Galletas Chocochips sin harina

Ingredientes

185g de azúcar glas

40g de cacao en polvo

1 pellizco de sal

2 claras de huevo grandes

1 cucharadita de vainilla

125g de chips de chocolate ( o trocitos de chocolate)

 

Preparación

 Precalienta el horno 175ºC

En bowl cernimos el azúcar glas, el cacao y la sal. Incorporamos las 2 claras y mezclamos con batidor de mano. Añadimos la vainilla. La consistencia de la masa es semi líquida, como lava. Agregamos los chips de chocolate y mezclamos hasta repartirlos por toda la mezcla.

En un mat de silicón o en una bandeja forrada con papel parafinado ponemos cucharadas de la mezcla. Debemos tener la precaución de colocarlas con suficiente separación para que no se peguen unas de otras en el horneado. Horneamos de 10 a 14 min (depende de tu horno) y al retirarlas las dejamos refrescarse sobre una rejilla. Espera a que endurezcan antes de despegarlas, siempre con una espátula.

Torta Corazón de tres chocolates

Fotografía: Ricardo Miranda

Ingredientes

Para el bizcocho (genoise)

Para 10-12 porciones

Molde de 24 cm de diámetro

6 huevos grandes

180 gr de azúcar

2 cucharadas de esencia de vainilla

180 gr de harina leudante

Para  rellenar:

Preparar tres ganaches con chocolate blanco, negro y con leche.

Preparar un almíbar con 1 taza de agua,1 taza de azúcar y ralladura de limón, llevado al fuego hasta su primer hervor fuerte (se puede aromatizar con ron, con limón, con canela o con la esencia que se prefiera).

Para decorar

Nutella o un baño de chocolate que se puede hacer fundiendo a baño de María o en microondas, 400gr de chocolate de cobertura.

Frutos rojos

Preparación

Bizcocho (genoise)

Antes de comenzar a hacer la mezcla precalentamos el horno a 180º C y preparamos nuestro molde. Si utilizas moldes de silicón basta con darle una rociada con algun spray antiadherente. Si tu molde es de otro material, debes enmantequillarlo y forrar la base con un disco de papel encerado para evitar cualquier accidente.

Una vez preparado el molde: manos a la obra.

Coloca los huevos y el azúcar en un bowl, preferiblemente de acero inoxidable, mezcla y lleva a baño de María. Continúa mezclando con batidor de globo, hasta que el azúcar se haya disuelto por completo. Deja en el baño de Maria hasta que la mezcla tome 40-45ºC.

Si no tienes termómetro: el punto exacto es cuando la mezcla se torne mas líquida, pues al comienzo de la preparación tiende a ser espesa y pegajosa.

Retira la mezcla del baño de María y llévala a la batidora.

Bate con las varillas hasta que obtengas punto de letra. Esto quiere decir que la mezcla se tornará espesa, esponjosa y aireada y si levantas la varilla y puedes dibujar sobre la superficie ,sin que se funda con el resto, habrás conseguido el punto de letra.

A partir de ahora tendrás que cuidar mucho tu batido para que no pierda el aire que has logrado incorporarle. Añade con suavidad y movimientos envolventes la vainilla y la harina previamente cernida (hazlo en 3 tiempos para que sea mucho mas fácil homogeneizar tu mezcla sin perder el aire).

Una vez incorporada la harina, vierte la mezcla en el molde que preparaste previamente y lleva al horno, colócalo sobre la rejilla del medio, durante aproximadamente 35 minutos.

Una vez que el bizcocho esté listo ( lo sabrás porque desprende un aroma delicioso y al introducir un palillo en el centro, éste saldrá seco), déjalo reposar sobre una rejilla. No intentes manipularlo caliente pues se te romperá, ya que es un bizcocho súper suave, esponjoso y delicado. Llévalo a la nevera para que se termine de enfriar y puedas rebanarlo más fácilmente.

Para el armado

Se rebana en 3 capas y cada capa se embebe en el almíbar. Luego entre capa y capa se coloca una ganache de chocolate diferente. Se cubre toda la torta con Nutella o con el baño de chocolate y se decora con los frutos rojos.

Con dos cucharitas

Si te gusta dulcear, lo más probable es que acostumbres probarles los postres a los demás cuando salen todos a comer. Sin embargo, es sumamente importante que sepas cómo hacerlo elegantemente, pues una técnica violenta o poco sutil puede provocar que ganes mala fama entre tus amistades y familiares como la que siempre se chulea con total descaro los postres de los demás. Pedir con glamour requiere una estrategia muy precisa que incluso hará que puedas probar no solo más de una vez sino todos los postres, y aun así quedar como una princesa. Aquí te muestro mi técnica personal (la cual he denominado #sweetchuling) en siete prácticos y sencillos pasos:

1)      Recomienda el postre que tú quieres, pero sin llegar a pedirlo. Probablemente tu novio o tu amiga vayan con una marquesa en mente. Sin embargo, si tú quieres profiteroles y solo pueden pedir un postre, el truco es decir desinteresadamente: “Fulanita vino el otro día, pidió los profiteroles y me dijo que eran los mejores que se había comido en su vida… Pero tranqui, pide lo que tú quieras”. No es garantía de que lo pidan, pero acabas de sembrarles esa duda mortal.

2)      Si te preguntan si tú vas a pedir postre, di que no. Con desapego total. Ni sugieras que traigan otra cucharita. Di: “la verdad es que no me cabe, pero pudieeera probar”. Si ya nadie te lo cree, entonces ni siquiera digas eso. Di que no quieres, gracias (no tengas miedo que igual vas a probar, teiquirisi).

3)      Cuando traigan el postre, espera que la persona que lo pidió lo pruebe primero. Ni lo mires. Hazte la loca y cuando ya lleve un tercio di con ojitos de cachorro: “ufff, ¿está tan bueno como se ve?”. A juro te van a ofrecer. Punto para ti porque no estás pidiendo, solo les sembraste disimuladamente la idea de ofrecerte y lo hiciste parecer idea suya. Otra opción muy acertada es decir que lo probarías pero ahora sí es verdad que estás a dieta, lo cual automáticamente hará que los demás quieran sonsacarte. Dobles puntos para ti 😉

4)      Agarra un bocadito pequeño: never, nunca, jamás muestres el hambre. Si quieres repetir, haz énfasis en decir que “está bueníiiisimo”. Da igual si es verdad o mentira, pero si el otro ve que te gustó mucho y que fuiste conservadora con la muestra gratis, probablemente te ofrezca de nuevo (nota: si es un tipo con el que estás saliendo y ese hombre ni te ofrece ni te deja repetir, déjalo ir. Corre. Huye. Lárgate. Ese muchacho NO SIRVE PARA TI).

5)      Si te dan otro poquito, reitera que está brutal. Cuando te ofrezcan por tercera vez, di que nooo, que te da mucha peeena, que qué horroooor, no los quieres dejar sin postre. El truco es agarrar siempre poquito. Esto obliga a la otra persona a decirte “tranquila, bobita, agarra más”. Y tú, que eres muy educada, no los vas a desairar porque eso es MUY feo.

6)      Genera el caos amigable. Esto significa que invites casualmente a otra persona de la mesa que también tenga un postre a agarrar un poquitico del que te gustó, lo cual creará una situación ganar-ganar en que ambos dueños de postres prueben mutuamente y generará un intercambio a escala creciente. Así ganarás un acceso gradual y discreto a todos los postres de los demás.

7)      Es así como ya te comiste varios postres en uno y sin quedar como una pedigüeña. Las otras personas se sentirán demasiado satisfechas de haberte hecho feliz y si tienes suerte pedirán otro para compartir (si el que te conté pide otro postre solo para ti, cásate. Ese mismo es).

¡Y colorín colorado, sabrosito habrás dulceado! 😀

Torta de pan

Ingredientes

 300g de pan duro

2 y 1/2 tazas de leche

4 huevos

3/4 lata de leche condensada

100 g de mantequilla

1 cda de vainilla

Pasitas (opcional)


Para acaramelar el molde

1/2 taza de azúcar

1/4 taza de agua

 

Procedimiento

 Precalentar el horno a 150ºC

En un bowl ponemos el pan desmenuzado y agregamos  la leche. Dejamos aparte mientras se hidrata.

Mientras tanto, hacemos un caramelo ligero con la 1/2 taza de azúcar y el 1/4 de taza de agua y recubrimos todo el molde donde vamos a hornear la torta. Reservamos

En el bowl de la batidora batimos a velocidad la mantequilla y la leche condensada hasta lograr una crema blanquecina y untuosa. Agregamos a baja velocidad los huevos, uno a uno, hasta que se incorporen muy bien a la mezcla. Añadimos la vainilla y por último el pan hidratado en leche.

Batimos un par de minutos y, si vas a usar pasitas, este es el momento de agregarlas y mezclarlas a mano, antes de rellenar nuestro molde acaramelado. Horneamos 45 minutos a 150ºC. Es recomendable desmoldar la torta aun tibia.

La cocina en letras: pasos para escribir una receta

Compartir los secretos de aquello que hemos creado, aprendido o heredado en los fogones es un gesto generoso, una manera de preservar sabores y tradiciones y también una forma de dejar un legado.

Lo que sí hay que tener claro es que además de gratificante, es una tarea que exige cierto rigor: Pesos, tiempos, técnicas, orden, temperaturas y hasta las claves que nos ofrecen determinados aromas y texturas, entre otras advertencias, deben estar correctamente expresados si deseamos que quien sigue las instrucciones logre los resultados esperados o al menos se acerque a ellos (otra cosa es su destreza en la cocina o su disposición a seguir indicaciones, pero nada podemos hacer al respecto).

Aquí tienes algunas recomendaciones para que comiences a escribir tu recetario:

Sobre el título y encabezado

-El nombre de la receta debe permitir entender rápidamente de qué se trata. Si el título requiere explicación, inclúyela debajo.

-Si conoces al autor de la receta o fue tomada de un libro, es bueno apuntarlo. Y si es una “adaptación”, también.

-En lo posible, indica el número de raciones que se obtendrá al realizar la receta o, por ejemplo, el tamaño y la forma del molde que usaste.

-Si hay procesos que requieren preparación de horas o días previos, adviértelo al principio.

-Si quieres recomendar con qué acompañar ese plato, incluye esta útil información en el encabezado. (Todo el mundo agradece esto y muy pocas personas lo hacen).

-La historia de la receta, la anécdota personal o familiar con la que está relacionada, el dato curioso que te gustaría que se conociera sobre la preparación o sobre alguno de sus ingredientes principales, puedes incluirla aquí. Esto convierte la receta en una bonita experiencia incluso antes de empezar a prepararla.

 

Sobre los ingredientes:

– Si la receta incluye distintas preparaciones, es más fácil si muestras separadas las listas de ingredientes por elaboración.

-Apunta los ingredientes en forma de lista, junto a sus medidas y en el orden en el que serán utilizados.

-Indica las cantidades en las mismas unidades de medida y trata de que sean las más fáciles y comunes. Si usas tazas o cucharadas, indica los tamaños o su equivalente en peso o volumen, ya que esto se presta a muchas interpretaciones.

-Ofrece sustitutos para obtener resultados similares en caso de que falte algún ingrediente o si con ellos se pueden obtener otras versiones de la receta igual de apetitosas.

 

Sobre el procedimiento:

-Antes de empezar a escribir debes tener clara la estructura de la receta y verificar el orden de los pasos.

-Separa los pasos por párrafo. Será más sencillo de entender y de seguir. Cuanto más conciso escribas, mejor.

-Si hay que precalentar el horno, ese es el primer paso que debes indicar.

-Establece el tiempo verbal que utilizarás y manténlo a lo largo de todo el texto. Toma en cuenta la proximidad que quieres establecer con quien lee la receta. Por ejemplo, puedes usar el infinitivo si deseas que sea más impersonal: “batir”, “mezclar”  y el imperativo si prefieres que sea más cercano: “bate”, “mezcla”.

-En cada paso del procedimiento asegúrate de ofrecer información relevante sobre el estado de la preparación (color, textura, viscosidad, temperatura, etc). Si la persona nunca ha preparado ni ha visto elaborar esa receta, necesitará esta orientación.

-Piensa o indaga en lo que puede salir mal en esta receta y cómo puedes avisar al lector para que no caiga en el error.

 

Sobre la verificación: 

Al terminar de escribir la receta, confirma que los ingredientes que aparecen en la lista están en los pasos y viceversa.

-Lee la receta en voz alta cada uno de los pasos y síguelos mentalmente, para asegurarte de que el orden es correcto y que no omitiste alguno.

 

Tabletas San Juan por las emprendedoras

Una tableta de chocolate puede contar buenas historias con propósito. Eso ocurre con las creadas por Giovanni Conversi, de Chocolates Mantuano, con un empaque ideado por Gabi Valladares de la marca Papusa y la tienda Siete al Cubo. Fueron denominadas Colección San Juan y las desarrollaron en alianza con la asociación civil Trabajo y Persona, liderada por Alejandro Marius, con la intención de apoyar los esmeros de esa agrupación en la formación de emprendedoras del chocolate: ya han instruido a 802 de ellas en varios lugares del país, como Caracas, Guatire y Bailadores.

Hasta ahora contaban con una línea de bombones, bautizada Colección San Benito, creada en 2014 en alianza con Kakao. Esa línea es para encargos corporativos. “Queríamos una tableta para ofrecer en puntos de venta”, relata Marius. Con el apoyo de Chocolates El Rey, que les permite precios más accesibles en el producto base de las tabletas, proponen la primera colección San Juan con nueces donadas por Manicería San Jorge cuyos fondos se destinarán a apoyar a estas emprendedoras. “También queremos que algunas de ellas se formen con chocolateros como Giovanni”. En la alianza todo se conjuga porque algunas harán pasantías en Mantuano. “Mucha gente quiere colaborar con nosotros, pero no tiene capacidad para encargos corporativos. Estas tabletas ofrecen la oportunidad”.

El bautismo es el más apropiado. “Es el santo del trabajo y el nombre de la última cosecha de cacao del año”. La idea es que la colección se multiplique. “A futuro queremos que distintos chocolateros del país propongan tabletas que, como estas, sirvan para cambiar vidas”.

*Las tabletas San Juan se consiguen en Siete al Cubo en Los Galpones de Los Chorros, Centro Cacao en el aeropuerto de Maiquetía y Cacao de Origen en la Hacienda La Trinidad.

En Instagram: @trabajoypersona  @mantuanochocolate

 

Torta húmeda de naranja

Ingredientes

175g de mantequilla sin sal

175 g de azúcar

3 huevos

1 taza de jugo de naranja natural

200 g de harina

1 cda de polvo de hornear

Ralladura de una naranja.

 

Para el sirope

1/2 taza de jugo de naranja

1/4 taza de agua

1 taza de azúcar

 

Procedimiento

Precalentar el horno a 180ºC.

Cierne el polvo de hornear y la harina. Reserva.

Bate la mantequilla hasta cremar. Agregar el azúcar y batir a alta velocidad hasta que el azúcar se disuelva en la mantequilla y se vuelva una masa cremosa y suave.

Baja la velocidad de la batidora al mínimo y agrega los huevos uno a uno hasta integrar.

Con la misma velocidad al mínimo, agrega la harina alternando con el jugo de naranja. Evita batir demasiado la harina. Retira de la batidora y añade la ralladura de naranja. Mezcla a mano.

Vierte la mezcla en un molde antiadherente  enmantequillado hasta 3/4 partes de su capacidad y lleva al horno por aproximadamente 40 min o hasta que al introducir un palillo en el centro, éste salga seco.

Mientras la torta se hornea prepara el sirope con el que bañarás la torta en caliente, apenas salga del horno.

En una olla, lleva al fuego el jugo, el agua y el azúcar, hasta que hierva. Deja hervir por un par de minutos y retira del fuego.

Cuando la torta esté lista, la bañas con el sirope poco a poco hasta que lo absorba todo. Yo  lo hago con la torta desmoldada pero pueden hacerlo en el mismo molde donde se horneó.

Esta torta es deliciosa acompañada con un copete de crema batida.

Que me quiten lo bailao

La primera vez que escuché esta expresión era muy niña para entenderla. Más adelante comprendí la frase y también porqué esa mujer a la que se la escuché pronunciar, resultaba desafiante para algunos: a ella le gustaba divertirse. Y eso incomoda a muchos.

Pero ni a ella ni a nadie le pueden “quitar lo bailao”.

Las risas, los abrazos, las caricias, las copas y los bocados, los besos y las conversas, las cosquillas y los asombros, los aromas que flotan en el ambiente de la memoria, las recetas aprendidas, las partidas jugadas, los libros leídos, los caminos y los cuerpos recorridos, las vistas y sonidos que solo se vuelven a sentir con los ojos cerrados, son cosas que nadie, por más poderoso o malintencionado que sea, puede arrebatarnos.

Sin embargo, a veces pasamos más tiempo quejándonos y lamentándonos que intentando construir más recuerdos que valgan la pena.

Muchas personas quieren que se termine este año de una buena vez porque consideran que ha sido nefasto para la humanidad. La verdad es que no ha sido fácil. Ha pasado de todo. Sería absurdo e inmoral cerrar los ojos o minimizar la cantidad de desgracias e injusticias que hemos vivido o presenciado en 2016. Pero lamentablemente nada cambiará mágicamente la noche del 31 de diciembre.

Lo que sí puede ser diferente, incluso desde hoy, es que decidamos darle el justo valor tanto a lo bueno como a lo malo que nos ocurre.

Porque cuando lo hacemos, es más fácil salir de la queja y la indiferencia y pasar a la acción. Entonces enfrentamos, resolvemos, nos movemos, construimos, hacemos cambios o sencillamente aceptamos esa situación negativa y seguimos adelante. De alguna forma, así sea a gatas, avanzamos, en vez de seguir presos de la rabia, la impotencia o la desesperación.

Por naturaleza, recordar lo negativo nos resulta fácil a todos. Con lo positivo es diferente. Por eso hoy, casi terminando el año, te animo a que te tomes unos minutos para que vuelvas a saborear lo bueno que también ocurrió. 

Además de brindarte un momento de bienestar, hacer un recuento de lo positivo te servirá para agradecer y pensar en lo que quieres prolongar, proteger y promover en tu vida para el próximo año.

Una forma de lograrlo es con este sencillo ejercicio de escritura (lo puedes hacer mentalmente, pero te recomiendo que escribas, puedes imprimirlo o hacerlo directamente sobre el documento).

Espero que te sea útil y que el año que viene podamos acumular suficientes buenas experiencias para decir muchas veces: ¡que me quiten lo bailao!

 

 

 

Torta de Navidad con historia

En época de Navidad, el hogar de María Eugenia de Montero suele tener las mesas llenas de latas de colores en las que aguardan tortas navideñas de dátiles y nueces que se han horneado en esta familia desde hace cinco generaciones. “Las preparaba mi bisabuela Alejandrina Luque. También mi abuela y mi mamá. Ahora mis hijas. Es una receta que tiene más de 100 años“,  cuenta el anecdotario de un postre que revela solo una de las recetas de esta estirpe de buenos sabores.

María Eugenia, “Mumy“, es madre de la chef Mariana Montero, suegra del chef Edgar Leal, parte de una familia de las que guarda en sus recetarios familiares lo sabores de la sazón tradicional caraqueña. Y es sobretodo talentosa cocinera de platos como un insigne pernil o postres que le piden por encargo como el Negro en camisa, el pie de limón con el sello de la casa,  un insuperable pariente de las islas flotantes que ella llama Bella dama.

Montero fue la primera que se atrevió a comercializar la torta de Navidad de la familia por un episodio casi fortuito. “Le preparé  10 tortas a una sobrina. Ella le regaló una a un señor que al año siguiente me pidió 350“. Es así como, desde hace 6 años, ella las multiplica, por encargo, para quienes saben de esta delicia.

En los últimos tiempos, hacerlas se ha convertido en el rally que superan muchas reposteras. No obstante, está tradición se mantiene viva en sus manos.  “Algunas de estas tortas salen afuera del país. En las latas se mantienen bien“.  Y aunque sea un reto conseguir los ingredientes, ella no hace concesiones en la calidad. “Pruebo los dátiles y si no están bien los devuelvo. Igual las nueces. No pueden estar viejos“. Su torta no lleva especias. Ni siquiera canela en esta torta que además y por está época también se sirve en las mesas del restaurante Leal.

Mumy comparte parte del secreto. “En la repostería las medidas tienen que ser exactas. Por eso me encargo de pesar todo“. Pero sin duda en la receta hay una cuota que viene dada por esa generosidad que Selene tener quienes cocinan rico.

*
María Eugenia de Montero recibe los encargos a través del teléfono 0212 985253

Omas Kekse: galletas de familia

Diana Wenemoser parece una figura escapada de algún cuento bucólico mientras ordena sus casitas de jengibre en el jardín de la casa. Esta odontóloga venezolana pasó parte de las vacaciones de su infancia con su abuela austríaca, aprendiendo y cocinando algunas de las 32 recetas de galletas que la madre de su papá preparaba. “Ese era el mejor de los planes para mi“, recuerda. Entre las pertenencias que atesora tiene una balanza antigua con la que pesaba los ingredientes junto a “Oma”, la abuela a la que honra con la marca que creó y a la que bautizó Omas kekse. “Significa galletas de la abuela“, cuenta.

Hace seis años, por hobby y añoranza, comenzó a preparar unas delicadas galletas de almendras, que aquí llaman lunitas y que allá están bautizadas Vanillekipferl. En sus cajitas recuerda que es una receta que data de 1683 y que ahora ella multiplica en Caracas. Hace cuatro años, decidió preparar también casas de jengibre, con una crujiente receta que incluye canela y miel. “El origen del llamado gingerbread fue gracias a unos monjes que descubrieron que gracias al jengibre, se preservaba por más tiempo“, cuenta ella y asegura que sus pequeñas construcciones comestibles, que muchos mantienen de adorno antes de comerlas, pueden durar hasta tres meses.

De esa receta, ensambla casas que son además un derroche de detalles dulces. “La parte de la decoración de tortas me viene por mi abuela materna“. Gracias a esa conjunción familiar y su talento por los postres, construye en esta época estas dulces casitas que ofrece por encargo, e incluso en un kit para que los niños las decoren con ese universo dulce que luego se muerde.

*Los postres de Diana Wenemoser están en Instagram como @okekse

 

Fotografía: Rosanna Di Turi @rosannadituri

Panetón enchumbé

Amores y amoras:

Mucha gente me pregunta que cómo se puede hacer en Navidad para consumir más calorías con menos engorde por centímetro cúbico de pancita. No es difícil si uno entiende la estructura molecular de los alimentos y se ocupa de que unos quepan dentro de otros: así el cuerpo se hace la idea de que te comiste una sola de las dos cosas y esas otras calorías te salen gratis! (además, con algo tiene que pasar una la ansiedad esperando al Niño Jesús, a ver si este año nos trajo el pote de Nutella que le pedimos o no <3). Por eso les comparto mi recetica tradicional para la merienda navideña (que no es francesa como sugiere el nombre, sino de mi propia cosecha. Pero como enchumbé suena más elegante que enchumbado, pues así quedó).

 

Panetón enchumbé

Para 4 personas

  • 1 panetón de 500 gramos
  • 1 botella de ponche cremosito
  • 4 cucharaditas de cacao en polvo o de toddy, si te queda.
  • Canela al gusto
  • Dulce de lechosa (opcional)

 

Preparación:

  1. Corta el panetón en ocho partes (solo vas a usar cuatro, pero las otras las guardas para la nochecita, para repetir).

 

  1. Pon cada pedazo de panetón en su respectiva taza y rocíalo con ponche cremosito hasta la mitad. Si te quedó del año pasado, mejor que mejor. Si el panetón que compraste es muy denso (o si es un pandoro, o si prefieres hacer esto con torta negra, por ejemplo) y el ponche está muy espeso, rebaja un poquitiquitico el ponche con leche.

 

  1. Deja reposar el panetón por unos tres minutos para que la parte de abajo absorba el ponche. Luego ayúdate con un tenedor para darle la vueltica con amor y que se enchumbe también la parte de arriba. Es importante no espachurrarlo para que no te quede todo choreto y para que en el Instagram se vea digno.

 

  1. Espolvorea delicadamente una cucharadita de cacao en polvo por encima sobre el contenido de cada taza (de manera artística, no de chupulún), como si estuvieras decorando un tiramisú. Ponle canela al gusto.

 

  1. Ponle papel film encima a cada taza para que no agarre los olores de la nevera. Mételas en la nevera y olvídate de que eso está ahí (…oquei, yo sé que eso es inolvidable, pero la idea es que se enfríe, pues. ¡Sé fuerte!). Calcula como unos 15-20 minutos y listo.

 

  1. Vas a necesitar tenedor y cucharilla para servir este postre. Si el cacao no es suficiente para ti y te sientes máaas decorativa todavía, le puedes poner un pedacito simbólico de dulce de lechosa, que es fruta y por eso no engorda. Todos te amarán y quedarás como una princesa/princeso navideña/o dulcística/o que hará que sus invitados sigan en la línea.

 

¡Merricrísmas!

 

Ver tambiénDulcear con Chacha Fitness

 

Galletas del amor

 Ingredientes

100 g de mantequilla sin sal

75 g de azúcar glas cernida

170g de harina de trigo todo uso

1/4 cucharadita de canela

1/2 taza de almendras picadas (puedes utilizar también nueces, pistachos o el fruto seco de tu preferencia)

150g adicionales de azúcar glas para rebozar las galletas al terminarlas.

Procedimiento

Cernimos la harina y la canela. Reservamos.

Batimos la mantequilla en la batidora hasta cremarla.

Agregamos el azúcar glas y batimos hasta que la mezcla este esponjosa y suave.

Poco a poco vamos agregando la harina y la canela hasta obtener una masa suave que no se pega de los dedos.

Dejamos de batir y a mano incorporamos las almendras.

Una vez que tengamos la masa lista, vamos a hacer bolitas del mismo tamaño. podemos hacerlas con una cuchara de servir helados o pesarlas para que todas sean similares y se horneen al mismo tiempo.

Colocamos las bolitas sobre un tapete de silicón o sobre papel parafinado y llevamos a la nevera, mientras el horno alcanza la temperatura de 180 ºC. (unos 20 minutos aproximadamente)

Horneamos entre 12-15 minutos.

Retiramos del horno y estando aun calientes cubrimos de azúcar glass.

Deja que se terminen de enfriar sobre una rejilla.

 

 

Galletas rellenas de Nutella

200g de mantequilla

200 g de azúcar glas

1 huevo

400 g de harina

50g de cacao

Una pizca de sal.

Nutella o cualquier otra crema de chocolate o ganache 

Procedimiento 

Precalentar el horno 180ºC.

Cernir el azúcar glas. Reservar.

Cernir la harina con el cacao y la sal. Reservar.

En el cuenco de la batidora cremamos la mantequilla hasta que esponje. Agregamos el azúcar glas y batimos hasta lograr una mezcla suave y homogénea. Agregamos el huevo y batimos a baja velocidad hasta incorporar. Luego, a baja velocidad, vamos integrando la mezcla de harina, cacao y sal, hasta conseguir una masa que no se pegue de las manos.

Retiramos la masa de la batidora y hacemos una bola que dividiremos en dos.

Con la primera parte vamos a estirar la masa y a cortar círculos que introduciremos en moldecitos pequeños haciendo una especie de canastita. Una vez que tengamos todas las canastitas listas rellenamos con la Nutella o con la crema que hayamos elegido, usando una manga o una bolsita plástica.

Con el resto de la masa vamos a cortar círculos un poco mas pequeños que los anteriores y sellaremos el relleno teniendo cuidado de pegar muy bien los bordes, para evitar que durante la cocción se salga el relleno.

La galletas se llevan al horno de 10 a 12 minutos. Se retiran y se dejan reposar sobre una rejilla.

Recuerda que las galletas salen del horno demasiado suaves para ser desmoldadas. Hazlo cuando estén completamente frías.

Arbolitos de suspiros

Esta es mi receta de suspiros favorita, no sólo por lo fácil de hacer sino porque puedes aprendértela muy rápido.

Ingredientes 

4 claras (120 gramos)

240 gramos de azúcar (el doble de claras)

Preparación

Luego de pesar las claras y el azúcar, comenzamos a batir  las claras en la batidora. Es muy importante verificar que este muy limpia y libre de grasa, ya que cualquier residuo puede hacer que no levanten bien las claras.

Cuando las claras formen picos suaves, agregamos el azúcar poco a poco en forma de lluvia. Luego de agregarla toda comenzamos a batir por 3 minutos hasta obtener picos firmes y un merengue brillante. Al final agregamos 3 gotas de colorante Wilton verde en gel.

Vertemos  la mezcla en una manga con una  boquilla  de estrella (mientras más grande, más gorditos quedan los arbolitos), hacemos arbolitos de 4 cm aproximadamente y le ponemos sprinkles para adornarlos. Para hornear lo mejor es utilizar silpats (mats de silicón) para que no se peguen.

Horneamos por 2 horas a 80 grados . Lo más importante al momento de hornearlos es conocer nuestro horno (no todos son iguales ni distribuyen el calor de la misma manera).

Sácalos del horno, déjalos enfriar ¡y cómetelos!

Escribir los sabores de la familia

La mayoría de las recetas familiares se aprenden de tanto verlas. Quien realmente ama la cocina y creció en una casa en la que se usaban los fogones y las ollas, tiene en su memoria guardados no sólo ingredientes y cantidades, sino olores, movimientos, ritmos y gestos que difícilmente se hallen descritos en un recetario de cocina, por bueno y completo que sea.

Yo sufro cada vez que alguien me pregunta cómo hacer tortilla española. No porque no lo quiera compartir. La receta es sencilla y sin embargo yo no logro dictar las cantidades exactas de los ingredientes ¿por qué? Porque hay muchas variables y todas cuentan: la sartén que tengas, el tamaño de las papas, el tamaño de los huevos… “¿Y cómo haces para que te salga tan suavecita?” Pues no es que no se lo quiera contar a quien me pregunta, es que no lo sé. Yo simplemente un día, en uno de esos ataques de nostalgia que sólo se curan con comida, quise hacer una tortilla. Y la hice.

No tenía la receta escrita ni llamé a casa de mis padres, simplemente me dejé llevar por el instinto. Cuando ya la mezcla estaba en la sartén y mi cocina comenzó a oler igual que la de mi mamá y la de mi abuela, sabía que había acertado. Para mi felicidad y la de la gente a la que quiero y con quienes la comparto cada vez que puedo.

Pero no me pasó lo mismo cuando intenté hacer las rosquillas o la torta de mantequilla de mi abuela. La repostería requiere un poco más que una memoria gustativa. Hay que manejar gramos y mililitros, temperaturas y tiempos. Por eso es importante anotar. Mi prima y yo lo hicimos, menos mal. Con nuestra letra de niñas, ya no recuerdo si por iniciativa propia o de mi abuela, pero anotadas están.

Las hojas, décadas después, tienen salpicaduras de mantequilla, extracto de vainilla o gotas de masa, como las páginas de cualquier buen recetario. De esos que sí se usan, no de los que se tienen de adorno en casa. Y eso, a mi parecer, las hace aún más valiosas.

Hoy que mi abuela no está, pienso en que he podido preguntarle y anotar tantas otras cosas que me serían útiles en la cocina y seguramente un poco más allá, pero me consuela ver esas hojas de cuaderno, escritas en bolígrafo azul y saber que ella ha transcendido a través de ellas.

Esa es precisamente una de las cosas que más me gustan de la escritura y que más me anima a promoverla: que así como nos ayuda a conservar recuerdos y tradiciones, nos permite transcender.

Si tenemos la oportunidad de anotar las recetas tradicionales de la familia o las que nosotros mismos hemos hecho tradición, no nos neguemos esa dicha de mantener viva la memoria a través de los sabores, ni tampoco privemos de ello a las próximas generaciones de nuestra familia.

Lo más enriquecedor de todo será, seguramente, las conversaciones que hacer este recetario propicie.

Además de anotar ingredientes y procedimientos, propongámonos hacer algunas precisiones, como describir texturas, movimientos, cómo escoger o cómo deben estar ciertos ingredientes, qué hacer si pasa esto o aquello y cómo resolverlo. Ni se diga si además procuramos apuntar de dónde proviene la receta o cualquier anécdota que esté vinculada a ella y valga la pena conservar. También podríamos considerar acompañarlas con fotografías o dibujos, e involucrar a distintos miembros de la familia, según edades y habilidades.

No hay que pretender ser Laura Esquivel, la autora de Como Agua para Chocolate y de tantas buenas historias relacionadas con cocinas y tradiciones, para sentarse a escribir sobre los sabores de la familia (aunque leerla a ella sí puede resultar muy inspirador). Intentar hacer lo más sencillo, que es no dejar que se pierdan las recetas, es ya un maravilloso regalo que nos podemos hacer a nosotros mismos y a quienes vendrán después.

 

 

Ilustración de Lieke van der Vorst. Este es su blog: http://liekeland.nl/

Cheesecake Japonés

Ingredientes

 6 huevos (separar las yemas de las claras)

50 g de mantequilla a temperatura ambiente

250g de queso crema a temperatura ambiente

200 ml de crema de leche

60 g de azúcar

50 g de harina

30 g de harina de maíz

1 cucharadita de sal

1 cucharadita de vainilla

 

Procedimiento

Preparamos el molde, forrando su exterior en papel aluminio, ya que irá a baño de María. Esto se hace para que no le entre agua a la torta. En el interior del molde, colocar  papel parafinado en el fondo y enmantequillar.

Precalentar el horno a 180º.

En un bowl batir la mantequilla, el queso y la crema de leche hasta cremar. Reservar.

En otro bowl batir las yemas, el azúcar y la vainilla hasta que la mezcla espese y blanquee.

Unir ambas preparaciones con la ayuda de la batidora.

Cernir sobre la mezcla las dos harinas y la sal y mezclar a mano hasta integrar y que no haya grumos.

Aparte, batir las claras a punto de nieve firme e incorporarlas a la mezcla con movimientos envolventes hasta lograr una mezcla tersa.

Volcar la mezcla en el molde preparado y llevarla en baño de María al horno por 40 minutos.

Cuadritos de nuez y chocolate

Ingredientes

250g de galletas tipo María molidas

90 g de azúcar

30 g de nueces picadas

2 cucharadas de cacao

60 ml de leche

125 g de mantequilla sin sal

 

Para la cubierta

250 g de chocolate cobertura

50 gr de mantequilla sin sal

 

Procedimiento

Mezcla las galletas molidas con el cacao, el azúcar y las nueces. Incorpora la mantequilla derretida y la leche y mezcla hasta lograr una masa que pueda compactarse.

Rellena los cuadritos de un molde de silicón (también puedes usar un molde grande) con la masa tratando de nivelarla para que quede pareja. Lleva el molde a la nevera y espera a que la mezcla endurezca.

Una vez que la mezcla haya compactado, ya puedes desmoldar.

Pon el chocolate cobertura a baño de María y fúndelo poco a poco hasta lograr una mezcla lisa y brillante. Retira del fuego y agrega la mantequilla y mezcla hasta fundirla con el chocolate. 

Baña los cuadritos de nuez sobre una rejilla y disfruta con tu familia de un postre facilísimo y rapidísimo de preparar.

S´mores Brownies

Ingredientes

Para la base crujiente

1 paquete de galletas tipo María
3/4 taza de mantequilla fundida
1/3 taza de azúcar

Para el brownie

1 y 1/2 taza + 2 cucharadas de harina
1 y 1/2 taza de mantequilla
1 cucharadita de sal
1/2 taza de cacao en polvo
1 y 3/4 taza de chocolate en gotas
6 huevos
1 y 3/4 de azúcar
1 cucharadita de vainilla

Tope

Merengue suizo (haz clic aquí para ver la receta)

 

Procedimiento

Para la base crujiente

Precalentar el horno a 180º.
Forrar con papel parafinado una bandeja preferiblemente cuadrada de 22 x 22 cm aproximadamente.
Moler las galletas Maria y mezclarlas con el azúcar y la mantequilla fundida hasta lograr una pasta.
Rellenar el fondo del molde forrado con la pasta, distribuyendo de forma pareja. Presionar con los dedos o con el fondo de un vaso para compactar la masa. Llevar al horno por 15 minutos. Reservar.

Para el relleno

Cernir la harina, la sal y el cacao. reservar.
Fundir la mantequilla y el chocolate al baño de María y reservar hasta que enfríe.

Batir por dos minutos, a velocidad media-alta, los huevos, el azúcar y la vainilla hasta que la mezcla espese.

Una vez que haya espesado incorporar la mezcla de chocolate y mantequilla  a temperatura ambiente y batir hasta  lograr una mezcla homogénea.

Retirar de la batidora y añadir la mezcla de harina y cacao, a mano, poco a poco, hasta integrar.

Verter la mezcla sobre la base horneada ya fría y llevar nuevamente al horno a 180º durante 30-35 minutos. Sabrá que la torta esta lista cuando haga una capa crujiente en la superficie y se sienta firme al tacto. Puede introducir un palillo pero debe salir húmedo.

Deje reposar sobre una rejilla. cuando enfríe levante las pestañas de papel y colóquela sobre la rejilla nuevamente hasta que enfríe completamente.

Cubra la torta con merengue suizo y si tiene soplete dore el merengue.

Madeleines o Magdalenas

Ingredientes

140 gramos de mantequilla

2 huevos

Ralladura de un limón

90 gramos de azúcar

2 cucharadas de miel

180 gramos de harina todo uso

1 cucharita de polvo de hornear

1 cucharita de sal marina

 

Preparación:

Derretimos la mantequilla en una olla (con fondo claro) hasta que tenga un tono marroncito, sin dejarla quemar. Mientras tanto, en un bowl mezclamos los huevos, con la ralladura del limón, el azúcar y la miel.

Batimos muy bien hasta que la mezcla se vea homogénea, dejamos reposar la mantequilla para que no esté tan caliente.

Cernimos la harina muy bien junto con el polvo de hornear y la sal; agregamos poco a poco para que no queden grumos  a la mezcla anterior, cuando estén todos los ingredientes bien mezclados es momento de agregar la mantequilla tibia y batimos muy bien con un batidor de mano.

Dejamos reposar todo en la nevera por un día en un bowl con papel film para que no se haga una capita dura, al otro día agregamos toda la mezcla en una manga, engrasamos  muy bien el molde con mantequilla derretida y horneamos por 15 minutos a 160 grados.

Torta de chocolate rapidísima

 Ingredientes

65 g de cacao

210g de harina

250 g de azúcar

1 y 1/2 cucharadita de bicarbonato

3/4 cucharadita de polvo de hornear

3/4 de cucharadita de sal

2 huevos

180ml de buttermilk (puedes hacerlo en casa, agregando una cucharada de limón o vinagre a leche completa)

180ml de agua tibia

3 cucharadas de aceite

1 cucharadita de vainilla

 

Procedimiento

Precalienta el horno a 180º

Tamiza todos los secos directamente en el bowl de la batidora, mezcla un poco y añade los líquidos.

Bate durante 5 minutos hasta que no tenga grumos.

Rellena tu molde 3/4 partes de su capacidad y lleva al horno aproximadamente 35 min o hasta que al insertar un palillo, éste salga seco.

Deja reposar en una rejilla y cuando esté totalmente fría desmolda y llévala a la nevera envuelta en papel film.

Al día siguiente estará lista para que la rellenes o la cubras. Puede ser con una ganache de chocolate o con crema de marshmallows.

Si no puedes aguantar comerla, puedes hacerlo, pero mientras más días pasan esta torta se pone más rica…

 

Trufas rápidas de coco

Ingredientes

140g de leche condensada

100 g de coco rallado + 50gr para rebozar

 

Procedimiento

Mezclar la leche condensada y los 100 gr de coco rallado hasta lograr una pasta húmeda.

Llevar la pasta a la nevera hasta que se torne manejable para hacer bolitas (unos 30 minutos).

Hacer bolitas del tamaño de una nuez y pasarlas por coco rallado.

Colocarlas en capacillos y llevarlas de nuevo a la nevera hasta el momento de servirlas.

Cuatro leches

Ingredientes

1 bizcocho genoise

1 lata de leche condensada

1lata de leche evaporada

1 lata de crema de leche

1 lata de leche líquida

Merengue suizo

 

Procedimiento

Mezcla todas las leches en la licuadora tomando como referencia la medida de la lata de leche condensada.

Una vez que el bizcocho salga del horno, y aún caliente, vamos a bañarlo poco a poco con la mezcla de leches hasta que logre absorber todo el líquido. Lo llevamos a la nevera mientras preparamos la cubierta de merengue suizo.

Cuando tengas el merengue suizo listo, cubre la torta con él y si tienes un soplete puedes dorarlo para darle un toque diferente.

Torta húmeda de sirope de maple

Ingredientes

Para el bizcocho

100g de azúcar negra ( puedes hacerla mezclando azúcar blanca con melaza de caña)

2 huevos

2cucharaditas de vainilla

125 ml de sirope de maple

280g de harina todo uso

2cucharaditas de polvo de hornear

1/2 cucharadita de bicarbonato

1/2 cucharadita de sal

250 ml de crema de leche

 

Para bañar la torta

1/4 taza de sirop de maple

1/2 taza de agua

Procedimiento

Precalienta el horno a 180º.

Tamiza los ingredientes secos y reserva.

Pon a crema la mantequilla y el azúcar a alta velocidad en la batidora hasta obtener una mezcla esponjosa y aireada.

Baja la velocidad de la batidora y añade los huevos,uno a uno. No agregues el segundo hasta que el primero este completamente integrado.

Añade la vainilla y el sirope de maple, mezclando a baja velocidad. Es posible que notes la mezcla con aspecto grumoso en este punto, pero no te preocupes pues la harina estabilizará el batido. Alterna la mezcla de los secos con la crema de leche en 3 tandas, empezando y terminando por la harina. Recuerda no batir en exceso, solo lo necesario para integrar los ingredientes.

Enmantequilla y enharina un molde de torta o de bundtcake de 25 cms de diámetro y vierte la mezcla hasta 3/4 partes de su capacidad. Si no tienes un molde grande puedes hacer 2 tortas pequeñas.

Hornea por 45 minutos o hasta que al introducir un palillo, éste salga seco.

Mientras la torta se hornea, prepara el almíbar para bañar la torta. Solo debes aclarar el sirope con el agua para hacerlo más fluido y calentarlo hasta su primer hervor.

Una vez que saques la torta del horno, colócala sobre una rejilla un par de minutos.

No sólo caritas felices, por favor

Ahora da temor hablar de sonrisas, optimismo y felicidad si quieres ser tomado en serio, y eso no es justo.

Sonreír nos hace bien –lo hemos sentido y la ciencia lo ha comprobado- y todos deberíamos trabajar para ser más felices.

Por causa de quienes usan mal la carita feliz así como otros símbolos y frases vacías, muchos mensajes inspiradores y motivadores  terminan siendo confundidos con cursilería barata o supercherías (que abundan), cediendo terreno al cinismo, la ironía y la crítica destructiva en este mundo donde está de moda ser “intenso” y es “cool” ser “hater”. Lo que francamente también me tiene bastante harta y ya aburre como estrategia para conseguir más seguidores en Twitter o para parecer intelectual.

¿Por qué no podemos ofrecer, valorar y promover la sonrisa sincera, la risa sencilla y trabajar para que el concepto de la felicidad sea el original (y que en el fondo es lo que todos buscamos) y no una frase hecha acompañada de una “carita feliz”, un eslogan político o la promesa de un anuncio de detergente?

Ojalá trabajáramos por la sonrisa verdadera, la nuestra y la de los demás. Ojalá no gastáramos tanta energía en destruir y llamar al desánimo, y nos esforzáramos más para que existan más sonrisas limpias, esas que sólo son posibles con la conciencia tranquila, el corazón dispuesto y la mente abierta.

Harvey Ball, el creador de la carita feliz decretó el primer viernes de octubre como el día mundial de la sonrisa, para que al menos una vez al año su símbolo no fuera usado comercialmente sino como una invitación a hacer actos de generosidad, sonreír y hacer sonreír a otros. Luego de su fallecimiento en 2001, fue creada en su honor la Fundación Harvey Ball World Smile, que desde entonces se encarga oficialmente de promover el Día de la Sonrisa cada año.

 

 

Fotografía: worldsmileday.org

Fotografía gastronómica en las redes

Un complemento importantísimo y que a veces se deja de lado en el mundo de la cocina es la fotografía. Vemos millones de blogs o cuentas de Instagram con productos fantásticos, pero con fotos de mala calidad, poca luz o tomadas de Internet, donde la imagen no representa el producto y muchas veces no se le da crédito al autor de la fotografía (por favor no hagan esto da muy mala imagen y falta de credibilidad).

Por esta razón, es necesario comprender la importancia de las fotografías para que vayan de la mano con nuestro producto. No necesitamos contar con la mejor cámara del mundo para tener fotos lindas, pero si debemos conocer nuestro producto, a quién va dirigido, qué queremos mostrar o vender, y ponerle mucho amor.

Podemos conseguir mucha información sobre food styling en Pinterest, o si nuestro presupuesto nos lo permite, hacer un curso de fotografía. En línea existen muchas opciones que se pueden adaptar a todos, aquí les dejo algunas:

http://www.jackierueda.com/  Ella es venezolana, vive en Canadá y tiene cursos de todo tipo: largos, cortos, para blogs, para iniciarse en la fotografía, solo tiene que escoger el adecuado.

http://sugarandcloth.com/coolphotoschool/ Su instagram es precioso y su blog también, recientemente sacaron un curso de fotografía corto que esta súper bueno  (es en ingles).

http://www.elgatogoloso.com/p/fotografia.html Ella es venezolana y hemos visto que da cursos a grupos pequeños. También tiene varios tutoriales muy completos, sobre lo básico de la fotografía.

Existen blogs y cuentas de Instagram preciosas que nos pueden servir de inspiración. Para que se enamoren más del mundo de la fotografía y comiencen a tomar sus propias fotos, aquí les dejo las señas de varios venezolanos:

@unapizca

@lovelygourmet

@comeresblog

@ellaboratoriodesaris

@chokolatpimienta

 

 

 

 

 

 

 

Cocinar como herramienta de bienestar

Para la psicología positiva, experimentar bienestar pasa por promover en nuestra vida emociones positivas, encontrar y cultivar nuestras pasiones, tener buenos vínculos familiares y sociales, sentir que tenemos un propósito y obtener y reconocer nuestros logros.

¿Cómo cabe todo esto entre la despensa, las hornillas y la nevera de tu casa? Más fácil de lo que imaginas.

¿Sabes cuáles son las principales emociones positivas, esas que nos hacen sentir bien y nos llenan de energía? La investigadora Barbara Fredickson ha distinguido diez: alegría, gratitud, orgullo, asombro, amor, serenidad, curiosidad, diversión, esperanza e inspiración.

¿Cuántas crees que puedes experimentar con sólo plantearte preparar una receta?

Por ejemplo, esa agradable sensación que surge luego de pensar qué hacer con los únicos ingredientes que hay en casa y que el resultado sea delicioso. Allí hay un montón de emociones positivas en acción.

¿Y qué pasa cuando se prueba algo y hay la inquietud de repetirlo, imitarlo o mejorarlo en la cocina propia? La inspiración y la curiosidad están haciendo su magia y dan ese impulso, ese cosquilleo que invita a hacer pruebas, a inventar y sentirse un poco alquimista.

Todo esto lo experimentan muy fácilmente quienes aman la cocina. ¿Pero qué pasa con quienes no la tienen entre sus pasiones?

Preparar una receta es, en su forma más básica, seguir instrucciones. Si comienzas por una sencilla y sigues correctamente los pasos, verás que los resultados son los esperados. Así sentirás esa emoción de orgullo y de logro, algo que quien cocina todos los días experimenta tal vez sin detenerse demasiado en ello, aunque debería empezar a hacerlo: reconocer lo que somos capaces de hacer nos genera bienestar (y no tiene nada que ver con la vanidad).

Cocinar, para uno mismo o para otros, es un acto de amor. Nutrir es cuidar, querer, consentir, proteger. Y poder poner comida sobre nuestra mesa es algo digno de agradecer.  Hacer lo correcto con los ingredientes de los que se dispone,  respetándolos, es también una forma de ser agradecidos. También ofrecer algo que hemos preparado puede ser una forma no sólo de expresar nuestro afecto sino nuestra gratitud.

Así que no hay duda de que en la cocina hay muchas maneras de experimentar amor y gratitud, esenciales para nuestro bienestar.

La cocina es también un lugar de la casa donde puede haber alegría y diversión si se asume con esa actitud. Porque así como otras cosas en la vida, ¿qué gracia puede tener un bizcocho que se haya hecho con desgano? Y a la vez,  ¿quién puede evitar sonreír cuando el chocolate empieza a fundirse, el azúcar pulverizada nos llega a los labios o empiezan a oler las galletas que hemos puesto en el horno? El disfrute está garantizado, solos o en compañía.

Y hablando de compañía, el compartir la preparación, los secretos, las recetas, las tareas, los recuerdos y por supuesto los sabores y olores es una forma maravillosa de fortalecer los vínculos afectivos. Alrededor de los fogones y la mesa se transmiten tradiciones, se propician conversaciones, se construyen recuerdos. Incluso si algo se quema o se pega, también es una oportunidad para compartir, así sea unas risas (o una forma creativa de arreglar el entuerto).

Por otro lado, la concentración que requiere elaborar una preparación, aunque no todo el mundo alcance los niveles de fluidez de un apasionado de este arte, ayuda a estar en el presente, a olvidarse durante un rato de lo que ocurrió en el pasado o de lo que vendrá en el futuro.

La buena noticia es que cocinar es algo que puedes probar como herramienta de bienestar, pero no es la única. Todos debemos y tenemos el derecho de encontrar esas actividades que nos hagan fluir y sentirnos bien.  Te invito a que encuentres la tuya, si no está en hornear, puede ser practicar un deporte, enseñar a otros, unirte a un voluntariado, escribir o cualquier otra forma de expresarte creativamente. Sólo se trata de dedicar más tiempo de tu vida a eso que amas hacer.

Si eres de quienes aman cocinar y más concretamente la repostería, como muchos de los seguidores de Dulcear, seguramente ya lo has experimentado y me alegro mucho por ti. La invitación es que le saques aún más partido, pues cuanto más conscientes somos de aquello que nos genera bienestar, mayores son los beneficios.

 

 

La magia de hacer macarons

Hace cinco años no tenía la menor idea de cómo hornear una torta, y hoy mi vida gira en torno a Vainilla, mi horno y mi batidora.  Les tengo que contar que la primera vez que vi los macarons en Ladurée en Paris no sabía qué eran, pero quedé enamorada y comencé a leer como loca sobre ellos, leí todoooo lo que se puedan imaginar antes de hacer mi primera prueba, y cuando digo todo, no miento.

Primero averigüé los ingredientes y el proceso, después de investigar sobre todo eso quede muerta del miedo, todos los blogs llegaban a una conclusión: hacer un macaron perfecto era casi misión imposible, así que esa fue mi meta: probar todas las recetas que conseguía hasta dar con la indicada. La primera mezcla de macarons que hice fue un desastre, no sabía utilizar la manga, todos quedaron chuecos, de distintos tamaños, mezclé demasiado una parte lo que hizo que saliera un macaron gigante porque todos se pegaron, y esto no fue lo peor: cuando los metí al horno los deje más tiempo de lo que decía la receta y se quemaron todos.

Luego de muchos intentos fallidos logre conseguir una receta que daba buenos resultados, y la perfeccioné, aprendí poco a poco a utilizar la manga, a no batir mucho la mezcla porque se daña y a no batirla poco porque no queda la forma que debe tener, comprendí que debemos conocer nuestro horno, ya que uno a gas no se comporta igual que uno eléctrico y que si es de convección también vamos a tener resultados distintos. Pero todo esto no fue en un día o en un mes, fue más de un año lo que me tomó perfeccionar la técnica y me costó un horno, porque fundí el de mi casa.

Aprendí a hacer los macarons con la receta de merengue francés, porque es mucho más fácil y porque le tenía pavor al merengue italiano y al termómetro, pero una vez que ves la diferencia entre los dos, te quedas con el merengue italiano. La textura es mucho mejor, el macaron queda liso, no se le ven los pedacitos de almendras y el sabor es perfecto.

Estos son mis tips para unos macarons perfectos:

  • Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente.
  • Haz tu propia harina de almendras, es mucho más fácil y económico que comprar las que ya vienen listas.
  • No añejes las claras, es un mito, yo tenía mi nevera invadida de claras añejando hasta que un día decidí probar qué pasaba si no lo hacía y el resultado fue el mismo.
  • Si no sabes usar la manga, practica haciendo suspiros.
  • No sustituyas ningún ingrediente.
  • Conoce tu horno, yo prefiero los de convección eléctricos, son mucho más exactos para la pastelería y su cocción es uniforme siempre.
  • El peso es tu mejor amigo, siempre debes pesar todo: aquí está el 90% de probabilidades de que tu receta de buenos resultados. Evita recetas que estén expresadas en tazas casi nunca son tan exactas como deberían.
  • La batidora siempre debe estar limpia, seca y libre de grasa ya que esto afecta que el merengue suba.
  • Si utilizas una receta de merengue italiano, por favor no hagas el almíbar a ojo, utiliza el termómetro.
  • Los primeros macarons, házlos sin colorante, luego de que tengas la técnica perfeccionada comienza a agregarle unas gotas. Siempre debe ser colorante en gel o en polvo, nunca líquido porque son a base de agua y dañan la mezcla.
  • Vas a conseguir muchas recetas donde no dan los gramos de harina de almendras y de azúcar impalpable, sino un Tant pour tant esto es una expresión francesa muy común en la pastelería, que significa la misma cantidad o tanto por tanto, esto quiere decir que siempre vamos a utilizar la misma cantidad de harina de almendras que de azúcar impalpable.

Espero que estos tips sirvan de ayuda para que todos hagan su primera tanda de macarons perfectos y conozcan la magia de hacerlos, cualquier duda me pueden escribir a @mafeers y seguirme por @Vainilla para que se inspiren y coman macarons.

 

Y como han sido muchas las consultas…

¿Cómo hacer la harina de almendras?
1- El primer paso es pesar  la cantidad de almendras que te pida la receta (yo siempre peso unos granos más por si me quedan muchos pedacitos que no puedo tamizar).
2- Cualquier tipo de almendra funciona.
3- No debes hornearlas.
4- Agrega las almendras en el procesador y  las dejas unos 4 minutos aproximadamente, es importante estar pendientes y no dejarla mucho tiempo porque se puede convertir en mantequilla. Yo utilizo un procesador semi industrial por la capacidad que tiene, no recomiendo hacerla en licuadora porque es muy pequeña y no toda la harina queda bien (la de abajo queda muy grasosa y la de arriba queda gruesa)
5-  Luego la tamizamos y está lista para utilizar.

 

 

Las propuestas de tres heladerías artesanales

Fotografías: Mauricio Villahermosa

Las heladerías se han convertido en el lugar ideal para quienes desean regalarse un placer de fin de semana. Muchas parten de la tradición de la gelateria italiana para proponer delicias que aprovechan los sabores de acá. Aquí los detalles de tres propuestas

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Las novedades de Cinecitta
Un domingo cualquiera en la tarde, la urbanización Bello Monte, en Caracas, tiene la quietud de la semana que termina y se acerca al lunes. Pero Cinecitta vive en plena efervescencia, con visitas que llegan de más allá del vecindario para conocer la novedad y aprovechar el día que se agota. Se estrenaron en diciembre del 2015 y semejan una aparición: en 290 metros cuadrados, decorados con imágenes del cine en blanco y negro, despliegan una dulcería, un bodegón, restaurante, pizzería y el escenario protagónico, ocupado por los 70 sabores de los helados que aprendieron a hacer gracias a un maestro gelataio que llegó de Italia para enseñarles los secretos.

Alfredo Marando, con 24 años de edad, es artífice junto a su padre, oriundo de Salerno, Italia, de este lugar. Cuenta que hace 17 años abrieron un restaurante en Margarita y uno de los socios era Guillermo “Fantástico” González. Del animador les quedó la idea de un sitio que recreara las luminarias del cine, el mismo concepto que multiplicaron en la capital con el sello de un grupo de diseño italiano. En ese local inicial estrenaron la certeza de que en esas apuestas no querían ahorrar en detalles. ”Hace tres años comenzamos con la idea de abrir diez lugares como este. La situación era distinta, pero en aquel momento importamos todo para lograr esto”. Y aunque el resto de las sedes sigue en el congelador, en esta despliegan lo adquirido. “No escatimamos. Esta es nuestra imagen”, afirma Marando. Aprendió en Italia a hacer gelatos y de allí se trajo las mezclas para un año del producto, incluido el sabor a pistacho del que se precia, pues se usan semillas sicilianas.

*Cinecitta está en C.C Polo 1. Colinas de Bello Monte. Caracas. En Instagram @cinecittacaracas

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Las creaciones de Gelato Mio

Las heladerías que elaboran sus propias creaciones se han transformado en lugares de encuentro para un gentilicio al que le encanta salir, aunque los costos compliquen darse el gusto. “Comer helados es el lujo más económico que queda”, resume el fenómeno en una frase Matías Rizziteli, hijo de Daisy y Alberto, el maestro heladero de Gelato Mio en La Trinidad, Caracas.

Hace más de una década, Alberto -que se dedicaba a la electromecánica- se fue a su Milán de origen durante dos años a estudiar para formarse como heladero certificado. Regresó con la convicción de transformar en helados las frutas y sabores dulces que le encantan de este país, más otros que fue diseñando. Así, en su local, que suma una década, propone helados de guanábana o mandarina, arroz con leche, bienmesabe o torta negra. También otros, como crema veneciana o catalana. Allí, relata su esposa, son literalmente artesanales: hacen sus propias bases y sabores. “Compramos las frutas y las procesamos, también frutos secos como las avellanas. De todos los que se graduaron con Alberto en el curso, el único que aprovechó lo aprendido es él. Otros, sencillamente, los hacen con mezclas listas”. Importarlas en este momento no es una opción para ellos. Pero afortunadamente logran las delicias de sus helados desde la manera más artesanal y primigenia.

Allí elaboran diariamente 28 variantes de las más de 400 recetas que han creado. Y recuerdan que el mejor heladero no es el que tiene el mayor repertorio. “Es el que logra consistencia en los que hace”, considera Matías Rizziteli, quien lleva la mitad de sus 21 años de edad en este universo de helados.

*Gelato mio está en La Trinidad. Calle San Pedro. Caracas. En Instagram: @gelatomio_vzla.

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Los sabores de Divinos Pecados

En los predios de Divinos Pecados del centro comercial Centro Plaza de Caracas, tres hermanos, hijos de italianos, Pietro, Liliana y Rosana, aseguran haber ideado más de 800 recetas que también confían en lo artesanal desde la leche. “Hace un año tenemos nuestras propias vacas. Hemos aprendido incluso que es cierto que si les cantan dan mejor leche”, cuenta Pietro.

En este colorido lugar de Los Palos Grandes aprovechan sabores locales para crear helados, como tomate de árbol y mamón, dulce de leche o quesillo. Cada día de la semana tienen una temática; los viernes, por ejemplo, proponen helados con licores para la clientela adulta. Sábados y domingos se concentran en los niños.

Allí, la herencia dulce de sus padres italianos se traduce en unas galletitas crujientes, con una receta centenaria y familiar que replica Liliana para acompañar los helados. Hace cinco años dejaron el negocio del calzado, al que se dedicaron durante cuatro décadas, para apostar por este mundo en el que ingenian y proponen sabores de su autoría. “Cuando comenzamos quisimos hacer algo diferente”. Y defienden la elaboración en casa desde la leche condensada hasta el licor con el que potencian uno de sus tipos de café. Los esmeros de estos heladeros artesanales en todo el país siempre se agradecen.

*Divinos pecados está en Centro Plaza de Los Palos Grandes, Caracas. En Instagram: @heladeriadivinospecados

Bizcocho de café, nueces y chocolate

Ingredientes

175g de mantequilla sin sal

175g de azúcar

3 huevos ligeramente batidos

175g de harina todo uso

1 y 1/2 cucharadita de polvo de hornear

1 y 1/2 cucharada de café instantáneo disuelto en 2 cucharadas de agua caliente o 2 cucharadas

de café fuerte

50g de nueces

50 g de chocolate en gotas

 

Procedimiento

Precalentar el horno a 180º C.

Preparar un molde antiadherente de poundcake con spray o mantequilla.

Cernir la harina con el polvo de hornear y reservar.

Batir la mantequilla con la pala de la batidora a alta velocidad hasta cremar.

Agregar el azúcar y continuar batiendo a velocidad alta hasta que el azúcar se integre por completo en la mantequilla y se torne en una crema esponjosa.

Bajar  la velocidad de la batidora al mínimo e incorporar los huevos ligeramente batidos en 3 tandas. Luego, agregar la harina en 3 tandas, solo hasta integrar. No sobrebatir la harina pues esto activará el gluten y pondrá dura la preparación. Una vez incorporada la harina, retirar de la batidora y agregar las nueces y el café. Remover con una paleta de silicón.

Rellenar el molde alisando la superficie.

Cubrir con el chocolate en gotas y hornear durante 40 min aproximadamente o hasta que al introducir un palillo, éste salga seco.

Pancitos de Heidi

Ingredientes

350g de harina

1 y 1/2 cucharadita de levadura

1/2 cucharadita de azúcar

1 y 1/2 cucharadita de sal

30 ml de agua tibia

125ml de leche

1 huevo

50g de mantequilla derretida

Procedimiento

Reserva 30 gr de los 350 gr de harina.

Mezcla los 320 g restantes con la levadura y el azúcar.

Incorpora el huevo y la mantequilla derretida. Añade el agua y la leche poco a poco y por último la sal. Mezcla con el gancho amasador de la batidora, lentamente, hasta que todos los ingredientes estén incorporados.

Sube un poco la velocidad y comienza a amasar hasta que la masa se despegue de las paredes del bol  y se pegue totalmente al gancho. Si notas que la masa esta muy floja puedes hacer uso de los 30 g de harina  que reservaste al principio, agregando de a poco.

Retira el gancho amasador y deja la masa dentro del envase reposando durante 1 hora hasta que haya doblado su volumen. (debes tapar la  cubierta del envase con un pañito)

Una vez pasado este tiempo, colocar la masa sobre una mesada con un poquito de harina y desgasificarla amasando muy poco. Solo lo necesario para sacarle el gas.

Divide la masa en 12 porciones iguales. Con la palma de la mano hueca bolea las porciones hasta obtener unas bolitas lisas y compactas.

Coloca las bolitas separadas unas de otras en el molde de hornear y cubre con papel film. Deja reposar hasta que las bolitas doblen su tamaño y se hayan pegado entre sí.

Precalienta el horno a 200º C.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura señalada, quita el papel film sacude agua sobre las bolitas y sobre las paredes del horno, para hacer una cámara de vapor, cierra la puerta del horno rápidamente y hornea entre 20 y 25 minutos o hasta que estén ligeramente dorados.

Estos panecillos son perfectos para el desayuno o la merienda ya que combinan perfectamente con rellenos dulces y salados

Panquecas esponjosas

Ingredientes

170g de harina todo uso
100 g de azúcar
1 cucharada de polvo para hornear
1pizca de sal
1 taza de crema de leche o 1 taza de leche + 1 cucharada de limón
2 cucharadas de aceite o de mantequilla fundida
2 huevos
Vainilla

Procedimiento
Cernir los secos y reservar.
Mezclar los líquidos hasta integrar.
Unir las dos preparaciones hasta lograr una mezcla sedosa y espesa.
Dejar que repose en la nevera 15 minutos antes de utilizar.
Calentar una sartén anti adherente y verter sobre ella porciones de mezcla hasta lograr cubrir el fondo.
Bajar al mínimo el fuego y tapar: para que las panquecas queden gorditas y preciosas deben hacerse a fuego lento y tapadas.
Una vez que la mezcla comience a hacer burbujas y ya no
se deslice de la superficie de la panqueca, voltearla con la ayuda de una espátula.

Esta receta la puedes duplicar o triplicar según los golosos que tengas invitados a comerlas.

Helado cremoso

Ingredientes

30gr de claras

50 gr de azúcar

200ml de crema para batir (chantilly)

25 gr de azúcar

 

Procedimiento

Lo primero que debes hacer es preparar un merengue con las claras y los 50g de azúcar. En caso de contar con claras pasteurizadas, sólo debes batirlas a punto de suspiro y agregar el azúcar hasta integrar y obtener un merengue firme.

Si no dispones de claras pasteurizadas utiliza la técnica del merengue suizo para evitar consumir huevo crudo. Lleva los 30gr de clara junto con el azúcar a baño de María hasta que se disuelva el azúcar y luego bate a alta velocidad hasta lograr un merengue firme. Una vez logrado el merengue, resérvalo en la nevera hasta que lo vayas a utilizar.

En un bowl aparte batir hasta montar la crema chantilly. Recuerde enfriar la crema, el bol y las aspas de la batidora antes de montar la crema. Una vez que la crema haga picos agregar los 25 gr de azúcar y batir hasta integrar. Unir con movimientos envolventes ambas mezclas ( el merengue y la crema montada), agregando porciones de merengue sobre la crema batida. Una vez que homogeneice la mezcla, verterlo en una linda fuente y llevarlo primero a la nevera por espacio de 15- 20 minutos. Luego pasarlo al congelador mínimo 3 horas, antes de servirlo con una cuchara de helado en porciones individuales.

Merengue suizo

Ingredientes

1/2 taza de claras

1 taza de azúcar ( siempre será 1 medida de claras por 2 de azúcar)

unas gotas de limón

1 y 1/2 cucharada de azúcar glas cernida

 

Procedimiento

En un envase que puedas llevar a baño de María, se mezclan las claras y el azúcar. Con un batidor manual se bate la mezcla hasta integrar bien.

Se lleva al baño de Maria teniendo en cuenta que el fondo del envase no toque el agua caliente, solo usaremos el vapor que desprende el agua hirviendo. Si tienes un termómetro debes dejar la mezcla hasta que alcance 45ºC.

Si no cuentas con uno, es muy fácil saber cual es el punto, pues notaras que los granitos de azúcar desaparecen y la mezcla se torna ligeramente blanquecina y lechosa.

Ese es el momento para llevarla a la batidora eléctrica. En velocidad alta, bates aproximadamente 10 minutos, hasta que la mezcla enfríe y haga picos firmes. En ese momento añadebunas gotas de limón y el azúcar glas. Bate unos segundos mas hasta integrar y listo.

 

Coquitos

Ingredientes

50 gr de mantequilla

2 huevos

1/2 taza de azúcar

2 tazas de coco rallado

Ralladura de limón

 

Preparación

Funde la mantequilla a baño de María o en el microondas teniendo cuidado de no sobrecalentarla. Reserva.

Bate los huevos y el azúcar hasta obtener una crema esponjosa. Añade la mantequilla fundida y mezcla hasta integrar. Añade el coco y la ralladura de limón. Mezcla con paleta de madera o silicón hasta integrar.

Lleva la mezcla a la nevera unos 30 minutos. Cuando haya tomado textura arma los coquitos, teniendo cuidado de hacerlos todos del mismo tamaño para que al momento de hornear se doren todos al mismo tiempo. Colócalos sobre un mat de silicón o una bandeja forrada con papel vegetal.  Cuando los hayas preparado todos, llévalos a la nevera durante unos 15 o 20 minutos mientras precalientas el horno a 180ºC.

Hornéalos durante unos 20 minutos o hasta que comiencen a dorarse en la base y el tope.

Son deliciosos solos, pero también bañados en chocolate o acaramelados.

Panelitas con chocolate

Ingredientes:

1 taza de azúcar

3/4 taza de mantequilla

1 cucharadita de vainilla

3 huevos

3 tazas de harina de trigo todo uso

1 y 1/2 cucharadita de polvo de hornear

1 pizca de sal

2 cucharadas de leche

1 taza de chocolate en gotas

Para adornar

Chocolate cobertura fundido

Preparación

Precalienta el horno a 180 ºC.

Cierne la harina, el polvo de hornear y la sal. Reserva.

Bate la mantequilla, el azúcar y la vainilla hasta blanquear. Baja la velocidad de la batidora y agrega los huevos  uno a uno hasta incorporar bien.

Agrega la mitad de la mezcla de harina, mezcla a velocidad baja. Agrega las dos cucharadas de leche y termina con la otra mitad de harina. Cuando la mezcla se vea homogénea, agrega las gotas de chocolate y mezcla con una paleta.

Enmantequilla y enharina dos moldes rectangulares estilo pan de molde y reparte la mezcla entre los dos de forma pareja para que se horneen al mismo tiempo. Llévalos al horno durante 40 minutos aproximadamente.

Luego de retirarlos del horno, déjalos reposar sobre una rejilla por 5 minutos, desmolda con cuidado y corta los bizcochos  en rebanadas no muy gruesas.

Coloca las rebanadas en una bandeja con un mat de silicón o forrada con papel parafinado y hornéalas nuevamente por 6 minutos de cada lado. Retíralas del horno y déjalas enfriar.

Una vez frías, introduce en el chocolate fundido una de las punticas de la rebanada para hacerle un adorno coqueto y delicioso.

Pastelería La Flor y Nata

Todos tenemos una pastelería –o varias- a las que regresamos para de algún modo volver también a nuestra infancia. Recuerdo con nostalgia la deliciosa torta de guanábana que compraba mi papá los domingos en la Pastelería Bombonería La Flor y Nata, en La Candelaria, para merendar en familia.

En una reciente visita comprobé que ya no preparan esa delicia que tanto disfruté de pequeña. Pero pude ver maravillada cómo en los mostradores reinan unos esponjosos y desnudos genoise de vainilla que muestran orgullosos sus capas rellenas de blanquísima nata, en perfecta armonía con capas de crema de chocolate. Son pasteles Massini y me cuentan que actualmente son los más vendidos.

A la vista también tienen tentadoras trenzas rellenas de desbordante chocolate y bollitos suizos, de suave masa dulce, elegantemente ataviados con su copete de crema pastelera, a la espera de los ansiosos golosos que hacen cola para llevárselos a casa.

Esta pastelería fue fundada por una pareja de españoles que luego la vendió a un venezolano que conservó muchas de las recetas, como la del mazapán, protagonista en muchas mesas decembrinas y del que este lugar ha sido referencia en la capital venezolana.

La Flor y Nata lleva 66 años alegrando los corazones de los caraqueños que viven en esa zona de sabores concentrados, y los de aquellos que regresan a ella para dar de comer a la memoria gustativa.

Apenas entras, un enjambre de sonrisas uniformadas de azul te da la bienvenida, no hay duda de que algo de azúcar se posa en el carácter de quienes trabajan preparando y vendiendo dulces.

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La pastelería La Flor y Nata está ubicada en Cruz de Candelaria a Miguelacho, Edificio Cruz de Candelaria local 6. La Candelaria, Caracas. Teléfono: 0212 572 583.

Pastelería Tentazione del Corso

El trabajo hecho con delicadeza y cariño, se nota y tiene su recompensa. ¿Qué mejor premio para quien se dedique a la pastelería, que sus dulces se terminen antes del final del día? Así pasa en lugares como la Pastelería Tentazione del Corso, ubicada en Los Palos Grandes, Caracas, donde la producción, en cantidades moderadas, es diaria. No guardan dulces para el día siguiente, así quienes los visitan saben que siempre los comerán frescos.

Cuando fuimos encontramos milhojas tradicionales y con dulce de leche, varios tipos de eclairs y tartaletas de frutas, así como croissants de almendra y biscotinis, lamentablemente no llegamos a tiempo para probar sus emblemáticas palmeritas, pero estamos seguros de que volveremos pues son una excelente opción para un desayuno o una deliciosa merienda.

Hace un año y medio que Xiomara Villaluenga y su familia abrieron este espacio que atienden con esmero. Están ubicados en la 4ta Av. con 2da Transversal de Los Palos Grandes, Caracas.  Teléfonos: 0212-286.72.04 / 0212-286.43.62.

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Bombones que ayudan a cambiar vidas

Fotografía: Javier Volcán

Nuris Molina tiene una pequeña panadería en La Playa, lugar alejado del mar a pesar de su nombre y apostado en las verdes cercanías de Bailadores en Mérida. Allí ha logrado que su familia se una a sus esmeros de proponer recetas como almojábanas. Ahora también hace bombones. También Xiomara Vivas, merideña que se dedicaba a las manualidades y un día vio un papelito que invitaba a un curso gratuito de bombonería.

En esa región de absoluto verdor, conocida más por sus hortalizas, desde diciembre de 2014 hay 45 mujeres que cuentan con la posibilidad de un nuevo oficio a través de los bombones. Los aprendieron a hacer gracias a la iniciativa de Trabajo y Personas, asociación civil liderada por Alejandro Marius que ofrece herramientas para el trabajo y el emprendimiento a quienes más lo necesitan. De las 600 chocolateras que han formado, más de 40 se encuentran en Bailadores.

Allí, gracias a la recomendación de monseñor Baltazar Porras, consiguieron un aliado de excepción: el entusiasta padre Edduar Molina que llegó a esa región como un torbellino de buena energía. Desde que Marius tocó su puerta comenzó a ver desde el púlpito quiénes podrían anotarse en los cursos. También comenzó con el necesario mercadeo. “Comenzamos a proponer que sean los recuerdos de primeras comuniones y bautizos”. En su parroquia, un espacio se transformó en el futuro laboratorio escuela, donde las nuevas chocolateras tendrán un área para trabajar y seguir aprendiendo.

“Sueño con un pueblo de emprendedores que se sienta orgulloso de trabajar el chocolate de esta tierra”, dice Molina, a quien ahora le llaman el padre chocolatero. En ese lugar de excepción se confirma por qué el chocolate bien trabajado puede ser motor de orgullo y progreso.

*La idea de Trabajo y Personas es crear una colección de bombones en Bailadores llamada San Isidro y que cada núcleo de emprendedoras cuente con su laboratorio, vínculos con la universidad para mejoras académicas y su propia colección de bombones. En Twitter e Instagram: @trabajoypersona

*Actualmente cuentan y ofrecen la Colección de bombones San Benito que elaboran las emprendedoras de chocolate formadas por Trabajo y persona en alianza con Cacao de Origen. Estas cajas las ofrecen como posible regalo corporativo y da la posibilidad de ponerle el logo de la empresa. También las ofrecen al detal en Cacao de origen de La Hacienda La Trinidad y en Sigo de Porlamar. Lo que se recauda con ellas es a beneficio de este buen proyecto.

Cada vez que haces esto en tus redes sociales, en algún lugar del mundo se quema un cupcake

Una de las formas más efectivas y baratas que existen en la actualidad para dar a conocer lo que hacemos es usar las redes sociales, pero esto no quiere decir que todo el mundo lo sepa hacer. Una batidora es fácil de usar, pero no por eso cualquiera sabe preparar un buen merengue italiano ¿cierto?

Acá quiero compartir algo sobre los errores que observo con frecuencia en algunas redes sociales “atendidas por sus propios dueños”, generalmente, emprendedores que convirtieron su pasión por la repostería en una forma de ganarse la vida y están trabajando durísimo, razón por la que los respeto y admiro mucho.

Si eres uno de ellos, debo decirte que cada vez que haces alguna de estas cosas en tus redes, en algún lugar del mundo, un cupcake muere:

En tu perfil faltan datos o no se entiende lo que haces: “Feliz” es un estado, no el único dato que debe aparecer en la Bio de alguien que tiene un negocio.  Qué haces, en qué lugar del mundo (eso implica país y ciudad ¿cómo saber si puedo contratar tus servicios si no sé si estás o llegas a mi localidad?) y cómo se te puede contactar (otras redes, teléfono, correo electrónico, blog, página web) es lo que debe decir en cada uno de los perfiles de tus redes sociales. (¿Tienes un local y no das la dirección exacta ni los horarios? Algo anda mal).

Tus imágenes están mal iluminadas: Aunque sería muy útil (sobre todo si lo sabes usar), no hace falta contar con un set de luces ni una cámara profesional para que tus fotografías queden decentes. Sabemos que a veces terminas de hornear a las doce de la noche, pero no tomes la foto a esa hora con el flash de tu teléfono y sobre tu tope de granito o contra una pared blanca. Espera a que sea de día y toma la fotografía con luz natural  y trata de que el fondo del objeto que fotografíes, sea limpio y armónico.

Aunque la imagen es terrible (y lo sabes), igual la compartes: Tu corazón lo sabe, tú mente también. La foto es horrorosa y no le hace justicia a lo rico que te quedó, pero igual te empeñas en postearla. Aunque los profesionales hacen que parezca muy sencillo, las imágenes de comida son de las más difíciles de conseguir. Si no luce apetitoso, descártalo.

Te robas una imagen, un texto o una idea: Inspirarte es una cosa,  robar es otra. Si en vez de hacer Repost, en el caso de Instagram, o poner el crédito de la fotografía, simplemente copias y pegas la imagen o el texto o si reproduces la idea de otro sin darle crédito, eso no tiene otro nombre sino robo. Si te gusta mucho el contenido que ha creado otra persona y crees que vale la pena compartirlo, hazlo con ética.

Tus textos son insuficientes, no se entienden o tienen errores: La comunicación escrita exige tener las ideas claras y rigor. En las redes no siempre una imagen vale más que mil palabras, tus seguidores tienen que entender de qué se trata (qué es o en qué lugar está, por ejemplo) y cuál es la razón por la que lo compartes. Respecto a los errores, ciertamente todos nos equivocamos, por eso hay que revisar bien y estar atentos luego de publicar para corregir en cuanto detectemos algo y ofrecer disculpas si es necesario.

No eres constante: No tienes que postear todos los días ni a cada minuto, pero si pretendes que tu negocio tenga presencia en las redes y conseguir potenciales clientes, debes establecer y mantener una frecuencia mínima que le indique al público que estás activo, pues pensarán lo mismo de tu negocio. Mantén tus redes actualizadas (si no puedes atenderlas todas, pide ayuda o quédate con las que sí puedas manejar) y responde a los comentarios y correos de tus seguidores.

Recuerda que detrás de la mayoría de esas cuentas que tanto admiramos tú y yo, suele haber un equipo (redactor, fotógrafo, diseñador gráfico, experto en redes sociales), eso no quiere decir que no existan emprendedores que además de dominar su oficio hacen un trabajo de redes impecable, pero es porque tienen el talento y las herramientas para hacerlo.

Mientras no adquieras esas herramientas o tengas los recursos para contratar a una persona capacitada y con experiencia  -no alguien que se autodenomina community manager porque sabe usar un smartphone– espero que te sean útiles estas recomendaciones.

En tus manos está salvar a un cupcake.

Un budín de pan como pacto de sangre

Hace algunos años trabajaba en Valencia intentando hacer sentido de un lugar desorganizado y sin alma. Pero como la noche tiene día, entro por la puerta un ángel de manos mágicas y un corazón mas grande que lo que yo logro entender: Bianca.

Bianca y la apasionadísima (y no tan experimentada) cocinera que era yo en ese entonces conformamos así un equipazo de cocina por el tiempo que trabajamos juntas, rocanroleando los entrantes y los postres.

Pero un día, y prometo que esto solo lo he hecho una vez, me agarre una cólera iracunda con el jefe de cocina. Nos gritamos y finalmente le tire el delantal en la cara con la férrea promesa de que esa cocina no me vería más porque no me merecía (¡qué absoluta es la inexperiencia!).

El detalle, que convenientemente se escapo de esta cabecita, es que vivía en una casa que pagaba el dueño del restaurante. No fue esta la ultima vez que me arroje violentamente a la calle y a la suerte.

Pero sí fue la primera vez. No sabía qué hacer, ni a dónde meterme ni a quién llamar. Yo sola me había metido en esta. Pero Bianca, que sabía (y sabe) más que yo del amor y de las cosas, me llamó y me dijo que su casa (y su vida) estaba abierta. Así, sin condición, sin pedírselo.

Por el tiempo que vivimos juntas, todos los domingos nos parábamos temprano, tomábamos el café, conversábamos, íbamos al espectacular mercado de la avenida María Cristina y después cocinábamos toda la tarde.

Queríamos hacer un postre. Yo tenia muchos cachos de pan seco y un muy breve repertorio. Bianca obviamente hizo alarde de su sabiduría y sin más se puso a remojar el pan en leche y crema, mientras en su sartén golpeadita, ya el azúcar empezaba a burbujear y hacerse caramelo.

Acto seguido, el caramelo fue al fondo del molde. El pan recibió la cantidad justa (porque Bianca solo pone las cantidades perfectas) de azúcar y huevos. Eso fue todo. Quizá por eso pensé (equivocadamente) que podría replicarlo.

Aquello fue al horno en un delicado baño de maría. Esa masa informe en unos cuarenta minutos doró y cocinó. Pero Bianca no deja que las cosas se coman a destiempo, así que con gran sufrimiento de mi parte, hubo que esperar a que la creación enfriara.

Agradecida llegó la hora, y Bianca, con ayuda de la hornilla, calentó el fondo del molde. Lo volteo con destreza a una bandeja y lo sirvió sin absolutamente ningún adorno. Y sin sonrisas, porque ella es pura humildad y solemnidad.

Lo que en esa bandeja yacía es mitad mito y mitad artesanía vuelta arte. El caramelo muy ligeramente amargo, y ámbar, y total. El budín ni soso ni dulce, ni firme ni suave. Y ese cuarto estado de la materia que es idea.

Quien haya comido alguna vez “el mejor” de algo quizá entienda la agonía que yo sufro al pensar que, sin importar los años que pase cocinando, ese momento de éxtasis, de budín húmedo y temblequera, jamás volverá.

Porque Bianca cocinó el mejor budín de pan del universo, solemnemente lo sirvió, y con ese trozo cerró con candado una amistad y una receta.