llena de lujuria palabrera, es chocolate.
Él sabe, habla también allá, a seis kilómetros de mi horizonte, de cacao. Deja en líneas palabras y reflexiones para descifrarlo, comprenderlo, hablarlo. Como yo aquí. Y luego esas líneas se vuelven confluencias que viajan pero que están en un mismo lugar.
De nuevo, la mazorca procesada, el fruto que nace en el tronco, habla, escribe, es leído, provoca historias, nos relata.
Yo creo que esas palabras, las escritas en las hojas, eran el cielo que yo buscaba cuando miraba las copas.
O quizás juntaba las sílabas que conforman este texto y ya desde pequeña lo estaba escribiendo.

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Lee aquí la primera parte de este paseo por las letras, el chocolate y el cacao de Venezuela:

Letras a la taza (I)

 

 

Los más dulces de 2016

Por si te perdiste alguno, estos fueron los encuentros más dulces que tuvimos en 2016. Esperamos que este año recién entrenado nos traiga más ricas entrevistas para poderlas compartir con todos nuestros dulceros

 

 

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Dulcear con Alexandra Braun

 

Concierto de Yordano A 30 años de “Manantial de corazón”, Yordano conmueve a Caracas Sumario: Parte de lo recaudado por concepto de taquilla será empleado en el transplante de médula del artista, a quien se le diagnosticó cáncer Texto: Serafín Silva.- El pasado domingo 26 de octubre el cantautor italo venezolano selló con broche de oro el espectáculo "Cuando Giordano se convirtió en Yordano", que por tres noches consecutivas conmovió a la audiencia del Centro Cultural Chacao, Caracas, con la recreación íntegra de su segundo disco, conocido entre los melómanos como "el álbum negro". Las lágrimas no se hicieron esperar. La interacción con sus seguidores fue constante y espontánea. El público, en agradecimiento, coreó a rabiar sus versos salpicados de poesía, son montuno y rock. Respaldado por una banda de 9 instrumentistas y 3 coristas, Yordano también aprovechó la ocasión para mostrar parte de su último trabajo discográfico, nuevos temas y grandes éxitos de su carrera contenidos en otros discos. Destacaron las intervenciones de los artistas invitados, como Trina Medina, Álvaro Paiva, Mariaca Semprún y Álvaro Falcón. El alcalde del municipio, Ramón Muchacho, subió a la tarima al final del recital para condecorar a Yordano, "el cronista de Caracas", con una medalla en nombre de la entidad. Efrén Hernández Arias / OrinoquiaPhoto

Dulcear con Yordano

 

Amanda "La Musu" maquilladora musulmana Dulcear Efrén Hernández Arias ©

Dulcear con La Musu

 

Kiara cantante y actriz venezolana Efrén Hernández Arias ©

Dulcear con Kiara

 

Mariela Celis animadora, locutora, presentadora de tv, Efrén Hernández Arias ©

Dulcear con Mariela Celis

 

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Dulcear con Prakriti Maduro

 

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Dulcear con Chacha Fitness

 

Ana María Simón actriz, presentadora, modelo, productora Efrén Hernández Arias ©

Dulcear con Ana María Simón

 

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Dulcear con Mariaca Semprún

 

 

 

 

 

 

 

Las más populares

Estas fueron las recetas más consultadas por nuestros dulceros durante 2016. ¿Cuál es tu favorita?

Suspiros

 

Galletas de café

 

Macarons de ganache de chocolate

 

Genoise de crema y fresas frescas

 

Marquesa de chocolate (versión extra-fácil)

 

Galletas red velvet crinkle

 

Merengue suizo

 

Torta de chocolate y naranja

 

Alfajores

 

Torta de cacao y merengue

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Letras a la taza (I)

Cada uno saborea las frases a la manera de sus labios, o al menos necesita que el tiempo se le vuelva sensación en la boca.

 Lezama Lima

 

Las letras y los sabores son un arma contra el olvido.

Escribimos y comemos en una mesa porque para hacerlo bien necesitamos tiempo.

Pero tiempo detenido.

Parar el cronómetro, lanzarnos de clavado desde un trampolín hecho con agujas y nadar en redondo la esfera que marca lo vivido.
Las letras y los sabores son otro reloj: el reloj que guarda.

Será por eso que tantos autores las unen en sus ficciones.
No se trata únicamente de narrar una historia con la comida como pretexto. Es muy recurrida la referencia al trabajo de Laura Esquivel pero la unión del paladar que pronuncia y el paladar que degusta existe en la escritura desde mucho antes de eso.
Esa juntura habla del paso del tiempo desde muchas perspectivas. Porque el tiempo se cuenta de muchas formas: pasado en el recuerdo que dejan amores cerrados, presente continuo en los amores en ejercicio y futuro en los amores deseados, tiempo cronológico en la historia que se escribe sobre el mapa de un país, tiempo que existe en un umbral que intuimos pero que no conocemos y que cuenta historias fantasmales y fantásticas.
Bukowski decía que la palabra debería ser

como

la mantequilla o los aguacates

la carne o los bizcochos calientes, o los aros de cebolla o

cualquier otra cosa que sea realmente

necesaria. debería ser casi

posible que agarres las palabras y

te las comas.

Leo este poema y pienso: se le olvidó al buen Chinaski incluir al chocolate.

 

O no lo olvidó: los bizcochos calientes que menciona pueden ser unos brownies.

 

Y no creo que lo haya olvidado, nada más maleable, necesario y comestible que el chocolate.

El brownie, ese bizcocho de superficie lustrosa y cuarteada, de interior esponjoso: cofre que guarda un surtidor de líquido espeso, untuoso, envolvente.

Las palabras son estuches que encierran manantiales. Una vez que las usamos, abren su interior dejando correr un río cuyo cauce es la escritura.

Por eso el poeta Mark Strand cuenta que cuando come poesía la tinta le resbala por las comisuras.
Hoy vamos a hablar de cómo el chocolate y las letras se funden para contar historias.

Desde la matica habla el cacao.

El hecho de que sea un árbol con padrino o madrina, un árbol que crece al amparo de otro árbol, es ya una realidad poética, un cuento en potencia.

Y ese árbol padrino, madrina, a veces bautiza a los hijos de los hijos del fruto.

Así el chocolate que es nieto de un árbol cuidado por un bucare lleva el nombre del cuidador. O de la tierra: los nietos también pueden llevar nombres de la madre nutricia. Los cacaos de Carenero hacen chocolate de Carenero.

La mazorca que contiene las semillas del cacao canta cuando la agitamos.

En el proceso de secado se rastrilla una alfombra de semillas delineando formas que pueden ser historias.

Desde el árbol cuyo fruto nace directamente del tronco hasta el momento en que apretamos un cuadrito de chocolate contra el paladar hay un largo sendero de palabras que nos cuentan.

Cacao en letras

En las letras venezolanas la presencia del cacao es importante.

¿Cómo no serlo si el cacao fue columna maestra de la economía de nuestro país?

Desde el cacao partieron la estructura socio económica venezolana, las relaciones de poder, las creencias, los modos y costumbres, el habla.

Así tenemos novelas como Cumboto de Rafael Díaz Sánchez en la que se vinculan cacao, patria y nacionalidad:

“nosotros no somos españoles; somos venezolanos. El Rey está a mil leguas de aquí y no conoce nuestros sufrimientos. Lo único que le interesa es nuestro cacao. Esta es tu patria, Julian; nuestra patria”.

Pobre Negro de Rómulo Gallegos refleja la vida de las haciendas en las que se cultivaba el cacao y el habla musical de los esclavos:

“y la jaladera de escardilla y el roznío de las taguaras, pa que otro beba su cacao calientico y espeso”

 

O la descripción de los cacaotales, casi en clave de catálogo botánico:

“Rajean los conotos burlones entre el follaje de los altos guamos y bucares que le dan la sombra al cacaotal”

La enumeración de las riquezas del país en El hombre de Hierro de Rufino Blanco Fombona incluye el cacao y una gran duda en forma de pregunta. Un personaje habla de sus razones para no ser pesimista de cara a Venezuela. Esas razones encierran en una cornucopia lingüística a los recursos naturales de la tierra. Desde las bondades de las selva del Orinoco con su caucho y su sarrapia, a las minas de cobre de Aroa, las perlas de los territorios insulares, el petróleo de oriente y occidente, las salinas, el ganado y por supuesto el cacao. Ante la opulenta enumeración, un oyente concede la razón y deja una pregunta en el aire. Pregunta que un tercero contesta con una nueva pregunta:

-¿sabe usted lo que nos producen el cacao y el café? Creo que con nada de organización nos salvamos. ¡Cómo voy a ser pesimista!
-Es cierto, opinó Rosendo-. Pero sin gente ¿cómo podremos explotar nuestros productos naturales.
Y Perrín, que volvía a su tema, concluyó:
-Y sin paz ¿cómo vendrá la gente?

El mapa de Venezuela memorizado en clase geografía en Ana Isabel, una niña decente de Antonia Palacios:

“Choroní, tierra salada de los cocales, Barlovento, negra tierra de negros y cacao”.

Y también allí, las chuches de una época separan a las clases sociales:

“Compra una “muñequita” de tamarindo y una pastilla de chocolate de segunda. El chocolate de primera es más caro y está envuelto en papel plateado”.

Arístides Rojas relata en sus crónicas cómo el cacao también es religión y devoción. Cuenta que entre los años 1636 y 1637 un parásito llamado candelilla se devoró los cacaotales. Los caraqueños buscaron en la virgen de las Mercedes el amparo que necesitaban para sus arboledas. La misma virgen pasa a ser luego patrona de Caracas y abogada de los terremotos:
Rumbosa era ésta y con constancia celebrábase todos los años a la Virgen protectora del cacao, al mismo tiempo nombrada abogada de Caracas, y más tarde en 1766 abogada de los terremotos.
En las mismas crónicas describe el peso de la inmigración europea como factor clave para el desarrollo y la proyección de las haciendas cacaoteras. Arístides Rojas habla de los vascos y su empuje para el desarrollo agrícola en los valles de Caracas y Aragua.

Te espero en el puerto, una bellísima novela de Elisa Arráiz Lucca, recoge la llegada de los corsos a Carúpano y su descollante actividad cacaotera.

El cacao también fue símbolo de poder. Francisco Herrera Luque plantea que la independencia, más que por un ideal de libertad, se buscó por el afán de controlar el negocio del cacao. En Los amos del valle queda claro que el cacao lo es todo:

Nuestras son las tierras de la mar al Orinoco, de Guanare al río Uchire. Nuestro es el Cabildo. Nuestro es el cacao. Nuestros son los negros. Nuestros son los blancos. Somos los dueños. Somos los amos. Dueño es el que tiene. Amo el que retiene, acrecienta y tala. Amo es buril, piedra y mecenas; masa, cocinero y boca. Somos el paisaje y el pintor. El sol que alumbra y la cosa iluminada. Somos la vendimia, el tabernero y el borracho. Somos el padre eterno. Somos el hijo. Somos los hacedores de un mundo y también sus dueños. ¡Veinte somos los amos del Valle….!
Los amos del valle tenían casi todo. Sólo les faltaban los títulos nobiliarios. Muchos decidieron hacerse marqueses o duques aprovechando la ruina de la nobleza española. Compraron títulos a los llamados Grandes de España echando mano a la fortuna cacaotera. Se dice que de allí nace la expresión que los llamaba con cierta sorna Grandes Cacaos.

Pero también los grandes cacaos tienen su tiempo. Y el reloj para ellos se detuvo con la llegada del petróleo.

Negro también, cambiamos un oro por otro.

Esa decadencia se lee en Cuando quiero llorar no lloro de Miguel Otero Silva cuando un personaje pregunta:

¿a quién se le ocurre conspirar con un hacendado de cacao pudiendo hacerlo con el gerente de la Standard Oil?

 

Lee más:

Letras a la taza (y II)

Con “concha y todo”

En consultoría, cuando hablamos de la envidia, usamos el cuento del joven que tenía unos cambures (bananas, plátanos) y decidió comerse todas las cáscaras, para luego tener que compartir, aunque no quería, lo que supuestamente es mejor de la fruta: la pulpa.

Ahora bien, como siempre, esto podría ser un “juicio” apresurado que hacemos de él, sin saber las causas por las cuales se comió las cáscaras. Por ejemplo:

¿Ya conocía el sabor de la cáscara?

¿Le gustaba más que la pulpa?

¿Conocía los atributos de la fruta?

¿Lo hacía realmente por no compartir?

 

El caso es que pensar en las razones del joven para comerse las cáscaras, me impulsó a investigar un poco.

Resulta que existe un universo de razones para comerse la cáscara de algunas frutas.

En el caso del cambur, las páginas web que consulté, hablan de los siguientes atributos de la cáscara:

-Mejora el tránsito intestinal por el contenido de fibra.

-Ayuda a reducir el colesterol malo en sangre.

-Ayuda a estabilizar la presión arterial.

-Contiene triptófano, un aminoácido que promueve la producción de la serotonina que contribuye en la función de las neuronas y de alguna forma, ayuda a mejorar el humor.

 

Pues nada, sabiendo esto, necesitaba hacer una prueba. Usualmente comemos lo que comen todos y no comemos lo que los demás no comen.

 

En Venezuela tenemos un plato típico llamado la hallaca, que es un envuelto en hoja de plátano de una masa de maíz rellena con tres tipos de carnes y conjuga lo dulce, lo amargo, lo salado y lo ácido. Se cocina a fuego medio en una olla y deja al final un agua de color verdoso viejo, casi marrón, pero que a nadie se le ocurre catar. De hecho, la gente pone cara de asco cuando le mencionas si lo quiere probar.

 

Yo sí lo he probado y es amargo, como la hoja del plátano, pero sabe a lo que cocinó. No es como para inventar una sopa con eso, pero hay que saber.

 

Hoy cociné mis ponquecitos “Concha y todo” y quedaron ricos, esponjosos y gustosos.

 

En la licuadora coloqué dos huevos enteros sin la cascara

Media taza de azúcar o de papelón rallado

Un puñado de frutos secos, mejor la nuez

Media taza de aceite

Media taza de agua

Tres cucharadas de leche en polvo o dos cucharadas de crema de leche

Cinco gotas de esencia de almendras

Una cucharada de harina de arroz

Un cambur con “concha y todo”. Le quité las dos puntas y lo lavé bien, antes de licuar. Se agrega con la cáscara (en Venezuela llamamos concha a la cáscara, pero no es buena palabra en toda América)

Pizca de sal

 

Luego vierto el contenido de la licuadora en un cazo, agrego dos tazas de harina leudante cernida poco a poco, batida con paleta de madera.

 

La consistencia es de masa de ponqué, que forme pliegos cuando levantas la paleta.

 

Luego se lleva la mezcla a los moldes y se cocina por 20 minutos a 380 grados. Queda color marrón, como el color de la banana cuando se oxida con el aire, pero se broncea bien con un minuto en broil.

 

Alberto Lindner es arquitecto y le encanta tanto cocinar como escribir. Este es su blog: https://cocinardepie.blogspot.com

Un tour de bombones en Caracas

Pasar cuatro horas conversando sobre cacao y degustando bombones puede ser un excelente plan para cualquier dulcero.

La gente de Experiencia Cacao ofrece esta posibilidad el 21 de diciembre y la actividad consiste en visitar distintas chocolaterías de Caracas en un minipullman, mientras se conversa  y se saborea chocolate.

El punto de encuentro es en el local Franca de Las Mercedes y la hora es las 9:00am.

Como los cupos son limitados debes comunicarte primero por Whatsapp 04129548553  o por correo: experienciacacao@gmail.com para que envíes tus datos, te indiquen los costos y puedas formalizar la reserva.

 

Magnum Chocolate Intenso en Venezuela

El Magnum es sin duda uno de los helados favoritos de la mayoría de los dulceros. Desde que salió al mercado, ya sea en sus presentaciones clásicas o con sus ediciones especiales, ha llevado la experiencia del helado envuelto a otro nivel.

Hace unos días la marca de helados Tío Rico nos invitó a probar en Venezuela el Magnum Chocolate Intenso, que se suma a los dos sabores estrella del portafolio de la marca: Clásico y Almendras.

El lanzamiento de este helado ha estado apoyado por una campaña con actividades especiales que en Venezuela podrás seguir a través de su cuenta en Instagram @MagnumVzla

 

Galletas de Jengibre

Mamá Oma era incansable, no paraba nunca. Siempre tenía un proyecto en ejecución que generalmente era idea de Opa. Una de sus pasiones sin duda era la cocina. Le encantaba cocinar. Todo el tiempo estaba inventando o usando otros materiales para llegar a hacer lo que había aprendido de herencia. Todas las mujeres de la casa hasta su generación se casaron con extranjeros. Oma se casó con un alemán.

Como buena maracaibera, se sabía las proporciones exactas para lograr los sabores,  y sobre todo, la de los dulces, que son más complejas que las saladas. En su cocina siempre había algún olor delicioso: en temporada de lluvias, el mango cocido con azúcar; en la temporada de auyama, hacía “pumpkin pie”; en Navidad, las galletas de jengibre y la paledonia o torta de Catalina (Kuka),con el anís dulce. (El secreto de las catalinas es el anís; esa receta se las debo)

Las galletas de jengibre eran perfectas, y no por la receta en sí, sino por las remembranzas de niño, por lo que vivimos los hermanos cuando estábamos completos, por los secretos, por las sorpresas. Mis padres solían ir a la feria de Navidad de la iglesia católica de habla alemana, donde estaba el “templo de las galletas de jengibre”.

En estos días, en su ausencia y en mi querencia, me acordé de las galletas. He usado en otras ocasiones jengibre en tortas pero no se acerca ni al olor ni al sabor. Si uno se excede luego le queda “picando la lengua”. Existen infinidad de recetas en la web, en cualquiera pueden ver los ingredientes, el tema ahora es las proporciones. No es solo el jengibre, no actúa solo. Es una conjunción de olores y sabores producto de la mezcla de las grasas de la mantequilla, el jengibre en polvo, el clavo y la canela.

La receta, entonces, no es un listado de materiales, viene a ser un listado de sensaciones. La galleta perfecta para el niño que fui, es marrón, en formas varias, generalmente decorada, como quien va a colocar guirnaldas en un árbol de navidad. Antes de morderla nos impacta el olor, mezcla de canela, jengibre y clavo. Al morderla, la textura no debe ser de galleta crocante, ni esponjosa como una torta, es un intermedio. La textura en mi caso, lo considero casi tan importante como el olor. Al probarla, se van sucediendo sensaciones que se producen por separado en la lengua; primero la canela en el olfato y luego en el paladar, el jengibre, y más atrás el clavo. La miel, que lleva, amalgama los sabores y olores.  Hornear una galleta de jengibre me recuerda a mi casa de infante. Reviven los recuerdos, las nostalgias, las ausencias, pero también las alegrías y los amores eternos.

Cuando Oma preparaba mangos, recuerdo a la trementina, con dulce de guayaba, al queso crema; con  los postres con leche, a la canela y sin lugar a dudas a la nuez moscada, y con las catalinas, a las semillas de anís dulce.

El gran postre que ella preparaba era la paledonia, y recuerdo haber visto versiones con papa, zanahoria, avena en polvo o en hojuelas, galletas, etc; pero el sabor en la mezcla mágica, era el mismo. Yo creo que ella fue una alquimista. Yo trato modestamente de emular. Un cocinero que no se sienta alquimista es un recetero.

A los que les gustan entonces las recetas, les digo lo que lleva la que hasta ahora me conectó con mi infancia:

·         A veces hay azúcar, a veces no. Esta vez usé 1 taza de papelón molido. (Muy venezolano)

·         Ni hablar que se consigue en mi país levadura; le agregué  1 cucharadita de polvo de hornear

·         2 cucharaditas de jengibre molido

·         1 cucharadita de canela molida

·         ½ cucharadita de clavos de olor

·         No había margarina y mucho menos mantequilla, así que  entonces le puse media taza de aceite de canola (o de maíz)

·         2 huevos medianos

·         ½ taza de miel de abejas

·       Harina necesaria para que se pueda amasar, pero cuidado que siempre va a quedar pegajosa por la miel, así que digamos que de 3 a 4 tazas, no más (yo tenía leudante)

Antes colocaba todo en la licuadora y ya, pero esta vez es masa de galletas, así que licué todo menos la harina siguiendo el orden perfecto del azúcar, los huevos, las especias y el aceite (con mantequilla queda mejor). Luego en un cazo le agrego poco a poco la harina pasada por colador. Al hacer una masa compacta, se deja reposar por una hora. Luego se amasa con rodillo, se corta en figuras y se hornea por 20 minutos a 380 grados.

La cocina no solo tiene que ver con el sentido del gusto; mucho con el olfato. Algunos dicen que el amor entra por los ojos.
Cocinar es una pasión holística.

Este plato tan sencillo se ha convertido ahora en uno muy costoso acá en mi país, pero quería recordar y conectarme.

Vale la pena gastar en recuerdos. Vale la pena transferir recuerdos a los que vienen.

Alberto

 

*Alberto Lindner es arquitecto y le encanta tanto cocinar como escribir. Este es su blog: https://cocinardepie.blogspot.com

¿Cuál es tu torta favorita?

¿Aún no te decides? Nosotros tampoco, por eso te ofrecemos distintas opciones… ¡para que las prepares todas!

Torta de chocolate y naranja

 

 

Torta de cacao y merengue

Torta de coco de Armando Scannone

Torta de Brownies rellena de toffee y chocolate

Torta de jojoto

Papelón, chocolate y galletas María

Lo normal es que llegue el fin de semana y la nevera esté vacía. Yo, sin embargo, siempre tengo allí una reserva de papelón derretido en agua con especias. Es un buen sustituto del azúcar en el café o en un postre.

Quería llevar un postre al trabajo el lunes, pero solo tenía en casa harina de arroz (la misma que sirve para hacer bebidas o chicha) y el melao de papelón.

Lo que hice fue colocar ambos ingredientes a partes iguales y llevarlo al fuego lento. Lo interesante es que tiene el mismo efecto de la fécula de maíz y se espesa. Este primer resultado me gustó pero le faltaba algo de cremosidad. Y pensé en añadir queso crema. Me gustó el resultado. Luego probé cómo sería dentro de dos galletas María y mejoró.

Luego sellé los bordes del sándwich de galletas María con chocolate derretido.

Vale la pena la mezcla suave del papelón, el queso crema, el arroz y el chocolate. Al morder, sientes al chocolate que deja llegar el sabor del papelón al final. Los olores recuerdan a la canela, el clavo y el jengibre.

Melao de papelón como lo hacía mi madre

Se coloca un kilo de papelón en cuatro tazas de agua a fuego medio hasta que se derrite, luego a la nevera. Le agrego a la mezcla, (todo media cucharadita) jengibre, clavo de olor, nuez moscada, anís, pimienta dulce o guayabita, canela, vainilla, sal. Mi madre derretía el papelón sin agua…  se la ponía al final, yo no me atrevo.

El “melao” sirve para hacer otras recetas que aprendí en la infancia, como la Paledonia que publicaré mas adelante. Cocinar es como el amor; todo se trata de re inventarse, de innovar, de probar nuevos ingredientes…

Ingredientes

1/2 taza de melado de papelón

1/2 taza de harina de arroz

1/2 taza de queso crema

pizca de sal

 

Preparación:

Se coloca todo en una olla a fuego medio. Espesa muy rápido y quizá haya que agregar media taza de agua o, si por casualidad tienes leche, mejor.

Al enfriar lo colocas como relleno en dos galletas María. Estripas un poco para que salga por los bordes y lo retiras en el borde de la olla donde esta la crema. En el micro, derretiste un chocolate con leche del mediano y entonces pasas la galleta como una rueda sobre el chocolate fundido hasta que selle los bordes. Lo dejas enfriar y lo colocas en un pote cerrado y a la nevera. No lo coloques en la heladera como yo hice, pues se pone blandita la galleta al sacarla, por el agua de la crema de arroz. Si la enfrías en la nevera, se mantiene crujiente la galleta. De cualquier forma sabe bien.

Lo interesante es que nadie piensa que el chocolate y el papelón puedan comulgar, pero sí lo hacen. Cuando se mezcla con el queso y la harina de arroz, adquiere otra dimensión que lo hace coincidir con el chocolate. Quizá lo quieras probar.

Se puede tratar de ser un poco delicado y que quede el chocolate en forma regular en los bordes de la galleta, pero así son las cosas y a cada uno le sale como le sale…

 

 

*Alberto Lindner es arquitecto y le encanta tanto cocinar como escribir. Este es su blog: https://cocinardepie.blogspot.com

 

 

La vida dulce de María Fernanda Di Giacobbe

Fotografía: Mauricio Villahermosa

Pienso en María Fernanda y la primera imagen que viene a mi cabeza es la de un biombo.
Ella detrás del biombo, ella delante del biombo, ella un biombo en sí misma.
María Fernanda se repliega para preguntarse: ¿soy escritora? ¿soy lectora? ¿soy cocinera? y cada una de las respuestas es un panel que se engarza a otro y a otro para extenderse y, desde allí, hacer y contar.
Escribir su trayectoria es complicado: es una mujer que trasciende los oficios.
Escribir algo que no se haya dicho antes también es difícil: se apellida Di Giacobbe pero también literatura, filosofía, arte, elegancia, acervo, cohesión, tesauro, elevación, transparencia, lingo, fanal, eslabón, soplo, veta.
Cuidadosa con los recursos, cuidadosa con el nombrar, mete todo en un saco que agita y transforma en una plataforma desde la que salta.
Se sabe voz de algo enorme que apenas comienza.
Porque en su caso, lo que se lleva a la boca es un pretexto para el cultivo.
María Fernanda nombra a Breton en una entrevista, habla de surrealismo en un restaurante que antes fue abasto y antes fue hacienda y por el que faenaron las manos femeninas a las que asocia su cocina.
Familia, mujeres, sabores, marmita que se destapa y no necesita de aparatos sofisticados para saber que va por buen camino, que está a punto, la nariz de la hija, de la madre, de la que alimenta sabe siempre de temperaturas, de cocciones, de tiempos, de tonos.
Y es que no siempre fue cacao.
Tuvo lugares de sándwiches, de platos que querían ser torre de Babel, de centros en el centro mismo de una novela y del alma jungiana.

María Fernanda detrás del biombo es creación, fuerza motora y engranaje.
Proyecta, distribuye el trabajo, observa, salta la pared, quiere más.
Así huele la tierra en la que enraízan los cacaotales, distingue los minerales, atiende los sonidos del entorno, convoca, provoca, apisona caminos, encauza andar.
Nos llenó a todos de sabores y palabras que son el ADN de Venezuela y cuando tuvimos las vías llenas, cuando la circulación se hizo veloz, cuando nos sentimos pletóricos de nosotros mismos, ella, la escritora, lectora y cocinera, abrió las ventanas y nos invitó a silbar.
Fue así como nos hicimos melodía zumbona y sabrosa fuera de nuestras fronteras: Chuao, Carenero, Paria, parchita, sarrapia, cocuy, ron, naranja cajera, guanábana.
Un pellizco de chocolate encofra una mezcla de sensaciones: morder, cerrar los ojos, volver a aquellos lugares que se escondían en la memoria, a esos instantes secretos que sólo se revelan mientras dormimos.
Eso en el paladeo íntimo.
Pero ese instante privado se proyecta en una responsabilidad y en un grito: somos más que tipismo, somos cultura, mírennos, hay empalizadas que entorpecen la salida de nuestro cacao, el trabajo de quienes lo cultivan, no podemos permitir que estas maracas que son voz, saber y sabor, se ahoguen en un río.
Por eso ella habla del bombón filosofal.
Hacer del plato un espejo en el que nos reconozcamos.
Hacer del plato un espejo en el que nos quieran conocer.
Biombo recogido para buscar en su interior cómo hacer más, biombo desplegado cuando crea y atiende todos los frentes, mujer detrás del biombo cuando guarda con cuidado que sean los resultados los que trascienden y no la persona, personaje delante del biombo cuando es imagen de un movimiento que está cambiando a una sociedad, sombra chinesca cuando hila lo que vendrá.


En un suspiro


Un dulce que sabe a infancia
: Granjerías (dulcitos) de naranja amarga.

 

Un dulce que te hace viajar: Dulce de leche de cabra, elaborado en Coro, Falcón.

 

Una curiosidad dulce: El néctar dentro de las flores Lágrimas de Cristo.

 

Un dulce picante y salado: Tableta Katara de Kakao.

 

Un dulce oloroso: La miel.

 

Un dulce líquido: Almíbar de duraznos.

 

Una palabra dulce: Rocío, garúa, llovizna.

 

Un dulce escondido: El aroma en el cuello y la nuca de la persona que amas.

 

Una dulce extravagancia: Nadar en chocolate tibio.

 

Un dulce por descubrir: Sanguinacio, dulce italiano elaborado con chocolate y sangre.

 

Un dulce por inventar: Camarones crujientes y garrapiñados.

 

Un dulce perfecto: Suspiro de guanábana.

 

Un dulce secreto: Un beso robado.

 

Un dulce para compartir: Torta de chocolate “vendredi, samedi, dimanche” de Patrice Chapon.

 

Un dulce para comer a escondidas: Jalea de mango.

 

Un antojo dulce: Jalea de mango fuera de temporada.

 

Un dulce sorpresa: Una sonrisa en mitad de la calle.

 

Un dulce que suena: Los bombones venezolanos, suenan de boca en boca.

 

Un dulce sin cocina: Las piñas de Trujillo y Amazonas.

 

Venezuela es dulce porque: En sus tierras nacen cientos de frutas deliciosas.

 

Si te digo Vida dulce:  En libertad.

 

Dame una receta dulce: Semillas de cacao frescas cocidas con su mucílago en paila de cobre con azúcar.

5th Avenue: un dulce trago

Los dulces suelen conectarnos con la diversión de la infancia, pero cuando se mezcla helado de vainilla con ponche crema y vodka, seguro muchos se alegran de haber cumplido la mayoría de edad y poder disfrutar de esta bebida coronada con sirope de chocolate.

La sirven en Soho American Gourmet, en el C.T. Altamira Village y en el C.C. Xpress Macaracuay, en Caracas y se llama 5th Avenue.

En Instagram: @sohoamericangourmet

 

Mc Donald’s presenta una hamburguesa de Nutella

Cuando el nombre de algo incluye la palabra Nutella, los dulceros saben que se trata de una buena noticia.

Esta vez la buena nueva la trae la cadena de comida rápida Mc Donald’s, que en sus Mc Cafés ubicados en Italia ofrece, entre otras dulces opciones, la Sweety con Nutella: un pan relleno de la famosa crema de chocolate y avellanas, en forma de hamburguesa.

Esperamos que esta golosa idea esté disponible pronto en todos los países.

 

 

Dulcear con Chacha Fitness

La abanderada de la frase “tu envidia me tonifica”, fan de la Nutella y defensora de los postres de verdad, compartió con nosotros su lado más dulce.
Desde su cuenta de Instagram, Chacha arranca carcajadas repletas de dulces calorías a sus seguidores, que se dejan motivar y se inspiran con los ricos maridajes que les sugiere. Aquí nos cuenta un poco más de su divertida cruzada por estar en la línea… de la felicidad

Cuéntanos un poco de ti Chacha, ¿cómo te describes a ti misma?

Soy coach certificada por la International Society for Zamping and Morsing, motivadora nutricional y CEO de mi nevera. Tengo una cuenta de Instagram que se llama @chachafitness donde doy consejos de nutrición y calidad de vida, porque creo que, si somos lo que comemos, entonces si nos alimentamos con cosas riquiquitas así también nos sentiremos. Además, cuando nos cocinan y cuando cocinamos, intercambiamos amor y endorfinas.

¿Cuál es tu postre favorito y quién lo prepara?

¡Tengo muchos! El quesillo lisito, la torta de piña, el brownie, los profiteroles, el tiramisú, las cheesecakes, las polvorosas, los churros y cualquier comida que maride con helado o con chocolate.  La torta de chocolate de la Gata Luciani también rockea.

¿Y el de tu niñez, sigue siendo el mismo?

Sipi. El quesillo y la torta de piña me los hacen mis abuelas que son unas duras y siempre les quedan en su punto, pero yo no he intentado aprender para que me los sigan haciendo. Además, siempre es bonito que alguien te diga “¡ufff, qué rico te quedó esto!”: así le levantas la autoestima a esa persona, te evitas tú el embarque de que te quede chimbo y no tienes que fregar ni una cucharita :).

¿Preparas algún dulce?

¡Sip! Cuando cobro las utilidades, hago canilla con nutella, donas con nutella y pirulín con nutella. También me queda digno el pie de limón con galleta maría espachurrada, pero en realidad los postres que mejor me salen son los que improviso con cosas que ya están hechas: es como cuando ves una susy o una palmerita y dices “esto con una ovomaltina y un heladito maridaría demasiado” y los combinas y todo es milagroso. Me gusta ser creativa y buscar siempre cositas que mariden.

¿Cuál dulce criollo o postre tradicional te gusta más?

Me vuelven loquita de amor el dulce de paleta de Carora y los golfeados con queso de mano. También me gustan los almidoncitos. Y el negro en camisa. Y el tres leches. Y el bienmesabe. Y los buñuelitos de yuca. Y el majarete con full canela. Y la pata de cabra y las catalinas y el juan sabroso y el azafate y el piñonate y los aliados y los besitos de coco y la natilla.

¿A qué postre o ingrediente crees que sabe Venezuela?

 A papelón. Alguien debe inventar la dona glaseada con papelón y ralladura de limón con urgencia y pagarme derechos de autor para ser muy próspera 🙂

¿Cuál es tu chuchería preferida?

La Nutella (que marida con todo), los torontos, el pirulín y el chocolate Mijao de El Rey, que no es muy amargo ni muy empalagoso.

¿Eres de quienes hacen combinaciones extravagantes con el dulce?

Poooor sopoooesto :D. Me encanta el chocolate caliente con taquitos de queso blanco. Sin queso no es lo mismo. También certifico el enchumbado del tequeño en melaíto de papelón, las papitas en frosty y los platanitos pasados por nucita de tubito. En cuatro palabras: de li cio so.

¿Cuál es el postre más raro que has probado?

En una taguara china de la Av. Baralt probé unos camburcitos fritos cubiertos con azúcar rosado radiactivo y pedacitos de maní que eran mágicos. Después de unas costillitas con arroz frito, eran como el yin y el yang. Salí de ahí balanceadita.

¿Y cuál es el que menos te gusta?

Los postres falsos, que tienen ingredientes de mentiritas. Que en lugar de tener harina, leche, huevos y azúcar, como los postres serios, al final tienen un pocotón de ingredientes piratas como tu película que les espichan todo el encanto. La vida es muy corta para engañarse así, de verdad. Quiéranse. Ámense. Valórense.

¿Y el que añoras?

Uno que pedía en un restaurante de comida suiza que ya no existe. Era un “cisne” con base de helado de mantecado, alitas de suspiro y cuello de masita de profiterol. Venía con una tacita de chocolate derretido al lado, para bañarlo con la cucharita… Vivimos juntos momentos muy bellos. Te extraño, beibi.

Este sería un mundo más dulce si…

Todos compartiéramos nuestras chucherías aunque sean poquitas, fuéramos menos caletas y sonriéramos más. Nadie debería pasar hambre en ningún lugar del mundo.

Qué cualidad esperas en un buen postre que también esperas en una persona…

Que sea fresco. La gente no puede andar por ahí toda ácida ni fruncida porque eso marchita el espíritu y saca arrugas y celulitis.

¿Cuál es la pregunta que siempre has querido que te hagan?

“¿Desea que le enviemos a su casa un cuñete de Nutella totalmente gratis?”.

Cuando seas mayor quieres ser…

Catadora internacional de chocolates. También me gustaría ser heladera como mi amigo Jean-Luc. Sería vendedora de raspados, porque los raspados hacen feliz a la gente y siempre te recuerdan cosas bonitas. Le pondría de ñapa doble leche condensada a todo el mundo.

¿Es cierto que vas a tener una columna en Dulcear.com? 

¡Me acabas de tumbar el batacazo! Sí, porque quiero aportar mi granito de azúcar para que todos mis amores y amoras dulceros alegren sus corazones y se pongan conmigo en la línea de la felicidad. Toronticos para todos 🙂

Guayaba con remolacha

La guayaba le quita el sabor a todo lo demás, así que no vale la pena mezclarlo con otra cosa.

También tenía remolacha que es bien dulce y resulta que no tenía nada de azúcar.

Un poco para endulzarlo y también para darle color, fue por qué se me ocurrió agregarle remolacha a este postre de guayaba.

Puse en agua hirviendo tres remolachas medianas picadas en trozos. Al enfriarse, las coloqué en la licuadora con la pulpa de guayaba que ya viene lista y congelada. Mas o menos una taza de pulpa para tres remolachas.

A eso, una taza de agua, dos cucharadas de harina de arroz, cuatro cucharadas de maicena, pizca de sal y vainilla.

Luego a fuego medio hasta que espese y después se lleva a la nevera.

Yo tenía pasitas, ciruelas sin hueso, orejones de manzana y frutas confitadas.

Mezclé todo a fuego medio y quedó un postre espeso, cremoso y dulce, muy dulce, color rojo intenso mezclado con los tintos de las pasas y las ciruelas.

Interesante mezcla y sabores.

Fácil de hacer y muy rápido.

Recomendable también.

Se me ocurre que presentar este plato con arándanos azules y/o cerezas verdes quedaría bien para la vista.

¿Qué tal la remolacha como postre?

Se me ocurre probar ahora con aguacate.

 

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Cioccolatinis: deliciosos bocados

Esta empresa familiar tiene como propósito “darle un gusto a quien por su buen gusto se lo merece”. Para lograrlo, se esmeran en la elaboración de unos deliciosos bombones de diferentes tipos de chocolate, con variedad de rellenos y colores, pero con algo en común: cacao 100% venezolano. Ofrecen combinaciones personalizadas (el cliente puede escoger el relleno y la cubierta), hasta empaques para regalos o eventos especiales. Cuentan con la línea clásica de licores o frutos secos que a todos encanta, y los rellenos con frutas tropicales, como tamarindo, parchita y mango. Entre los favoritos del público se encuentran el bombón de Nutella y el de Oreo, muy cremoso el primero, y sólido pero con una fusión de chocolate con galleta el segundo. Todos estos bocados son hechos artesanalmente, sin preservantes, y se pueden adquirir bajo pedido a través de la página web y las redes sociales.

Página web: www.cioccolatinis.com

Twitter: @Cioccolatinis

Instagram: @Cioccolatinis

Email: info@cioccolatinis.com

Cinco libros de repostería para soñar (y tener)

Quien dice que la perfección no existe, no ha visto estas publicaciones, ilustradas con hermosísimas imágenes y repletos de deliciosas e increíbles recetas, concebidas por los mejores chefs pasteleros del mundo

cecilia.rojas.rojas@gmail.com

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Obsession (2015), Oriol Balaguer

Este reconocido chef español, especializado en pastelería y chocolatería, se ha dedicado de manera casi obsesiva a la búsqueda de la perfección,  de allí el título del libro. Esta inquietud no está referida únicamente al ámbito de los sabores, sino que también concierne a las formas, por lo que decidió complementar su formación con estudios en Bellas Artes. Luego de 15 años de su primera publicación, nos trae esta obra en la que pone a nuestro alcance la elaboración de postres llenos de inventiva, casi escultóricos, en los que reina una delicada armonía y que prometen a nuestros paladares una experiencia única. El cuidado en las recetas y la elegancia de las imágenes convierten a este libro en una pieza de refinado arte culinario. Puedes deleitarte con el tráiler del libro acá: goo.gl/pkvKHf.

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Evolution: Técnicas e ingredientes para la pastelería actual (2013), Jordi Puigvert

“Si existe un ingrediente natural, de similar procedencia y extracción que los habituales y que nos aporta soluciones prácticas y concretas en el trabajo diario, ¿por qué no utilizarlo?”, es la pregunta central que busca contestar este libro que nos brinda 20 recetas de postres conocidos, elaborados con materiales y técnicas poco usuales. Su cuidada presentación se ve potencializada por completas tablas que nos informan de las características, orígenes y propiedades de los ingredientes, explicaciones muy completas de cómo aprovecharlos al máximo y finalmente, una sección en la que todo ese conocimiento se mezcla en la cocina para darnos como resultado postres de exquisito sabor y original apariencia. Aquí puedes ver al autor hablar de su experiencia y de este libro que pone de manifiesto la belleza de la técnica: goo.gl/TdUKrr.

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Chocolate (2007), Ramón Morató

Una vida dedicada enteramente a uno de los más grandes placeres del mundo dulce, el chocolate, no puede sino dar como resultado un libro completísimo que brinda al profesional conocimiento especializado, y al comensal común imágenes de ensueño que acelerarán su corazón.  Con dedicación, el libro nos presenta el paso a paso de las técnicas más empleadas en chocolatería y 200 recetas que van desde el chocolate de taza y elaboraciones para desayunos, hasta bombones, petit-fours y vistosos postres de restaurante. Por su calidad y valor de contenido, este libro ha sido reconocido como Mejor libro del mundo del chocolate, en los premios Gourmand World Cookbook, y como Mejor publicación sobre chocolate en castellano. Aquí podrás ver a Morató hablando de las últimas novedades del ámbito del chocolate: goo.gl/tgUEZ3.

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Los secretos del helado. El helado sin secretos (2004), Angelo Corvitto

Para refrescar el corazón, no hay nada como un buen helado. Es por esto que esa preparación dulce ocupa siempre un lugar de honor en nuestras preferencias. Corvitto nos trae con esta publicación una especie de biblia, producto de su dilatada experiencia, dirigida tanto a aquellos que quieran especializarse en heladería, como a cualquier otro profesional de la cocina que desee preparar una rica nieve de vainilla. El libro, como los anteriores, reúne belleza y conocimiento técnico de profundidad, y contiene, entre muchas otras informaciones, 125 fórmulas, instrucciones para la preparación de materias primas, técnicas y empleo de utensilios. Todos estos saberes quedan expresados a través de un lenguaje claro y explicativo, e ilustrados con cuidadísimas imágenes.

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The Elements of Dessert (2012), Francisco Migoya

Aunque todavía no ha sido editado en español, no podemos dejar de recomendar esta publicación que tan buenas críticas ha recibido. Se trata de un libro robusto en apariencia y en contenido, que se centra en la repostería y pastelería modernas, sin descuidar las técnicas y recetas más tradicionales, con la idea de que el lector, sea profesional o no, se sienta motivado a incorporar todos estos conocimientos en el diseño y elaboración de platillos originales. Migoya, quien goza de trayectoria como docente en el Culinary Institute of America, demuestra su inquietud investigativa a través de la variedad de conceptos e ideas manejados en esta obra, en la que hallaremos extraordinarias recetas como las del helado de tocineta con crocante de tostada francesa y salsa de maple, o el pot de crème de miso blanco. Puedes echarle un vistazo acá: goo.gl/mVVzJO.

Torta de pan, pero de galletas, y con zanahoria

A veces abrimos la nevera y pensamos que ya si es verdad que no tenemos nada para hacer un postre. Pero siempre hay. A veces hay una cosa, a veces la otra.

Se trata de usar nuestras mejores fortalezas de carácter para ello, que son la curiosidad e interés, y la creatividad. A ello le agregamos un poco de gratitud, dos cucharadas de humor, y se coloca todo con la capacidad de amar y ser amado, ya que la cocina, de seguro, es un acto de amor.

Esas son las fortalezas que usamos para cocinar, pienso yo, y según el test VIA de la Psicología Positiva del Dr. Seligman.

Dice la Psicología Positiva sobre la creatividad:

Pensar en nuevas formas de hacer las cosas es algo esencial en su forma de ser. Usted nunca está satisfecho haciendo las cosas de la forma convencional si existe un modo mejor…

Esta vez tenía zanahorias, tres paqueticos de galletas “María” y como siempre, la fécula de maíz. No tenía harina. La primera vez la cociné como torta, pero la segunda, como es muy pastosa, la hice como quesillo, por eso en vez de 2 huevos agregué tres.

Se prepara el molde con cuatro cucharadas de azúcar hasta que se ponga color ámbar y se deja enfriar, como en la receta del quesillo. En una licuadora coloqué una taza de jugo de piña,  dos tazas de zanahoría cruda, tres huevos y licué junto a la vainilla y sal.

Ese líquido se coloca en un recipiente y se la agrega media taza de avena (que ayuda a espesar, pero no mas de media taza porque luego sabe mucho a avena), 3/4 de tazas de maicena, una cucharadita de clavos de olor, pizca de sal y tres paquetes de galletas “María” o similar,  trituradas, cuando no tenemos harina.

Esta vez al licuado le agregué media taza de nueces que me habían regalado. Se mezcla bien hasta que queda homogénea y luego al horno a 380°F o 190°C por una hora. Para saber si está lista, lo hacemos como en la receta del quesillo, introducimos un palito y si sale seco, está listo. Igual, si me sigues, ya sabes que 10 minutos después de que sientes el olor de la torta por primera vez…

 

Ingredientes

1 taza de jugo de piña

2 tzas de zanahorias crudas picadas

1 cucharadita de clavos de olor (mosca…no los que venden en la ferretería)

1/2 taza de avena en hojuelas

3/4 taza de maicena (fécula de maíz)

3 paqueticos de galletas “María” triturados

1/2 taza de nueces (sin la cáscara… jeje)

3 huevos completos

Cucharadita de vainilla

Pizca de sal

 

La mezcla es increíble. Sabe a torta de pan, pero no tiene harina salvo la de las galletas. Si eres celíaco, no le pongas las galletas o le pones galletas de celíaco.  La mezcla de la piña y la zanahoria recuerda a la torta de cambur. Cosas de los sabores.

 

Pienso que un toque de canela en vez de la vainilla quedaría mejor.

 

Si lo hacen me cuentan ya que es difícil que vuelva a preparar otra vez la misma receta, una vez que hice todas las variantes.

 

Alberto

 

Referencias:

Seligman, M, (2011) La auténtica felicidad. Caracas: Gráficas Lauki. Pág. 378. “Usted cuenta con la posibilidad de escoger el rumbo de su vida. Puede elegir una existencia que, en mayor o menor medida, favorezca estos propósitos; o sin duda puede optar por una que no tenga relación con ellos. De hecho puede escoger una que los obstaculice reiteradamente…Una buena vida consiste en obtener una felicidad auténtica empleando sus fortalezas todos los días en sus principales ámbitos. La vida significativa añade otro componente: utilizar esas fortalezas para fomentar el desarrollo del conocimiento, el poder o la bondad. Una existencia semejante se haya cargada de sentido, y si Dios llega al final, se trata de una vida sagrada

Seligman, M.(2016) Test VIA Disponible en, https://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/es/testcenter   y recuperado en abril de 2016

 

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Ponqué “requeteprobado” de chocolate

Fòrum Gastronòmic Barcelona: Tendencias dulces

Del 23 al 26 de octubre se celebró en Barcelona, España, este evento en el que se dan a conocer las más recientes propuestas del mundo de la gastronomía.

Este año el dulce fue el protagonista y se convirtió en el eje central de las actividades de este foro enogastronómico compuesto por una feria de exposiciones y siete espacios destinados a la realización de más de 80 actividades y con 100 ponentes.

Nosotros te contamos lo más destacado de lo que allí se habló sobre el mundo del dulce en este foro, muy enfocado este año a una repostería más saludable, con ingredientes más puros y frescos.

Vuelven los clásicos

Lo bueno siempre vuelve. Ya lo sabemos. Y con la repostería no podía ser diferente. Regresan los clásicos de la pastelería, igual de delicados y refinados, pero eso sí: con menos azúcar. Esa es la propuesta de Jordi Burtón, que en su escuela Espai Sucre, quien asegura que el público actual quiere apostar a lo seguro. Los clásicos lo son, más aún si están adaptados a los gustos actuales, no sólo en búsqueda de sabores intensos y auténticos, sino también en el cuidado de la salud.
También demostró la fuerza de esta tendencia la rusa Nina Tarasova, especialista en postres de inspiración tradicional pero con acento moderno.
Otro clásico que aseguran que regresará es el carrito de postres en los restaurantes. Así lo afirma Marco Leone, autor de los postres de Chez Cocó y Casa Paloma, quien aclara que, como todo clásico que se reiventa la propuesta contempla que a diferencia del tradicional, serán postres recién hechos, incluso preparados delante de los comensales, como hace Yann Couvreur, en su establecimiento en París, asombrando a sus clientes con preparaciones “al momento”, lo que también se está convirtiendo en tendencia.

Menos calorías

En el evento también estuvo Jordi Bordas, ganador de la Copa del Mundo de Pastelería en 2011 y creador del método B.Concept, que busca hacer una repostería más saludable a través de investigación y técnicas que permitan la sustitución de ingredientes sin que se pierda el sabor. Según cuenta la agencia de noticias EFE, Bordas ha logrado reducir de 32% a 17% la grasa de un mousse de chocolate y bajar 30% de sus calorías sin que ello afecte su textura o sabor.


Postres con ingredientes frescos y locales

Josean Alija, reconocido chef de vanguardia a cargo del Nerua Guggenheim Bilbao, considera importante que los postres que se sirven en su restaurante sean coherentes con el resto de su cocina, que se caracteriza por usar ingrendientes locales y muchos vegetales. En su cocina emplean el azúcar natural de las frutas, utilizan la caseína de la leche en vez de nata y usan verduras en los postres, entre otras estrategias y técnicas. “Evitamos añadir grasas y azúcares y, aunque no es sencillo, el resultado es divertido. Hemos llevado nuestra cocina a la pastelería y hemos creado nuestro propio estilo”, dijo Alija en su exposición según lo reseña la agencia Efe.


Técnicas e ingredientes alternativos

Jordi Cruz, con dos estrellas Michelin en su restaurante Abac, en Barcelona, preparó postres en los que utilizó isomalt para reducir la cantidad de azúcar y lograr texturas sólidas, hizo preparaciones al vapor y empleó liofilización e infusiones con especias para acentuar sabores y hacer más ligeros los platos.

Pensar en los celíacos

Forum Gastronomic Barcelona, dulces, tendencias en dulce, repostería, nuevas tendencias en el dulce, repostería saludable, Barcelona, mejores chef del mundo en Barcelona, EspañEn el Fòrum Gastronòmic de Barcelona Participaron pasteleros, cocineros de postres, chocolateros, heladeros y representantes de los diversos oficios relacionados con el mundo dulcero.

 

F˜rum Gastron˜mic de Barcelona 2016. Pere Duran / Nord Media
F˜rum Gastron˜mic de Barcelona 2016. Pere Duran / Nord Media

Sobre el Fórum

Algunos de los protagonistas locales fueron Ramon Morató, Josep Mª Ribé, Miquel Guarro, Daniel Álvarez, Raúl Bernal, Jordi Butrón y Xano Saguer (Espai Sucre), David Gil (Tickets), Oriol Balaguer, Christian Escribà, Jordi Bordas, Betina Montagne (Espai Sucre), Marco Leone (Chez Coco/Casa Paloma), Pol Contreras (El Portal de Echaurren), Olivier Fernández (Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona), Paco Torreblanca, Carles Mampel (Bubó) o Massimo Pignata (DelaCrem), entre otros.

Entre los ponentes internacionales estuvieron Patrick Roger, chocolatier francés, reconocido por sus esculturas de chocolate,  Yann Couvreur, artisan pâtissier quien tienen su establecimiento en Paris, la rusa Nina Tarasova, con sus impresionantes postres de inspiración tradicional y el indio Gaggan Anand, chef del mejor restaurante de Asia en 2016 según la revista ‘Restaurant’.

Fuentes:
Fòrum Gastronòmic Barcelona
La Vanguardia
Agencia EFE

Galatea: dulcear sin remordimientos

Los amantes de los dulces deberían poder consumirlos sin sentir culpa, pero la tendencia a intensificar el cuidado de la salud y lucir cuerpos fitness ha hecho que muchos eviten el consumo de estos productos de deseo, muy placenteros pero, la mayoría de las veces, cargados de calorías vacías.

Afortunadamente no todo está perdido para los dulceros que quieren cuidar su figura o tienen ciertas condiciones de salud: modificaciones en las recetas y el consumo en porciones moderadas abren el camino para disfrutar de suculentos platillos que pueden ser el postre perfecto o la merienda anhelada cuando los antojos de dulce atacan.

En Galatea Pastelería Saludable, que ya lleva tres años en el mercado, han desarrollado una propuesta de productos dulces que además de deliciosos, son altos en proteínas y bajos en grasas. Su ingrediente estrella es el yogurt griego, con doble de proteínas que el yogurt regular, cremoso y con bajo nivel de grasa, pero también destacan por sus cheesecakes, pies y marquesas.

Aseguran que sus productos no contienen azúcar refinada y que la dulzura la logran con xilitol, un polialcohol que se obtiene de la madera, y con sucralosa, lo que los hace aptos para personas con diabetes, por no aumentar los niveles de glucosa en sangre. Y las galletas que utilizan en las preparaciones son de avena, para incrementar el porte nutricional.

Las porciones de esta marca son individuales, para mejor control de los comensales. Las colorías del pie de limón o el pie de parchita oscilan entre 80 y 90, el chessecake aproximadamente 100, el yogurt griego acompañado de piña o fresa entre 70 y 80, mientras que la más demandada por los clientes, la marquesa de chocolate fabricada con chocolate bitter El Rey, tiene 120 calorías.

Valeria Castillo, quien inició este emprendimiento por su pasión por la cocina y sus  estudios de nutrición y dietética, nos comentó que próximamente las etiquetas de estos productos, de fabricación artesanal, ofrecerán toda su información nutricional para que el consumidor tenga mayor certeza de los aportes alimenticios de los postres de Galatea.

Información:
Valeria Castillo 0412-2225469
En Instagram: @galatea_pasteleria

Galatea productobaja

Fotografías: Cortesía Galatea.

 

La dulzura zuliana deleita a Caracas

Fotografía: Víctor Goncalves @victor_mgr

Los amantes de la comida típica del estado Zulia –y quienes deseen conocerla mejor- podrán disfrutar de la deliciosa gastronomía de la región, que vuelve por tercer año consecutivo al Eurobuilding Hotel & Suites Caracas, en el festival gastronómico que se celebra desde el 17 hasta el 22 de octubre –de 12 del mediodía a 3pm– en el restaurante Jardín de Cristal.

Como ninguna comida está completa sin postre, en la propuesta de “El Sabor Zuliano toma Caracas” ofrecen una variada selección de dulces típicos, para deleite de los dulceros que se acerquen a disfrutar del festival.

Rafael Urdaneta, gerente general del restaurante El Sabor Zuliano, ubicado en Maracaibo, nos contó con orgullo en qué consiste el menú dulce de la rica muestra que han traído a la capital del país:

Chocho de Vaca: preparado a base de dulce de limonzón con leche cortada.

Huevos chimbos: famoso postre hecho de yema de huevo y licor, que esta vez servirán relleno de guayaba y ciruelas.

Dulce de Caujil: dulce hecho con merey, como se le conoce Venezuela, preparado en almíbar.

Cascos de Guayaba: como manda la tradición, el irresistible color y sabor de la guayaba, resalta aún más al ser acompañada de queso crema y galletas de soda. 

Dulce de icaco: los también conocidos como hicaco, jicaco o ciruela de algodón, se vuelven una verdadera delicia al reducirse con limón, azúcar, clavos de olor y canela.

Dulce de lechosa y piña: el tradicional dulce de lechosa alcanza otro nivel al ser preparado con piña. Esta dulce fusión se servirá con manjar blanco.

Mandocas: las infaltables en el festival, se preparan con harina de maíz, plátanos maduros, papelón y queso duro rallado y se fríen hasta volverse irresistibles.

La variedad seleccionada para el festival deja en evidencia que la alegría, colorido y explosivo sabor del zuliano también está presente en sus dulces típicos.

victor Goncalves @victor_mgr (1)

Y ahora llegaron las Croiskies

Fotografía: Alex Tepper / www.extracrispy.com

Ya hemos conocido el Cronut, el híbrido entre el croissant y las donuts creado por Dominique Ansel y que revolucionó Nueva York y muchos otros lugares del mundo, tanto que este chef acaba de abrir una sucursal en Londres.

También conocimos el Macaron Donut, que fue presentado por el reconocido chef pastelero Francois Payard, una delicia rellena de crema, con base de donut y tope de macaron.

Hemos visto cómo las redes se llenaban de fotos de conos de masa dulce cubierta de azúcar y canela llamada trdelnik – chimney cakes o dulces de chimenea – a la que en el café Good Food de Praga, se les ocurrió versionar en conos (la forma original es como la de un tubo) y rellenaron con chocolate, fresas y helado.

Como las mentes dulceras son inquietas, ahora aparecieron las croiskies. Nos enteramos gracias a una reseña del portal web Extra Crispy donde cuentan que esta maravilla no es otra cosa que masa de croissant a la que se le coloca una galleta de chispas de chocolate por encima, y se llevan juntos al horno para fundirse en lo que estamos seguros que es un delirio dulcero. Los responsables: la cadena de tiendas Stew Leonard’s, ubicadas en Nueva York y Connecticut.

Los buenos dulceros sabemos el valor de los clásicos, pero nunca cerramos nuestro paladar a la creatividad. ¡Que sigan los inventos!

 

Chimenea para golosos

 

Dulcear con Prakriti Maduro

La actriz venezolana, a quien veremos pronto en el estreno de la película Tamara, dirigida por Elia K. Schneider y protagonizada por Luis Fernández, compartió con nosotros un poco de su lado dulcero.

¿Cuál es tu postre favorito?

Mi postre favorito se llama “Los Médanos de Coro”. Una delicia… Una especie de mousse de Dulce de leche que se te deshace en la boca.

¿Quién o dónde lo preparan?

Es uno de los postres clásicos del restaurante “Alto” en Los Palos Grandes, creación del Chef Carlos García.

¿Y el de tu niñez, sigue siendo el mismo?

¡La marquesa de chocolate que hacía mi abuela Chela! Yo contaba los días para llegar a mi cumpleaños, principalmente para comer de mi marquesa amada.

Ya mi abuela no está para hacerla.

Ahora deliro por un buen fondant de chocolate.

¿Preparas algún dulce? 

Hacía unos brownies maravillosos! Pero luego de una temporada donde los preparaba casi todas las semanas, un día de esos me di cuenta de que había engordado demasiado y en ese instante se me borró la receta de la memoria.

Ahora hago meriendas light con batido de proteína de chocolate. A mí me encantan, pero la gente que no tiene costumbre con el sabor del estevia no lo disfrutan tanto.

¿Cuál dulce criollo o postre tradicional te gusta más?

¡Wow! Recuerdo con cariño “Las panelitas de San Joaquín” y me encantan las conservas de coco.

¿A qué postre o ingrediente crees que sabe Venezuela?

Para mí Venezuela sabe a mango y a coco.

¿Cuál es tu pastelería favorita y qué es lo mejor de allí? 

Tengo mucho tiempo que no compro allí, pero siempre fueron muy especiales los profiteroles de La Tívoli.

¿Cuál es tu chuchería preferida?

Oreo de chocolate, pero del chocolate nacional, nada de tipo americano. Y es mi chuchería preferida desde que tengo uso de razón.
¿Cuál es el postre más raro que has probado?

Creo que el SuaPadi.

Es un postre que trajo mi hermano de la India. Es Una especie de hojaldre con jengibre y cardamomo, ¡y es delicioso!


¿El postre que añoras? ¿Por qué?

Las galletas de jengibre de mi abuela Consuelo y las marquesas de chocolate de mi abuela Chela.


¿Y cuál es el postre que menos te gusta?

No soy fan de nada que se haga con guayaba.

¿Eres de quienes hacen combinaciones dulce y salado?

Soy dulce con salado no sólo en los postres, también en las comidas principales.

Me gustan las cotufas con chocolate. Y los chocolates con sal.

 

 

3 decoraciones sencillas para tus cupcakes

Hacer cupcakes es una solución cada vez más cotidiana para consentir a nuestros seres queridos o para agradar a nuestros invitados. A veces lo más difícil suele ser decidir cómo decorarlos, pues existen muchas opciones y a veces todo esto puede abrumar o confundir, sobre todo a quienes tienen menos práctica.

Aquí te contamos tres ideas y más abajo tienes las recetas de unos ricos toppings, que además de vistosos son más sencillos de hacer de lo que imaginas.

  • Con Fondant

El fondant es una pasta de azúcar elástica que se usa mucho para decorar cupcakes o tortas. Lo puedes comprar en tiendas especializadas de repostería pero también lo puedes hacer en tu casa con marshmallows y azúcar pulverizada. Con este tipo de cubierta con formas sencillas como flores, estrellas, o corazones.

  • Con frosting de diversos sabores

Ya sea de chocolate, vainilla, dulce de leche o limón, el frosting es el complemento perfecto para tus cupcakes. Una vez que ya lo tengas preparado, solo necesitas una manga y diferentes boquillas para hacer volar a tu imaginación con todos los relieves que puedes crear. La mayor ventaja de esta opción es que, no solo es fácil de hacer, sino que también le agregas un toque extra de sabor a tu creación.

  • Con azúcar pulverizado

Aunque este ingrediente se usa con mayor frecuencia a la hora de decorar tortas, también es una magnífica opción para los cupcakes. Puedes rociarles un poco encima para un toque delicado, o puedes usar plantillas para crear formas; por ejemplo, si colocas un pedazo de tela de encaje encima del cupcake y luego le rocías un poco de la azúcar pulverizada, te quedará un hermoso diseño.

Y aquí te dejamos la receta de tres clásicos toppings:

Toppings para decorar

Lena Yau viene a contar sobre una mujer canalla

Fotografía: Emilio Kabchi

La escritora venezolana radicada en Madrid y columnista de Dulcear, estará en Venezuela del 21 de octubre al 2 de noviembre con una agenda llena de sabrosos encuentros en Caracas, Valencia y Margarita, en los que estarán presentes sus dos pasiones: la literatura y la gastronomía.

Yau presentará “Lo que contó la mujer canalla”, su reciente poemario publicado por la Editorial Kalathos; participará en un foro junto con la escritora Mónica Montañés y el editor Roger Michelena sobre Literatura y Gastronomía, tema que abordará también en un taller; pero además viene a tocar las fibras de la actualidad con una charla sobre el discurso gastronómico como resistencia.

¿El nuevo poemario está relacionado con la ficción gastronómica?

No. En este trabajo hay una búsqueda distinta. Hay elementos gastronómicos en algunos poemas, uno de ellos es para mi querido Miro Popic y pasa por lo gastronómico como un pliegue. En otros hay algo de contenido relacionado con el sabor o con los alimentos pero no se trata de una presencia estructural. Aunque si se entiende la relación con la cuna, con el mar, con la montaña y con el amor como un vínculo que alimenta y devora a la vez, sí podría hablarse de una ficción asociada a la boca y a la lengua. El extrañamiento, la (re)conquista y el erotismo implican tragar.

¿Todo lo que escribes tiene sabor a comida?

No sé si todo lo que escribo pero sí todo lo que percibo. Mi filtro ante la realidad pasa por allí. Más que por los sabores, decodifico la vida por ideas asociadas a la ingesta. El antes, el durante y el después de los alimentos y de los anti-alimentos. La mesa como implosión, fragmentación, nano segundos, micas simbólicas que nos explican, revelan, desnudan, denuncian, cuestionan, preguntan, paren. Hace unos días alguien me contaba de un encuentro con una mujer sumida en el olvido al que somete el alzheimer. La mujer conversaba con mi interlocutor naderías. En un momento dado, mi amigo le dijo: 

– ¿Recuerdas que me invitaste a comer en tu casa un arroz delicioso que preparabas?

La mujer pareció despertar de la desmemoria. 

– Sí, contestó. Lo recuerdo. 

Y luego añadió, mirando a mi amigo de pies a cabeza: 

– Y ahora que recuerdo con claridad, no entiendo por qué compartí mesa con alguien como tú. Eres excesivamente alto. 

Es justo ese lugar del sabor, esa pausa que es destello y umbral, lo que me invita a escribir. Desde ese lugar, miro.

¿Qué sabor extrañas y esperas encontrar en tu vuelta al país?

 Extraño la mesa plena de sabores a libre elección.

 Extraño bocas que coman a medida sin guadañas en la nuca.

 Extraño lenguas que glosen lo comido sin cuidar sus espaldas.

 Extraño platos de familias reunidas por el placer de estarlo.

Extraño alimentos en su significado primero, libres de mensajes impuestos.

Extraño despensas surtidas sin el desaliento del chantaje.

Extraño las viandas que no tiemblan.

Espero encontrar eso en todos mis regresos.

 ¿Cómo el discurso gastronómico puede convertirse en un espacio de resistencia en este momento en Venezuela?

Han secuestrado al alimento tangible. No podemos permitir que secuestren al alimento simbólico, que cambien su naturaleza, que la tuerzan, que la fuercen. Es nuestro deber seguir hablando, escribiendo, contando, cocinando, recreando, divulgando, lo que somos en el plato y desde el plato. La infamia se vence con la palabra llena de verdad. Que el plato en blanco se convierta en hoja para escribirnos.

Llenar con letras y voces el vacío al que quieren someternos hasta que llegue el momento de los sabores plenos. Somos veladores de nuestro destino.

Agenda:

VALENCIA:

Lugar: Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo.

– 21 de octubre, 6 pm: Foro sobre literatura y gastronomía, junto con Mónica Montañés y Roger Michelena.

– 22 de octubre 2 pm: Conversación en torno a Lo que contó la mujer canalla.

Presenta: Alberto Hernández.

 

CARACAS:

Lugar: Librería Kalathos

-23 de octubre, 11 am: Bautizo del poemario Lo que contó la mujer canalla.

Presenta: Carmen Verde Arocha.

 

Lugar: Librería Lugar Común, Altamira.

– 2 de noviembre,  a las 7 pm: Presentación de Lo que contó la mujer canalla.

Presenta: Alfredo Herrera

 

PAMPATAR:

Lugar: AMARanto Restaurante + Galería

-Viernes 28 de octubre, 6 pm: Charla “El discurso gastronómico como espacio de resistencia”.

– Sábado 29 de octubre, 11 am: Presentación del poemario Lo que contó la mujer canalla.

Presenta: Antonio López Ortega.

-Sábado 29 de octubre, de 2 a 6 pm: Taller de literatura y gastronomía.

 

Si quieren más pistas, pueden seguirla a través de sus redes: Instagram @lenayau68 y en Twitter @lenayau

Adiós Desiderio

 

Caléndula

 

Envite/Convite

 

Fundación Nuestra Tierra: trabajo con sabor a chocolate

El chocolate venezolano tiene dos Records Guinness: uno por la moneda más grande y el otro por la cata con el mayor número de participantes. Ambas hazañas se consiguieron gracias a la labor de un equipo de criollos que se han puesto creativos en su empeño por hacer que los ojos del mundo se fijen en el producto que se elabora artesanalmente en esta tierra caribeña.

Son 65 personas que conforman actualmente la Fundación Nuestra Tierra, la creadora y responsable de la Expo Feria Internacional del Chocolate que se realizó por cuarto año consecutivo a principios de octubre en Caracas y que contó con más de 30 mil visitantes.

La estrategia que se ha ideado esta organización incluye un concurso de belleza para elegir a la Reina del Cacao, un Fashion Show, festivales de canto, galardones para reconocer la labor de los chocolateros y cacaoteros nacionales, talleres, catas, conferencias, y hasta un parque temático, que actualmente se encuentra en construcción.

“En Venezuela tenemos el mejor cacao del planeta, y hay mucha gente trabajando durísimo en la producción de chocolate artesanal con calidad de exportación, y queremos que el mundo nos reconozca. Ese es el fondo de todo el ‘bochinche’ que tenemos con el chocolate”, dice Leudys González, presidenta de la Fundación.

Al calor familiar

Toda esta historia comenzó en Caripito, un pequeño rincón del oriente venezolano en el estado Monagas, en donde habita apenas el 0,1 por ciento de la población nacional. Desde allí, al calor de un encuentro familiar decembrino, González, sus primos y sus tíos, se organizaron para agregar valor al pueblo que los vio nacer.

En principio querían impulsar la tradicional Semana Santa viviente de Caripito, para lo cual pensaron en vender los buenos chocolates que se elaboran en la localidad, como vía para recolectar fondos, y fue en ese momento cuando se dieron cuenta de que las barras de este oro negro tenían tantos adeptos que debía ser la protagonista de la Fundación.

¿Cómo surgió la idea de la Expo Feria del Chocolate?

El primer boceto de la feria en 2013 eran unos toldos en el Parque del Este de Caracas, con 5 o 6 productores de Caripito, pero cuando comenzamos a regar la voz, empezaron a llamarnos muchas personas que estaban dispuestas a pagar por un stand para exhibir y vender sus chocolates, así que terminamos siendo 60 expositores de Caripito y Miranda, en el Teatro Teresa Carreño.

¿Cuál ha sido el impacto del trabajo de la Fundación para los emprendedores?

La Feria se ha convertido en la vitrina para todos los emprendimientos, y no solo de chocolaterías sino también de los productores del cacao, porque tenemos importantes experiencias en el país. En la última edición contamos con 130 emprendedores nacionales.

¿Y toda esta magia alrededor del chocolate ha logrado que los ojos del mundo volteen a Venezuela?

¡Claro que sí! Ya tenemos dos Record Guinnes, y hemos llevado muestras del chocolate artesanal venezolano a las ferias de Perú, Brasil y Francia, y nos acaba de llegar una invitación para la Feria de Tabasco en México, que será en noviembre, y esperamos poder asistir.

Por ahora, la próxima cita de la Fundación será en el famoso Salón del Chocolate en París, del 28 de octubre al 2 de noviembre, en donde los visitantes podrán deleitarse con muestras de 10 emprendedores venezolanos y además González dictará la conferencia “El rescate de los cacaos finos venezolanos”.

“Esta es la tercera vez que vamos a París, el año pasado no teníamos las herramientas para concretar la venta al exterior de nuestros productos, pero este año vamos preparados para cerrar negocios de exportación del excelente chocolate que hacemos en Venezuela”, afirma convencida.

Esta paladina de la producción criolla cierra la conversación diciendo: “El chocolate artesanal venezolano es saludable. Es un súper alimento. El industrial es golosina, tiene aceite vegetal y aditivos químicos, mientras que el artesanal no”.

¿Entonces no es pecado comer chocolate artesanal?

Se ríe y contesta: El tema del pecado del chocolate no lo vamos a romper nunca.

 

Contactos:
@fundatierra
www.fundacionnuestratierra.com.ve

 

Fotografía: Javier Volcán @jdvolcan

Quesillo Criollo

La tía Maruja lo trajo un día al trabajo. Como pasa con muchas recetas, sabemos los ingredientes pero yo sólo quería que ella me dijera paso a paso cómo se prepara.

-“No dejes ningún detalle afuera. Quiero que me quede así de sabroso“, le dije.

-“No vale, es muy fácil: lleva sólo huevos, azúcar,  leche entera, leche condensada, vainilla, pizca de sal…”.

Y es verdad que es muy fácil.

Ingredientes:

1 lata de leche condensada

1 lata equivalente de leche entera

5 huevos

1 cucharadita de vainilla

5 cucharadas de azúcar para el “melao”

una pizca de sal

Cuento (o preparación):

Mira mijo, yo primero hago el melao, tengo mi ollita para eso, y luego lo paso al molde. Pero si te atreves, lo puedes hacer directo en el molde: /Yo uso un molde de acero con tapa). Pones el molde a fuego medio y agregar cinco cucharadas de azúcar refinada. Si no consigues, le pones melao de papelón, pero mejor es el azúcar (mejor es el azúcar). Tienes que estar pendiente porque al ponerse medio marroncito debes quitarlo del fuego porque si no se quema y se pone agrio el azúcar. Debe quedar color ámbar. Cuando se enfría es que hago lo demás“.

Paso a paso (con cuento):

Saca antes los cinco huevos para que estén a temperatura ambiente.

“Mira chico, todo se pone en la licuadora. Yo primero abro la lata de leche condensada y la pongo, luego en la misma lata mido una lata de leche entera. Lo revuelvo un poco para que no se quede nada de la leche condensada en la lata que está tan carísima… y luego le pongo los cinco huevos“.

-“¿Se los pones enteros?, le pregunté. -“Sí, enteros y no fríos. Tú sabes, primero los colocas en un pocillo porque si te sale uno piche pierdes todo lo demás. Luego le pongo la pizca de sal, una cucharadita de vainilla y lo licúo bien todo. Luego lo paso al molde, lo tapo y lo pongo a baño de María. Lo dejo por 40 minutos y le coloco un palito en el medio, si sale seco está listo. Lo dejo reposar y luego a la nevera.” (Yo lo hago en el horno a 450°F por media hora).

Cuando está frío le das con un cuchillo por los bordes del molde para que no se pegue, lo volteas y listo.

-¿Por qué lo llaman quesillo?

-“Ahh, porque sale con huequitos y parece un queso pero blandito“.

 

*Alberto Lindner es arquitecto y le encanta tanto cocinar como escribir. Este es su blog: https://cocinardepie.blogspot.com

 

Ponqué “requeteprobado” de chocolate

Decoración de tortas: 5 tendencias

Así como todos los años cambia la moda para vestirnos, o para decorar nuestros hogares, sucede lo mismo cuando de decorar tortas se trata. De hecho, se podría decir que en los últimos años estas tendencias han cambiado más que nunca y se hacen cada día más creativas.

 

  • Decoración con merengue o buttercream

Estas dos opciones son muy populares en la decoración de tortas por la gran versatilidad que tienen. No solo pueden usarse para crear formas y patrones decorativos que lucen muy elegantes, sino que con un pequeño toque de colorante podemos usarlos con colores diferentes. Y por supuesto, le dan un toque delicioso a nuestras tortas.

Cómo hacer buttercream

Cómo hacer merengue

 

  • El favorito de siempre: Fondant

El fondant sigue siendo el protagonista de la mayoría de las tortas decoradas. Este tipo de decoración no solo luce muy hermosa, sino que también es muy versátil y duradera. La masa se puede hacer en casa, o se puede comprar ya lista y se modela según lo deseado.

 

  • Naked cakes

Esta es una de las tendencias más populares de los últimos dos años. Se llaman tortas desnudas porque se dejan los costados del bizcocho sin ningún tipo de cobertura; la idea es que se vean las diferentes capas. Adicionalmente se colocan frutas o flores para completar el look, o simplemente azúcar glas. La ventaja de este estilo es que se puede lograr fácilmente, pero eso sí, el bizcocho tiene que haber quedado perfecto.

  • Tortas pintadas

Está técnica es bastante versátil; sobre una base unicolor de fondant se usa colorante para tortas para pintar dibujos, animales, comics, y en algunos casos hasta fotos. Con ella es posible decorar, desde una torta para una fiesta infantil, hasta una para una boda u otra ocasión igual de elegante o formal.

  • Drip cakes

De todas las tendencias quizás esta sea la más creativa y original de todas. Se trata de un bizcocho coronado con una cubierta irregular, que luce como si estuviera cayendo a gotas, aunque el acabado de este estilo es muy prolijo. La idea es que luzca como de fantasía, sin importar la ocasión: desde una fiesta infantil a una boda.

Los secretos de las drip cakes

Neurogastronomía: del sujeto al objeto

Sobre la ciencia en los procesos que rodean toda la experiencia de un comensal y cómo esto es clave para los profesionales de la gastronomía, nos habla Merlín Gessen, director general de TodoUnChef.com 

Cuando estamos frente al plato, sobre todo si tenemos hambre, pareciera que todo se reduce a ese momento. Pero el instante del bocado no es gratuito ni finito: “Cuando hablas de neurogastronomía hablas del proceso de cómo se hace el plato, hasta la razón por la que comes ese plato e incluso lo que sucede después”, explica Merlín Gessen.

De tal manera, la forma en que intervienen los cinco sentidos a la hora de comer es solo “la punta del iceberg”, si bien esto constituye la base fundamental de la experiencia y entenderlo es necesario, ya que el cerebro se alimenta de la información sensorial para crear el sabor.

“El 80% de la información que utiliza el cerebro para construir el sabor lo toma del olfato”, expresa Gessen. El 20% restante queda entonces a cargo de los otros cuatro sentidos: lo que ven nuestros ojos; los sabores, texturas, temperaturas que procesamos a través de la lengua; los sonidos internos (cuando masticamos) y externos que escuchamos al comer; lo que perciben nuestras manos, como el peso del cubierto, entre otras cosas. Todo eso aporta a la experiencia “y hace que un plato sea sublime o un absoluto fracaso”.

Adicionalmente a las percepciones, nuestras memorias y emociones también participan en este proceso: “Si has estado esperando mucho tiempo que te atiendan, tu actitud puede tornarse negativa y eso hará que el plato tenga un sabor diferente”, advierte Gessen. No menos importantes son las expectativas, esos sabores que crees que vas a encontrar en el plato que ordenaste.  De allí que dos personas no experimenten los sabores de la misma forma y que, por lo tanto, exista una enorme barrera de subjetividad separando lo que busca el cocinero y lo que encuentra el comensal. 

Del sujeto al objeto

“Tu verdad no es mi verdad. Por eso los sabores se estandarizan”, sostiene Gessen. Un ejemplo excelente es el de las hallacas: la mejor es la hecha en casa propia, y aunque la del vecino esté buena, no es lo mismo, siempre le falta algo: “Son platos que están conectados con las emociones y que no son replicables”.

Frente a este escenario cargado de subjetividad, la neurogastronomía ayuda a tomar decisiones y da herramientas para que el comensal tenga experiencias únicas: “Por ejemplo, en el caso de la repostería, yo hago mis cupcakes de vainilla con un glaseado de queso crema y una lluvia de semillas de auyama. Y en mi menú simplemente digo que son cupcakes de vainilla. El cliente va a encontrarse con sabores que no esperaba, así que seguramente va a decir que eso no es lo que él quería y no le va a gustar. En cambio, si yo uso un lenguaje diferente, y coloco que es un cupcake de vainilla mexicana con una lluvia de semillas que le dan un toque crujiente y salado, que hacen del glaseado una revelación, la persona podrá anticipar un sabor que no conoce”.

De allí que los discursos sean de gran importancia a la hora de exponer el producto. Si el cliente es consciente de que el restaurante va a ofrecer platillos que buscan aportar nuevas emociones, puede anticipar sabores diferentes a los que está acostumbrado y acceder de manera más fácil a experimentar cosas distintas: “Con eso estás dando al cerebro la información para que el cerebro pueda construir el sabor que tú como creador quieres que se dé, y no a partir de las historias pasadas del comensal”, señala Gessen.

En busca del umami

Cinco son los sabores principales que podemos percibir a través del sentido del gusto: dulce, salado, ácido, amargo y umami. Umami en japonés significa sabroso y el término se emplea para designar algo que resulta intensamente delicioso al paladar. Es el primer sabor con el que tenemos contacto porque se encuentra en la leche materna.

“El umami no es más que un sabor abarcador que se registra en la lengua, pero también en el estómago. Una vez que las papilas gustativas han percibido el umami, los otros cuatro sabores fundamentales y otras cositas más, en el estómago, media hora más tarde, hay receptores umami que mandan una señal al cerebro”, apunta Gessen.

¿Cómo podemos llevar esta “deliciosidad” a nuestros postres? Gessen nos dice: “El umami está presente en los productos que son resultado de la fermentación y la deshidratación”. Alcoholes, frutos deshidratados, leche, yogur, quesos, así como también la mantequilla y el chocolate son algunos de los ingredientes que ayudarían a potenciar el umami en nuestras preparaciones. Con ellos “puedes ir dando giros a las recetas para conectarte con esa mega dulzura”.

Neurogastronomía y gastrofísica: la ciencia en el sabor

Barras con mucho poder

Las barras de Nutriya fueron concebidas pensando en aquellos que tienen necesidades nutricionales específicas (personas con regímenes especiales, deportistas, gente con poco tiempo y que requiere energía), pero también complacen a quienes solo quieren consentirse.

De acuerdo con su creador, Edgar Baptista, son el producto “de un sueño de tener una sociedad más sana”. Consisten en una mezcla de avena, quinua, semillas de chía, ajonjolí, frutos secos y endulzantes como miel, melaza o papelón. Por ahora tienen diversas presentaciones: para los niños, Nutrichamo, que contiene chocolate oscuro, cambur y no trae pasas; la barra de piñonate, un dulce típico margariteño que se incorporó en la elaboración por su sabor, textura, su aporte calórico y vitamínico; su superalimenticia barra energética original, y el Nutrimix, una mezcla suelta, lista para combinar con lo que quieras.

Son hechas en el estado Nueva Esparta, donde se distribuyen en varios establecimientos, y están disponibles a nivel nacional a través de pedidos vía mail o redes sociales.

 

Instagram: @nutriya.vzla

Facebook: Nutriya Vzla

Twitter: @nutriya.vzla

Web: www.nutriya.net

Correo electrónico: info@nutriya.net

Dulcear con Mariaca Semprún

Fotografía: Guillermo Felizola

Esta actriz y cantante venezolana que ya sorprendió al público con su interpretación del imponente personaje de La Lupe, se plantea ahora lo que ella considera un reto aún mayor: emular a la inolvidable Edith Piaf, en un montaje que lleva por título “Piaf, voz y delirio” y que se estrenará el 14 de octubre en el Teatro Chacao de Caracas.  Mientras pule su francés y ensaya canciones y perfecciona los gestos de la atormentada cantante francesa, también participa en el rodaje de la película La Noche de las dos lunas, de Miguel Ferrari. Visto está que el tiempo no le sobra, sin embargo se tomó unos minutos para dulcear con nosotros, hablarnos un poco de sus gustos dulceros y contarnos que para ella Venezuela sabe a dulce de lechosa.


¿Cuál es tu postre favorito?

El merengón de almendras que hace mi mamá, también le llamamos “turrón”

 

¿Quién lo prepara?

Mi mamá lo prepara siempre, pero ya es una receta familiar

 

¿Y el de tu niñez, sigue siendo el mismo?

Si, sigue siendo el mismo.

 

¿Preparas algún dulce?

Justamente es ese, el merengón. También aprendí a hacer el pie de limón casero por mi mamá.

 

¿Cuál dulce criollo o postre tradicional te gusta más?

La torta de queso criolla.

 

¿A qué postre o ingrediente crees que sabe Venezuela?

A dulce de lechosa.

 

¿Cuál es tu pastelería favorita y qué es lo mejor de allí?

Las cheesecakes de Cheesecake Factory.

 

¿Cuál es tu chuchería preferida?

Las palmeras de panadería.

 

¿Eres de quienes hacen combinacione extravagantes con el dulce?

Lo que he combinado es el dulce de lechosa con queso duro o queso de cabra.

 

¿Cuál es el postre más raro que has probado?

Helado de sarrapia.

 

¿El postre que añoras?

El quesillo casero de mi abuela, porque me recuerda mis cumpleaños en familia con amigos que ya no están en el país.

 

¿Y cuál es el postre que menos te gusta?

Las tortas de panadería.

 

Escuelas de lo dulce

cecilia.rojas.rojas@gmail.com

En Venezuela existe una oferta destinada a la profesionalización en el ámbito de la pastelería que es bastante atractiva. Desde másteres hasta cursos cortos, puedes aprender desde cero o ir perfeccionando tus técnicas para la elaboración de platillos dulces tradicionales o para la creación de nuevas recetas, con las que podrás deleitar a tus comensales e, incluso, ir más allá y emprender tu propio negocio.

Las tres instituciones educativas que te presentamos a continuación contemplan cursos a realizarse próximamente, en los que se combinan tanto lo teórico como lo práctico. La experiencia no es requisito indispensable, pero sí las ganas de aprender y el amor por las cosas deliciosas.

Instituto Superior Mariano Moreno

Esta escuela de gastronomía está situada en Caracas y posee también sedes en Argentina, Colombia, México y Estados Unidos. Sus títulos son reconocidos en todos esos países y además de cursos cortos de pastelería básica, macarons, red velvet, entre otros, ofrecen la carrera de Panadería y Pastelería, en la cual la pastelería fina francesa es la especialidad. El programa de formación dura un año, se imparte dos días a la semana y el estudiante puede escoger uno de los tres turnos: mañanas, de 8:00 a. m. a 11:00 a. m.; tardes, de 1:00 p. m. a 4:00 p. m. y noches de 5:00 p. m. a 8:00 p. m.

Abarca contenidos acerca de distintos tipos de batidos, caramelería, bombonería, emplatado, pastelería básica y avanzada, higiene, panadería, tecnología de alimentos, nutrición, costos y administración. El instituto cuenta con excelentes instalaciones y equipos y se hace cargo de suministrar los ingredientes, de modo que el estudiante solamente es responsable de adquirir su uniforme y cuchillos.  Aceptan un máximo de 20 personas por período.

Web: www.ismm.com.ve
Dirección:
Sede Los Palos Grandes: Cuadra Gastronómica, 6ta Transversal, entre 3ra y 4ta Avenida, local 49, Caracas.
Telf.: (0212) 286 2641 / 285 8584

Sede Santa Eduvigis: 2da Avenida con 2da Transversal, Quinta ISMM, Urb. Santa Eduvigis, Caracas.
Telf.: (0212) 283 8172 / 283 1989 /284 2237

 

Instituto Culinario y Turístico del Caribe (ICTC) 

Uno de los cursos que facilita este centro educativo, ubicado en la isla de Margarita, es el de Pastelería Clásica. Se trata de un programa intensivo que se imparte durante seis semanas, en las que el estudiante podrá adquirir conocimientos teóricos acerca de las normas de higiene, los ingredientes y utensilios principales para pastelería, los fundamentos de la manipulación de alimentos, entre otros.

Quiches, muffins, mousses, croissants, tartaletas, profiteroles, masa de hojaldre, tortas varias, marquesas de chocolate y limón son algunas de las recetas que el estudiante aprenderá a preparar a lo largo de 12 clases, impartidas por el chef pastelero y panadero Ricardo Ferrer. Inicia el 16 de septiembre, son dos días a la semana (viernes y sábado) y la inscripción incluye recetario, delantal y gorro.

Web: www.ictcmargarita.wordpress.com

Email: ictcmargarita@gmail.com

Dirección: Final calle Lares, La Asunción, Margarita, estado Nueva Esparta.

Telf.: (0295) 242 0680

 

Grupo Académico Panadero Pastelero

Con el objetivo de brindar educación formal de alto nivel, esta institución ofrece no solo cursos como los de pasapalos, barismo y bombonería, sino también maestrías en panadería profesional, pastelería profesional y repostería fina.

En pastelería, el estudiante aprenderá a preparar recetas francesas, dulces internacionales, mermeladas, postres para restaurantes, helados, hojaldres, ponqués y distintos tipos de masa; en repostería, además de la elaboración de bizcochos, se enseñan igualmente técnicas de drapeado, diversos tipos de cubiertas, pastillaje, trabajos con gelatina, modelado y montaje de proyectos especiales. La inscripción en las maestrías está condicionada por una entrevista previa.  Durante la semana tienen turnos matutinos y vespertinos, y también hay opciones de estudio los días sábado.

Web: www.gapp.com.ve

Email: info@gapp.com.ve

Dirección: 1ra Avenida de Santa Eduvigis, edificio Santa Eduvigis, planta baja, local C2, Caracas.

Telf.: (0212) 284 2646

 

Ponqué “requeteprobado” de chocolate

La vida es así, siempre estamos de carrera. Y de carrera, fue que Margarita una vez me dijo:

        -“Mi amor, yo me deje de vainas y me simplifico la vida. Te compras un yogurcito con azúcar y lo pones en la licuadora. Igual cantidad de harina, azúcar y dos huevos. Vainilla y listo. Lo metes al horno y no te cuento la maravilla“.

La verdad es que esta receta es bien práctica y con yogur queda muy buena.

Yo le hice unos cambios y aquí les doy mi versión de la receta:

Como siempre estamos apurados, acudiremos a la licuadora. Les recomiendo que observen el orden de colocar las cosas pues en este caso, el orden sí altera el producto.

Primero los dos o tres huevos enteros

Una taza de azúcar

Media taza de aceite

Una taza de harina de trigo o de maicena, lo que tengan

5 o 6 cucharadas de chocolate en polvo, (sirve de esas que llaman bebidas achocolatadas tipo Toddy)

1 cucharadita de polvo de hornear

1 cucharadita de vainilla

Pizca de sal

Enharinas un molde con lo que tengas, aceite o margarina. Yo uso un pyrex que cabe en un hornito. Sale una tortica de 6 raciones. Si quieren, y no le ponen chocolate, le agregan la ralladura de medio limón. Se hornea por 40 minutos a 450°F. Como dice mi Tía Maruja, y eso no pela: “Cuando huelas la torta por primera vez, le faltan sólo 10 minutos“. Y así hago, palito en el medio y si sale seco, pa´ fuera.

El orden si importa pues los huevos y el azúcar forman una mayonesa que se consolida con el aceite. Luego entra la harina y se espesa junto con el chocolate. Lo que pasa es que el proceso ocurre en cinco segundos. Así es la química.

 

Alberto Lindner es arquitecto y le encanta tanto cocinar como escribir. Este es su blog: https://cocinardepie.blogspot.com